cristoraul.org
ASTRONOMIA DE-YAVE
LA CREACIÓN DEL UNIVERSO SEGÚN EL GÉNESIS
UNIVERSUM. EL GRUPO LOCAL. Creación de Dios

Y creó Dios las estrellas para separar la Luz de las Tinieblas, y las puso en el Firmamento de los Cielos para separar la Luz de las Tinieblas...

EL ÁRBOL DE LAS CONSTELACIONES

ANDROMEDA

ANTLIA

CASSIOPEIA

CARINA

CEPHEUS

CISNE

COLUMBA

DRACO

HERCULES

LACERTA

LEON MENOR

LYRA

OSA MAYOR

OSA MENOR

VELA

PUPPIS

VIRGO

ORION

   

 

La cuestión sobre la que va a girar esta Sección tiene las Constelaciones por objeto. Por una sencilla razón. Que explico. Parece ser, según la CSXX (Cosmología del Siglo XX), que nuestros Cielos pertenecen al género de una galaxia típica en el seno de un Grupo Local formado por una serie de galaxias atípicas, exceptuando el Centro Cosmográfico Local, Andrómeda, y otros cuerpos con propiedades específicamente galácticas, si bien habría que definir lo que es típico y atípico en el orden de las Galaxias antes de meterle mano al tema. De cualquier forma, sin necesidad de irse más allá del Grupo Local, y centrando el pensamiento exclusivamente en nuestro Sistema Celeste Estelar, la Contradicción existe. Y es el origen de esta Sección. Defino su naturaleza.

Según dicen los Astrónomos de nuestros días, siguiendo en esto la moda de la CSXX, los Cielos se mueven alrededor de un Centro Gravitatorio común. Así de simple, así de sencillo. ¿Para qué partirse más de lo necesario la cabeza? ¿Quién dijo que la cabeza se ha hecho para pensar? Y sin embargo las Constelaciones permanecen en el Firmamento de los cielos sin ofrecer, o sujetarse sus Iconos a, variación de ningún clase. ¿Por qué será?

Los Padres de nuestra Lógica, movidos por el Hecho de la constancia de los Iconos Constelaciones a través de los Siglos, a la par que asumiendo que las estrellas están a distintas distancias las unas de las otras en relación a nuestro Sol, concluyeron diciendo que las estrellas se mueven dentro de áreas sujetas a movimiento relativo, tal que a la postre las estrellas se pueden considerar fijas en el seno de sus áreas respectivas.

Por supuesto cuando vinieron a luz los famosos modernos todo lo antiguo fue condenado a la hoguera de los recuerdos y el fruto de las cosechas de quienes les precedieron fue sellado como producto de desecho. Curiosamente los autores de las teorías embrionarias que vendrían a esclavizar la Astronomía a sus dogmas cosmológicos no fueron astrónomos, sino profanos en la ciencia de la Astronomía. El caso más extraño fue el de Einstein, un ignorante absoluto en el terreno de la Astronomía dogmatizando sobre el Origen y estructura del Cosmos. La locura se hizo. El fenómeno Einstein puede compararse a la demencia de alguien que jamás pisóa las Américas, o cualquier otro continente, y iene a querer imponer su Geografía al resto de vmundo, una Geografía basada en su fantasía. Esto fue la Cosmología del Siglo XX a la que Einstein le dio el visto bueno, la fantasía elevada a Ciencia. La Ciencia ficción se hizo. En comparación a tales modernos la inteligencia de los padres de la ciencia vino a superar en potencia a la de los tales a la manera que la de Dios al diablo.

En esta Sección, en consecuencia, se van a demostrar varios puntos específicos. El Primero y más importante es que del procesamiento de la Data sobre las constantes Física de las estrellas que componen cada Constelación se descubre la imposibilidad de la existencia de las Constelaciones desde el Modelo de los Cielos impuesto al mundo por la CSXX y su escuela de Astrónomos.

Se va a demostrar que las velocidades a que se mueven los astros individuales y las distancias de cada uno al mismo centro común, en este caso el Sol, derrumba, sin concesiones, cualquier posibilidad de desarrollo constelacional tal cual el mundo entero ha conocido desde el Principio de la Astronomía.

Para que esas bellas constelaciones existan y los Cielos registre su Modelo acorde a la Demencia de la CSXX las velocidades de giro universal alrededor de un centro galáctico tendrían que multiplicarse por la diferencia entre las distancias de ellas al Sol; con objeto de que relación entre ellas y el Sol no varíe en el Firmamento de los Cielos, siempre tomando como Modelo los Cielos de la CSXX, a mayor distancia del Sol, dentro de la misma región constelacional, las velocidades de movimiento respecto al centro de la galaxia tendría que aumentar acorde a las relaciones estelares con el Sol, de esta forma manteniendo la misma posición en el Tiempo en el Firmamento de los Cielos. Este no es el caso, de aquí la Demencia de la Astronomía del Siglo XX. El Astrónomo del Siglo XX exorcizó de los Cielos las leyes de la Física Natural, y levantóndose como Dios vino a esclavizar la Astrofísica a las leyes de le Mecánica Cuántica. El resultado no podía ser otro que la Excomunión del Templo de la Astronomía de todo movimiento interno tendente a la Reivindicación de la Estructura Celeste acorde al procesado de la Data acumulada en los dos últimos siglos, procesado que abomina de los Cielos que la CSXX implantó en las Universidades e hizo del Astrónomo el Merlín Loco de la Edad Atómica.

Hasta un ignorante ve que los Cielos de la CSXX fueron un fraude colosal, una monstruosidad fundamentalista nacida en la Yihad que el Ateísmo Científico le declaró al Cristianismo del Siglo XIX. La demostración de la naturaleza de semejante Locura, la Vía Láctea como una Galaxia tipo CSXX, emerge del seguimiento de la Data que el viaje de una Constelacion a otra, constelación por constelación, viene a poner sobre la mesa.

Las Listas de la Masa Globular y de la Masa Cumular Abierta, sumadas a la Masa de las estrellas de los Cielos que forman las Constelaciones, vienen a dibujar en el Espacio y el Tiempo unos Cielos cuya descripción puede traducirse en la existencia de una Perla Astrofisica abierta al Universum Local, Perla ensarzada en los extremos de los dos brazos Cumulares a los que la Masa Globular viene a darle su Solidez de Escudo comportándose como un Horno de desintegración de la Masa nebular que desde el Mundo de las Galaxias se avalanza sobre nuestros Cielos.

Es obvio que sólo saltando de constelación en constelación y estudiando su masa desde la data astronómica clásica puede comprenderse el gigantesco fraude en que la Astronomía del Siglo XX se hundió y pretende ahora legarle al Siglo XXI, sin pararse a pensar, bajo ningún concepto, que la supervivencia y el éxito de la existencia de la vida depende de la naturaleza de la información que se le administre al individuo y a la especie. Una Información Falsa sobre la realidad implica un movimiento hacia la autodestrucción, individual o de especie, que en el caso de la vida inteligente conduce a la Guerra como carretera hacia ese suicidio o bien a la destrucción del Habitat como puerta hacia la extinción de dicha especie.

Desmontar todo el edificio de locos suicidas que la CSXX y la Astronomía de la Edad Atómica implantó en el cerebro de nuestra especie exige todo derroche de esfuerzo a disposicion de todos nosotros, y como alguien tiene que ser el primero que lance la primera piedra, he aquí la primera.

La segunda cosa a demostrar procede de la demostración de esta primera, es decir, el Ateismo Cientifíco es efecto de una Patología del Intelecto, la peor de todas, la del suicida que convence al bombero de seguirle en su aventura de muerte, la del enfermo que convence al médico de la necesidad de pasarle la enfermedad antes de proceder a su curación. ¿Quién no recuerda a este Enfermo Archipeligroso de principios del Siglo XX elevando la Guerra, la manifestación diabólica más groestsca e infernal a imaginar y vivir, a la condición de Instrumento Sagrado de la Evolución de las especies? Dos Guerras Mundiales fueron necesario para cerrarle la boca. Pero el Enfermo no hizo sino desviar su locura hacia un nuevo fin, más diabólico y perverso: la carrera Atómica, la Transgenia, la Clonación.

La CSXX su templo, la necesidad de desmontar sus bases hasta provocar el derrumbe completo del edificio de los Viejos Cielos, y caiga su techo sobre quien caiga, no es necesario recalcarla, pero se verá según se avance en este siglo. He aquí la Gran Falacia según la NASA:

 

 

Esta imagen es una ilusion óptica. De hecho, ante la ilusión que es, los artistas de la NASA se sacan de la manga diferentes versiones de la estructura celeste, siempre con la bendición de los SUmos Sacerdores del Templo de la CSXX, a consciencia de ser eso y sólo eso, una hran falacia: He aquí otra versión artística:

 

 

Y así, cada Quijote con su molino. Pues que la Data les niega su Religión, pero la Religión es incapaz de adelantarles su Modelo Divino, hay libertad para que cada cual se invente el universo en el que cada uno quiere vivir.

La Realidad es que una vez procesadas las Listas de Estrellas de las 88 Constelaciones, la Lista de los Cúmulos Estelares Abiertos y la Lista de los Cúmulos Globulares, la imagen real del Universo de la Vía Láctea nos queda así:

 

 

Se observará de la Data de las decenas de miles de estrellas que forman las Regiones Constelacionales que uno de los Hemisferios del Universo de la Vía Láctea da al Grupo Local directamente, y que la Masa Cumular, Abierta y Globular, se concentra en el Hemisferio opuesto, el que da directamente al Espacio Cósmico propiamente dicho, de donde proceden las Masas de materia intergaláctica que vienen a formar el Mundo de las Nebulosas, la Banda Externa que observamos con los ojos de la cara, y contra cuya Invasión vino a crear Dios el Mundo de las estrellas en sus Constelaciones, para "separar la Luz de las Tinieblas", en sus palabras, y para proteger cuyo Universo Lácteo creó Dios los dos muros externos que son la Región de los Cúmulos Estelares Abiertos, u OCL, y la Región de los Cúmulos Globulares, o GCL.

Es de necesidad, pues, procesar las listas estelares acorde a sus distancias al Sol para demostrar que el Sol ocupa el centro del Universo de las Constelaciones, ocupando un radio de entre 1000 y 1200 años luz, con un Hemisfero abierto al Grupo Local y el otro a la región de las Cúmuos Estelares Abiertos, con los que se mezclan, creando una zona de contención astrofísica, en cuyo espacio se producen las Nebulosas, y procede a dibujar en el cielo abierto el Camino de Santiago. Sobre esta hoja de ruta el camino está a recorrer. Asi que empecemos.