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LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO
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EL VENCEDOR EDICIONES

El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias. Al que venciere le daré del maná escondido y le daré una piedrecita blanca, y en ella escrito un nombre nuevo, que nadie conoce sino el que lo recibe. Yo le haré columna en el templo de mi Dios, y no saldrá ya jamás fuera de él, y sobre él escribiré el nombre de Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, de la nueva Jerusalén, la que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo.

CRYS

LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO

LA BIBLIA DEL SIGLO XXI

APERTURA DEL TESTAMENTO UNIVERSAL DE CRISTO

 

Este Libro contiene el Conocimiento de todas las cosas, las del Cielo y las de la Tierra. El Rey y Señor del Universo es quien da, y viendo buena su Obra, es Él quien da el espíritu de Inteligencia que se mueve a través de los Libros que componen esta Obra

PRÓLOGO A LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO

 

ESTA ES LA VOLUNTAD PRESENTE DE DIOS:

"UNIFIQUENSE TODAS LAS IGLESIAS EN UNA SOLA Y ÚNICA"

LIBRO PRIMERO

EL CORAZÓN DE MARÍA

VIDA Y TIEMPOS DE LA SAGRADA FAMILIA

Cuando sus padres le vieron, quedaron sorprendidos, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, andábamos buscándote. Y Él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre? Ellos no entendieron lo que les decía. Bajó con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto, y su madre conservaba todo esto en su corazón....

APERTURA UNIVERSAL DEL TESTAMENTO DE CRISTO

LIBRO SEGUNDO

EL EVANGELIKOM

DOCTRINA DEL REINO DE LOS CIELOS

 

LIBRO TERCERO

LA CREACIÓNDEL UNIVERSO SEGÚN EL GÉNESIS

 

Al Principio creó Dios los Cielos y la Tierra. La Tierra estaba confusa y vacía, y las Tinieblas cubrían el haz del Abismo, Pero el espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas. Dijo Dios: Haya Luz, y hubo Luz.

He aquí el JEROGLÍFICO sellado por Dios hasta el Nacimiento del Heredero de Cristo; 3.5000 años durante los cuales muchos intentaron abrirlo, y frustrados, se inventaron religiones y ciencias para ocultarle al mundo su imposibilidad para arrancarle a Dios la Llave de David, la que abre y nadie cierra, la que cierra y nadie abre.

 

LIBRO CUARTO

DOCTRINA DEL ESPÍRITU SANTO

 

LIBRO QUINTO

HISTORIA DEL CRISTIANISMO Y FUNDACIÓN DEL REINO DE DIOS

LIBRO SEXTO

EL POLITIKOM . MANIFIESTO JESUCRISTIANO

UNA INTRODUCCIÓN METAFÍSICA A LOS PRINCIPIOS PEDAGÓGICOS DE LA PLENITUD DE LAS NACIONES CRISTIANAS

 

Un hombre puede decirle a una montaña: “Apártate”, y la montaña se apartará, pero el Poder de hacer que se mueva una cordillera entera y deje paso a un Nuevo Mundo está en las manos de muchos hombres juntos (C.R.)

 

EPÍLOGO UNIVERSAL

 

LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO

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“EL VENCEDOR EDICIONES”

 

PRÓLOGO A LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO


 

       El viento se levantó, y me puso de pie tras una enfermedad que me mantuvo el año 32 de mi vida en casa. Mi guitarra regresó a mis manos, salí a respirar y recuperé mis fuerzas en las playas y calles de Torremolinos, provincia de Málaga. Allí hizo amistad conmigo John, de Cornualles, Inglaterra, que hacía su Tour por Europa. Formamos nuestra propia banda y decidimos hacer el Tour de España y Francia, de camino a Londres.

En Paris John se unió a otra banda y decidió continuar hasta Escandinavia. Yo decidí seguir mi camino a Inglaterra.

En aquellos días París estaba de fiesta. Era el Bicentenario de la Revolución Francesa, año 1989. Yo había cumplido el año 33 de mi existencia. París vivía los últimos días de su Edad de Oro. La Ville plus belle du monde no lo sabía, pero a la vuelta de la esquina su gloria se desvanecería un día después del entierro del Siglo XX entre los escombros de las Torres Gemelas de Nueva York.

Nadie vio venir el Nuevo Milenio viviendo bajo la Ley que vivieron los siglos del Segundo. Todas las naciones del Mundo Occidental Cristiano, aunque atacadas con violencia por el Regreso de la Tumba del Fantasma del Comunismo, jamás pensó que con el Socialismo del Siglo XXI el Sueño de una Sociedad fundada sobre la Lección de las Guerras Mundiales se transformaría en Pesadilla. Helmut Hohl, Cratxi, Mitterrand, Felipe González y camaradas de la Internacional Socialista arrasaron la era de la felicidad económica que Europa y América gozaron  durante los últimos 30 años; a la manera que Atila hundió la esperanza de una Civilización sin el Imperio, el Siglo XX inició su cuesta abajo a la ruina de la mano de la Saga de los años Ochenta. Como tras el Hundimiento del Imperio, la Sociedad que le siguió no se correspondió con el sueño de una Era más abundante de Justicia y Paz, aquella Saga Socialista hundió la Civilización Occidental en una Crisis Económica de la que tardaría muchas décadas en liberarse.

París no lo sabía, ni lo presentía. París vivía sus últimos días de gloria.  Y yo estaba allí para gozar aquellos días.

Desde la Puerta de Clignancourt a la Puerta de Orleans los ríos de hombres y mujeres de todas las edades dirigieron sus pasos a los Campos Elíseos, al Barrio Latino, a la Tour Eifffel, Montmartre, Louvre,  Centro Charles de Gaulle, Châtelet… La Ville plus Belle du Monde fue en aquellos días el Corazón del Planeta Tierra.

La Plaza de la Torre Saint Jacques, conocida universalmente como el Jardín de Châtelet, era por aquellos días mi lugar preferido. El firmamento lucía su mejor color veraniego. El 14 de Julio del 1989, mientras contemplaba su azul perfecto, el Espíritu vino a mí. ¿Quién fue Napoleón? ¿Quién fue Carlo Magno? ¿Qué hombre nacido de mujer puede gloriarse de haber creado una Civilización Invencible, atacada por el Mundo, el Infierno y la Muerte siglo tras siglos durante dos milenios? ¿Al lado de la Obra de Jesucristo qué son las de Napoleón? Y sin embargo Jesuccristo seguía siendo “Ese Desconocido” contra el que las editoriales occidentales arrojaban toda la basura a su alcance… mientras  produjesen dinero…

“Yo escribiré Tu Historia: LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO”. Fue la Respuesta de mi alma. “El mundo te conocerá como yo te conozco, Padre mío que estás en los Cielos”.

Esa Noche el Espíritu extendió su Mano sobre mí y dormí en los brazos de Nuestra Señora de Paris.   Al amanecer donde estuvo mi guitarra descubrí un papel con una dirección. El viento se levantó, me alzó en sus brazos, y me depositó en casa. ¡Manos a la obra! Sin dar explicaciones a nadie, me encerré  en la Biblioteca Pública y comencé a devorar libros. Historia del Cristianismo, Historia de la Reforma, Historia De Europa, Historia Universal, Ciencias y Filosofía, Teología y Psicología, Ensayos y Enciclopedias.  Al término del año mis manos querían dar cuerpo al Primer Manuscrito. Necesitaba un lugar lejos de todo, todo el tiempo del mundo para darle vida a LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO.

Entonces aquel papel con una dirección escrita apareció en mi mochila:

Londres, West Knightsbridge, 12.

Agarré mi nueva guitarra, mi vieja máquina de escribir, me subí en el caballo de hierro hasta Calais, Francia, navegué hasta Dover, Inglaterra, y me presenté en Londres.

El número 12 de West Knightsbridge era un hospital antiguo okupado por tres amigos. David, Paul y François. David era el compositor, Paul era el bajista y François era el Pianista. Entraron en esta Historia aquella noche del 14 de Julio en Paris. Hacía mi camino desde el Jardin de Châtelet a Notre Dame cuando una voz se empleó potente a llamarme. “Sir, sir” decía. Volví la cabeza, y los ví. A los tres. David, Paul y François. A primera mirada  debían ser veinteañeros.  Me hizo gracia la forma de dirigirse a mí, “Sir”. Me detuve, los dejé avanzar hacia mí, y les dejé que se explicasen. Habló David en nombre de la Banda. David era de mi estatura, Paul era más bajito, y François llenaba el intermedio. Mirando directo en los ojos se ve el alma; David era el Frontman, Paul era el risueño, muy limpia su sonrisa, y François era el genio que dejaba en las manos de sus dos amigos el tema. “Sir, necesito su guitarra, tenemos un concierto en un pub y la mía la tengo en Londres. Please”. Aquella forma de abarcarme me recordó a René, el Alemán de Stuttgart que me entró en el Puerto de Tesalónica, Grecia, suplicándome le dejara acariciar mi Eko Ranger, mi primera guitarra. Le miré directo  a los ojos y ví la inocencia de un ángel. David tenía esta misma mirada, limpia como el corazón de un niño. No escondía ninguna tiniebla tras sus ojos. “OK, pero al acabar vuestro concierto sigo mi camino”. Compartimos unas cervezas,  nos conocimos, y al despedirnos me metieron en el bolsillo aquel papel con la dirección en cuya puerta estaba ahora pegando.

Nunca fui el tipo del que la gente se olvida a la vuelta de la esquina. Paul me abrió la puerta. Sonrió. Giró el cuello y gritó. “El Español de Paris está aquí”. Salieron David y François a recibirme con los brazos abiertos. Les expliqué mi movida. Necesitaba un lugar donde exiliarme para escribir un libro. “Recordé  vuestra dirección, y aquí estoy”. David me explicó la situación. El edificio que okupaban lo descubrieron en ruinas.  Inteligentes como un Inglés solo puede serlo, le dedicaron el primer día a una sesión fotográfica de todas las plantas, las habitaciones... Enseguida pusieron manos a la obra y dejaron maqueado el lugar, hasta que lo convirtieron en el estudio que necesitaban para crear sus canciones. Después enviaron  las fotos del Antes y del Después al Ayuntamiento, les dieron permiso para habitar el edificio hasta que  se decidiese su  destrucción, que podía tardar, como tardó, algunos años. Me dieron un tour por las plantas, cocina, salones, sala de piano, sala de creaciones.  “Ok, Raúl, elige donde quieres exiliarte” Esta expresión mía les hizo gracia. “Nuestra casa es tu casa”.

Yo, Raúl, para todo el mundo, me ganaba el pan de cada día saliendo un par de veces a la semana a dar mis conciertos al aire libre, Covent Garden, Leicester Square, y calles peatonales por los alrededores. Hice amigos y con ellos bajaba alguna vez al Underground, donde conocí a Anne, la mujer que sería mi compañera de viaje el verano próximo.

Durante aquel invierno del 1990 y la primavera del 1991 llené entre 800 y 900 páginas del Primer Manuscrito de la HISTORIA DIVINA. Desde el punto de vista de un escritor aquel fue un trabajo digno de un descanso. Pero yo no soy solo Raúl. Quien me encargó el trabajo de escribir Su Historia, mi Padre que está en los Cielos, no parecía tan satisfecho como yo. Yo ya Le conocía. Mi ser estaba en sus Manos. Él movía el viento y cuando se alzaba toda resistencia por mi parte se deshacía en la nada como se deshace una pérdida de tiempo. Aprendí a bajar la cabeza y a aceptar su Consejo. Yo comprendí dónde había errado; así que destruí aquel Primer Manuscrito y me puse en marcha hacia Jerusalén. Anne se vino de viaje conmigo.

Poéticamente hablando, cruzamos Europa a la luz de una estrella brillante, y atravesamos el Mar Grande sobre las alas de una Paloma de Plata.

Al fondo del Mar Grande, atrás Creta, Rodas  y Chipre, una Torre brillaba al alba como el faro más potente del mundo. Era Haifa. Tierra Santa.

De Haifa saltamos a Nazaret. Visitamos el Templo de la Anunciación. Tras una breve parada en Tel Aviv seguimos hacia la Ciudad Santa.

Cuando alcanzamos Jerusalén, vimos que la Ciudad estaba en estado de alarma bélica. Irak acababa de invadir Kuwait. Era el año 1991. El discurso antisionista del nuevo héroe del Islam, usando el odio universal del mundo musulmán contra los judíos como hipervínculo de unión a su causa de todos los fundamentalistas del mundo árabe, exigía -según periódicos paramilitares israelíes- el uso de armas nucleares, especialmente la bomba de neutrones, contra cualquier invasión de las fronteras de Israel.

Mientras Irak levantaba oleadas de vítores en los territorios palestinos, entre la muchedumbre que paseaba por la Calle David un hombre anuncio vestido de profeta caminaba con un cartel muy grande, que decía: El fin del mundo se acerca, venid a tomaros una cerveza. “Pub, el Profeta”. Nos instalamos en la Ciudad Vieja, entre las Murallas de Jerusalén la Santa. La convivencia entre israelíes y árabes era todo lo normal que suele serlo entre ciudadanos pacíficos. La tensión se notaba  en el trayecto Jerusalén- Belén. Yo no estaba en Israel para juzgar a nadie, vine para sentir la tierra en cuya Historia vino al mundo el Hijo de Dios. Movido por el Espíritu, como el viento  arranca de un árbol las hojas muertas, mi Padre que está en los Cielos sacudió de mis manos el error al que le di campo en mis manos. Libre de los errores del mundo,  me subí en las alas de la Paloma de Plata y navegué por las aguas del Mar Grande de vuelta a casa.

Tras otro tiempo devorando libros, el viento se levantó; ya estaba yo preparado para escribir el Segundo Manuscrito de la HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO. Despedí a la mujer con la que Dios me dio un hijo, porque su familia no tendrá parte en mi casa, y regresé a Londres. Alquilé un estudio en Finsbury Park. Me hice con una máquina de escribir, cerré la puerta, y me senté dispuesto a no salir del estudio hasta terminar la HISTORIA por la que estuve corriendo los últimos años.

Mi conocimiento del Mundo Antiguo era por entonces mi asignatura pendiente. Por los alrededores del Museo Británico descubrí tiendas de libros de segunda mano, entre cuyas joyas descubrí la Historia Antigua de la Cambridge de J.B. Bury. A través de su Bibliografía viajé por el Mundo Antiguo anterior a Israel antes del Nacimiento de Cristo. Hice de mi estudio una biblioteca riquísima, desde la que viajé de la mano de los maestros de la Historia Antigua, Ingleses, Franceses y Alemanes, hasta las profundidades de la mente de aquellos tiempos, sus reinos y sus imperios. En términos de estudio, aquel verano y su otoño fue un periodo intelectual muy fructífero. Y sin embargo había algo que me impedía encajar toda ese conocimiento en La HISTORIA DIVINA. Había una puerta que nadie había cruzado nunca y yo debía cruzar.

El Hombre es una esperanza existencial de Vida Inmortal a imagen y semejanza de la Vida del Hijo de Dios. El Cansancio es parte de nuestra naturaleza. Pero no hay por qué tirar la toalla. También Dios necesita un Descanso. Lo natural y humano es cerrar los ojos, bajar las manos y descansar.

Es lo que hice aquella noche de Noviembre del 1994. Un sueño invencible se apoderó de mí. Caí sin fuerzas sobre la mesa de estudio, la máquina de escribir hizo de almohada; si roca o hierro hubiese sido lo mismo. No tenía fuerzas para seguir. Si en aquel momento una bomba hubiese caído en Londres no me habría despertado en absoluto. Me habrían podido apuñalar y no me hubiese enterado. Estaba fuera de este mundo.

Con el alba, abrí los ojos. La ventana de mi estudio estaba abierta. El árbol del patio se había vestido de blanco. Mi alma se despertó. La Puerta ante la que había estado esperando, se había abierto. Como una Madre le abre a un hijo su Corazón, la Madre de mi Padre que está en los Cielos me abrió el Suyo.  Sin saberlo estuve corriendo todos esos años tras el Tesoro que la Madre se llevó consigo al Cielo, ese Tesoro que María “guardó en su Corazón”  

Cómo María conoció a José, quiénes fueron Zacarías e Isabel, quiénes fueron en realidad los famosos hermanos y hermanas de Jesús. Todo, absolutamente todo, Ella lo conocía todo sobre su Hijo. ¿Quién mejor que la madre de uno para saber quién es su hijo, su padre, su esposo, su familia, su historia? El Corazón de esa Madre era el Joyero en el que María había guardado todo este Conocimiento que Hoy yo, un hijo de Dios, de la Casa de Cristo abro,, por la Voluntad de Dios,  a todo el mundo.

Lo que yo, Cristo Raúl, ví en el Corazón de la Madre es lo que vais a leer a continuación.

 

 

 

 

 

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