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LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO

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CREACION DEL UNIVERSO SEGUN EL GÉNESIS

 

 
 

LA SAGRADA BIBLIA

Sapienciales

EL LIBRO DEL ECLESIASTICO

42-51

SEGUNDA PARTE

LA SABIDURÍA EN LA NATURALEZA Y EN LA HISTORIA DE ISRAEL

Capítulo 42
1
De divulgar lo que has oído y de revelar secretos. De estas cosas has de avergonzarte de verdad, y hallarás gracia ante todos los hombres. Pero he aquí de qué no has de avergonzarte sin pecar por respeto humano:
2
de la ley del Altísimo, y del juicio que justifica al impío;
3
de arreglar cuentas con el socio y compañero de viaje y de la partición de una herencia de los amigos;
4
de la exactitud en la balanza y pesos, y de la adquisición de mucho o poco;
5
de ser indiferente en las ventas y compras, de la educación esmerada de los hijos, de sacar sangre en las costillas del siervo perezoso
6
ni de sellar la puerta de la casa donde hay una mala mujer; ni de echar la llave donde hay muchas manos;
7
de enumerar y pesar lo que entregues, y de anotar lo que des o recibas;
8
de reprender al insensato y al necio, y aun al viejo que contiende con jóvenes. Así serás verdaderamente instruido, y tendrás la aprobación de todo viviente.
   
 
Los cuidados por la hija
   
9
Una hija es para el padre una secreta causa de desvelos, un cuidado que quita el sueño, para que no se marchite en su juventud ni sea aborrecida después de casada:
10
en su doncellez no sea deshonrada, y se vea encinta en la casa de su padre; que no sea infiel al marido, y bien casada sea estéril.
11
Sobre la hija atrevida redobla la vigilancia, si no quieres ser la irrisión de tus enemigos, el comentario de la ciudad en los corrillos del pueblo, objeto de burla entre el pueblo, y te avergüence en medio de la muchedumbre. Que su habitación no tenga ventana, ni en la alcoba donde por la noche duerme haya entrada que dé a ella.
12
Que no mire a ningún hombre mostrando su belleza ni frecuente reuniones de mujeres.
13
Porque de los vestidos sale la polilla y de la mujer la maldad femenil.
14
Mejor es la maldad del varón que la bondad de la mujer, pues la mujer deshonrada es fuente de oprobio.
 


Las obras de Dios
   
15
Voy a traer a la memoria las obras del Señor y a pregonar lo que he visto. Por la palabra del Señor existen sus obras, y la creación entera acepta su beneplácito.
16
El sol al iluminarse contempla todas las cosas, y su obra está llena de su gloria.
17
No concedió el Señor a sus santos declarar todas sus maravillas, que el Señor, el Omnipotente, ha establecido firmemente para que todo permanezca en su gloria.
18
El sondea las huellas del abismo y del corazón, y entiende sus maquinaciones.
19
Porque el Señor conoce toda ciencia y considera los signos de los tiempos.
20
No hay pensamiento que se le escape ni palabra oculta para El.
21
El puso en orden las grandezas de su sabiduría y existe desde el principio de los siglos.
22
Nada se le ha añadido ni quitado, ni necesita de consejeros.
23
¡Cuán deleitables son todas sus obras! ¡Y eso que es sólo una chispa lo que de ellas podemos conocer!
24
Todo vive y permanece para siempre, y en todo momento le obedece.
25
Difieren todas las unas frente a otras y nada ha hecho superfluo.
26
Una contribuye al bien de la otra, y ¿quién podrá saciarse de contemplar su gloria?
 


Capítulo 43
El sol
1
Radiante en las alturas se muestra puro el firmamento y el aspecto del cielo en su manifestación gloriosa.
2
El sol al aparecer irradia su calor, anunciando su salida; objeto admirable, obra del Altísimo.
3
Al mediodía abrasa la tierra, ¿y quién puede resistir sus ardores?
4
Se atiza el horno para las obras que necesitan calor, pero tres veces más abrasa el sol los montes, exhalando vapores ardientes, y con rayos brillantes deslumbra los ojos.
5
Grande es el Señor, que le hizo; pues con su palabra regula su curso.
 
 
La luna y las estrellas
 
6
También la luna, en todo fiel a su tiempo, determina los tiempos y es señal eterna.
7
Por la luna se señalizan las fiesta; es un astro luminoso que mengua cuando ha llegado a la plenitud.
8
De ella recibe el mes su nombre, y en sus cambios crece maravillosamente.
9
Brillo y adorno del cielos son las estrellas, cuya luz resplandece en las alturas.
10
Hermosura del cielo es el resplandor de las estrellas, brillante adorno de las alturas del Señor.
11
Por la palabra del Santo guardan su ordenanza y no se cansan de hacer la centinela.
 
 
Los fenómenos meteorológicos
12
Pon la vista en el arco iris y bendice al que lo hizo. ¡Qué hermoso es por su esplendor!
13
Con su círculo de gloria abarca el cielo; le tendieron las manos del Altísimo.
14
El poder de Dios dirige al rayo y hace volar sus saetas justicieras.
15
Para este fin abre el almacén de sus tesoros y hace volar como aves las nubes.
16
Con su poder las condensa y desmenuza las pedrezuelas del granizo.
17
Ante su vista se conmueven los montes, y por su voluntad sopla el austro.
18
La voz de su trueno somete a dolores de parto a la tierra, al tiempo que se desencadena el huracán del aquilón y el torbellino.
19
Como pájaros en bandadas derrama la nieve, que se abate como langostas.
20
Los ojos se maravillan de su hermosa blancura, y de verla caer, el corazón se extasía.
21
Derrama como sal la escarcha, que se endurece como puntas de espino.
22
Hace soplar el viento frío del norte, y el hielo se congela sobre las aguas, y se extiende sobre todos los estanques de agua y reviste el agua como de una coraza.
23
Devora los montes y abrasa el desierto y como fuego quema todo verdor.
24
Remedio pronto de estos males es la niebla, y el rocío, al caer después del calor, trae alegría.
25
Con sus cálculos domeñó el abismos, plantando en él las islas.
26
Los que navegan por el mar relatan sus peligros, y al oírlos nos pasmamos.
27
Allí hay obras extrañas y maravillosas, gran diversidad de toda clase de vivientes y de cetáceos.
28
Por El todo concluye felizmente, y por su palabra todas las cosas se arreglan.
 
 
Las obras de Dios superan toda alabanza
 
29
Mucho más diría y no acabaría, y el resumen de nuestro discurso será: “El lo es todo.”
30
Si quisiéramos dignamente alabarle, jamás llegaríamos, porque es mucho más grande que todas sus obras.
31
Es terrible el Señor, muy grande, y su poder sobre toda admiración.
32
Cuantos alabáis al Señor, alzad la voz cuanto podáis, que está muy por encima de vuestras alabanzas.
33
Los que le ensalzáis, cobrad nuevas fuerzas;
34
no os rindáis, que nunca llegaréis al cabo.
35
¿Quién le vio y puede darle a conocer, y quién puede engrandecerle tanto como El es?
36
Muchas cosas hay ocultas mayores que éstas, pues pocas son las cosas que hemos visto de sus obras.
37
El Señor hizo todas las cosas, y dio sabiduría a los piadosos.
 


Capítulo 44
Elogio de los patriarcas
1
Alabemos a los varones gloriosos y a nuestros padres según el orden de sucesión.
2
Grande floria les confirió el Señor, y magnificencia desde el principio.
3
Ejercieron en sus reinos el señorío y fueron famosos por su valor. Consejeros de gran prudencia, que todo lo veían en visiones proféticas.
4
Con sus consejos guiaron al pueblo, por su perspicacia fueron sus príncipes.
5
Y sus palabras fueron sabias en su instrucción; inventores de melodías musicales y compositores de poemas.
6
Hombres ricos, llenos de poder, que gozaron de paz en sus moradas.
7
Todos fueron honrados por sus coetáneos e ilustres en sus días.
8
Muchos de ellos dejaron gran nombre para que se canten sus alabanzas.
9
También hubo otros de ellos de quienes no hay memoria, que pasaron como si jamás hubieran sido y vinieron a ser como si no hubieran nacido, y lo mismo sus hijos en pos de ellos.
10
Pero éstos fueron hombres misericordiosos, cuyas buenas obras no han caído en olvido.
11
La dicha perdura con su linaje.
12
Y su heredad pasó a los hijos de sus hijos; su linaje se mantiene fiel a la alianza.
13
Y sus hijos lo fueron por amor de ellos. Por siempre permanecerá su descendencia y no se borrará su gloria.
14
Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre vive de generación en generación.
15
Los pueblos se hacen lenguas de su sabiduría y la asamblea pregona sus alabanzas.
 
 
Henoc y Noé
 
16
Henoc fue grato a Dios y trasladado, ejemplo de conversión para las generaciones.
17
Noé fue hallado enteramente justo, y en el tiempo de la cólera se convirtió en objeto de rescate.
18
Por él se conservó un resto en la tierra cuando ocurrió el diluvio.
19
Se estableció una alianza eterna con él, para no borrar a la humanidad con un diluvio.
 
 
Abraham, Isaac y Jacob
 
20
Abraham fue el gran padre de multitud de naciones, y no hay semejante a él en la gloria, pues guardó la ley del Altísimo, que hizo pacto con él.
21
En su carne llevó la señal del pacto y en la prueba fue hallado fiel.
22
Por eso le confirmó con juramento que los pueblos serían bendecidos en su descendencia y que le multiplicaría como el polvo de la tierra.
23
Y como los astros sería levantado su linaje y que los heredaría desde un mar al otro mar y desde el río hasta el cabo de la tierra.
24
También a Isaac le confirmó, por Abraham, su padre,
25
el pacto y la bendición de todos los hombres, que El hizo descender sobre la cabeza de Jacob.
26
En su bendición le prefirió y le asignó la herencia de la tierra, que dividió en porciones y la repartió entre las doce tribus.
27
E hizo descender de él un varón piadoso que halló gracia ante todos los hombres.
 


Capítulo 45
Moisés
1
Amado de Dios y de los hombres, Moisés, cuya memoria vive en bendición, le hizo en la gloria semejante a los santos, y le engrandeció, haciéndole espanto de los enemigos,
2
Con su palabra hizo cesar los vanos prodigios y le honró en presencia de reyes.
3
Le dio preceptos para su pueblo y le dio a ver su gloria.
4
Por su fe y mansedumbre le escogió de entre toda carne.
5
Le hizo oír su voz y le introdujo en la oscuridad de la nube.
6
Cara a cara le dio sus preceptos, la Ley de vida y de sabiduría, para enseñar a Jacob su alianza, y sus juicios a Israel.
 
 
Arón
 
7
Elevó a Arón haciéndole santo, semejante a sí, hermano de Moisés, de la tribu de Leví;
8
y estableció con él una alianza eterna y le dio el sacerdocio del pueblo. Le honró con ricos ornamentos.
9
Y le ciñó de una túnica espléndida; le vistió con espléndido ornamento, y le afirmó con instrumento de poder:
10
el femoral, la túnica y el efod; le rodeó de granadas de oro y de muchas campanillas en torno,
11
para que sonasen cuando él andaba y se oyera su sonido en el santuario para avisar a los hijos de su pueblo.
12
Le vistió con vestidos santos, tejidos de oro, púrpura y jacinto; de púrpura roja, obra primorosa; el pectoral del juicio, con los urim y los tummim.
13
Hecho de hilo de púrpura escarlata, obra plumaria de hábil artista; de piedras diversas talladas como los sellos, engastadas en oro, obra de joyero, para memoria por la escritura tallada, según el número de las tribus de Israel.
14
Le puso una diadema de oro sobre la tiara, y una diadema con esta inscripción grabada: “Santidad”; insignia de honor, obra magnífica, placer de los ojos, obra de acabada belleza.
15
Antes de Aarón nadie se vistió jamás ni se vestirá como él;
16
ningún extraño la vestirá, sino sólo sus hijos y los que descienden de ellos por siempre
17
Sus sacrificios serán ofrecidos dos veces cada día perpetuamente.
18
Moisés le llenó las manos y le ungió con el óleo santo.
19
Y fue esta consagración un pacto eterno, para él y para su descendencia por los días del cielo, para servir al Señor en el ejercicio del sacerdocio y bendecir en nombre del Señor a su pueblo.
20
Entre todos los vivientes le escogió el Señor para presentarle las ofrendas, los perfumes y el buen olor para memoria y hacer la expiación de su pueblo.
21
Y le dio sus preceptos y poder para decidir sobre la Ley y el derecho, para enseñar sus mandamientos a Jacob e instruir en su Ley a Israel.
22
Se levantaron contra él extraños, que en el desierto le envidiaron: los partidarios de Datán y Abirón, y la banda de Coré con furia y cólera.
23
Viólo el Señor y se desagradó de ellos, y en el ardor de su cólera los exterminó;
24
hizo contra ellos prodigios y los consumió con un fuego abrasador;
25
y aumentó la gloria de Arón asignándole una heredad; y le dio en porción las primicias de los frutos de la tierra.
26
Y comer los sacrificios del Señor; y los panes de la proposición son su porción, que le dio a él y a su descendencia.
27
Sólo en la tierra no los heredó, no tuvieron parte en medio del pueblo, porque “El será tu porción y tu heredad.”
28
Fines, hijo de Eleazar, fue el tercero en la dignidad, por haber mostrado celo en el temor del Señor.
29
Y por haber resistido en la defección del pueblo con la bondad del impulso de su alma, haciendo así la expiación por Israel.
30
Por eso se estableció con él una alianza de paz para que estuviera al cuidado del santuario del pueblo; a fin de que él y su descendencia tuvieran el sumo sacerdote por los siglos.
31
También hizo Dios alianza con David, hijo de Jesé, de la tribu de Judá. La herencia del reino es para uno de sus hijos, y la herencia de Arón para su descendencia.
32
Dios os otorgue sabiduría en vuestros corazones para juzgar a su pueblo con justicia, para que sus bienes no falten ni su gloria por todas las generaciones.
 


Capítulo 46
Josué
1
Fuerte en las batallas fue Josué, hijo de Nun, sucesor de Moisés en la dignidad profética; que fue, según su nombre,
2
grande en la salud de los elegidos del Señor para ejercer la venganza contra los enemigos que se le opusieron, para poner a Israel en posesión de su heredad.
3
¿Qué gloria no alcanzó cuando alzó sus manos y extendió su espada contra la ciudad?
4
¿Quién fue así antes de él?; porque combatió las batallas del Señor.
5
¿No se detuvo el sol al tender su mano, y un solo día fue igual a dos?
6
Invocó al Altísimo Soberano mientras acosaba por todas partes a los enemigos, y le respondió el Señor grande con piedras de granizo de gran potencia,
7
que arrojó contra el pueblo enemigo, y en la bajada aniquiló a los adversarios;
8
para que las naciones conociesen su fuerza militar, y que era contra Dios la guerra que hacían, pues siguió siempre al Todopoderoso.
9
En los días de Moisés mostró su misericordia con Caleb, hijo de Jefoné, por oponerse a la muchedumbre, apartando al pueblo del pecado y la maligna murmuración.
10
Sólo estos dos fueron reservados de los seiscientos mil infantes para ser introducidos en la heredad, en la tierra que mana leche y miel.
11
Y el Señor dio a Caleb vigor, que conservó hasta la vejez, para que subiese a lo alto de la tierra, y su descendencia obtuvo la heredad,
12
a fin de que viesen todos los hijos de Israel que es bueno caminar en pos del Señor.
13
Los jueces, cada uno por su nombre, los que no pervirtieron su corazón y no se apartaron del Señor.
14
Sea bendita su memoria, florezcan sus huesos en la sepultura:
15
que sus nombres, renovados en sus hijos, sean glorificados.
 
 
Samuel
 
16
Samuel, amado del Señor y su profeta, estableció la monarquía y ungió a los príncipes sobre su pueblo.
17
En la ley del Señor juzgó a la asamblea, y visitó el Señor a Jacob.
18
Por su fidelidad se acreditó como profeta, y fue reconocido por su fidelidad como vidente auténtico.
19
E invocó al Señor todopoderoso, cuando los enemigos le acosaban por todas partes, con la ofrenda de un cordero primal.
20
Y tronó del cielo el Señor e hizo oír su voz por medio de gran estampido.
21
Y aplastó a los príncipes enemigos, a todos los príncipes de los filisteos;
22
y antes del momento del sueño dio testimonio ante el Señor y el ungido: “En cuanto a bienes, no he recibido ni una sandalias de nadie.” Y nadie pudo acusarle.
23
Y después de su muerte profetizó y anunció al rey su fin, e hizo surgir de la tierra su voz profética para borrar la iniquidad del pueblo.
 


Capítulo 47
David
1
Luego se levantó Natán, que profetizó en los días de David.
2
Como se separa el sebo de la carne de la hostia pacífica, así fue separado David de los hijos de Israel.
3
Jugó con leones como con cabritos, y con osos como con corderos.
4
¿No mató en su juventud al gigante, quitando así el oprobio de en medio del pueblo?
5
Al levantar la mano con la piedra en la honda abatió la soberbia de Goliat.
6
Porque invocó al Señor Altísimo, y éste dio fuerza a su diestra para derribar al hombre poderoso en la guerra y ensalzar la frente de su pueblo.
7
Por ello le glorificaron con sus “diez mil”, y le alabaron con las bendiciones del Señor al ceñirle la corona de gloria.
8
Destruyó a los enemigos de en derredor, aniquiló a los filisteos enemigos y hasta el día de hoy quebrantó su poder.
9
En todas sus empresas dio gracias al Dios altísimo con himnos de alabanza.
10
Con todo su corazón compuso himnos y amó a su Hacedor.
11
Y estableció instrumentos musicales delante del altar, con cuyo acompañamiento los cantos resultaban más melodicos.
12
Dio esplendor a las fiestas y ordenó los tiempos festivos con perfección, alabando en ellos el santo nombre de Dios, haciendo resonar desde el alba el santuario.
13
El Señor le perdonó sus pecados y ensalzó para siempre su poder, estableció con él un pacto de sucesión, de dio en el reino un trono glorioso en Israel.
Salomón
14
Después de él se levantó un hijo sabio, que por su padre gozó de prosperidad,
15
A Salomón, que reinó en días de paz, Dios le otorgó descanso alrededor para que levantase la casa en su nombre y preparase un santuario eterno.
16
¡Cuán sabio fuiste en tu juventud!, pues fuiste lleno de inteligencia como un río. Tu alma cubrió la tierra,
17
y la llenaste de proverbios y enigmas. Llegó tu nombre hasta las remotas islas y fuiste amado a causa de la paz.
18
Por los cánticos, proverbios y parábolas y por las respuestas fuiste la admiración de las naciones.
19
En el nombre del Señor Dios, que se llama el Dios de Israel.
20
Amontonaste oro como hierro, y como plomo amontonaste plata;
21
pero te entregaste a las mujeres y les diste poder sobre tu cuerpo;
22
y pusiste mácula en tu gloria, y deshonraste tu descendencia, y trajiste la cólera sobre tus hijos y lamentos sobre tu linaje;
23
así la soberanía se partió en dos, y de Efraím tuvo origen un pueblo rebelde.
24
Pero el Señor no abandonó su misericordiosa, ni ha destruido sus obras, ni borrará la descendencia de su elegido, ni extirpará la descendencia del que le amó;
25
y dio un resto a Jacob, y a David un renuevo salido de él.
26
Y descansó Salomón con sus padres.
27
Y dejó en pos de sí a uno de su linaje, el más demente del pueblo.
28
Rico en necedad, pobre de inteligencia: Roboam, que con su resolución incitó al pueblo a la rebeldía.
29
Jeroboam, hijo de Nabat, pervirtió a Israel y puso a Efraím en camino de pecado; y se multiplicaron mucho sus maldades,
30
hasta ser expulsado de su tierra.
31
Y fueron buscando toda clase de maldades, hasta que vino sobre ellos la venganza.
 


Capítulo 48
Elías y Elíseo
1
Y como un fuego se levantó Elías profeta, y su palabra ardía como antorcha;
2
y trajo sobre ellos el hambre, y en su celo los redujo a pocos.
3
Con la palabra del Señor cerró los cielos y por tres veces hizo bajar fuego.
4
¡Cuán glorioso fuiste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién podrá gloriarse de parecerse a tí?
5
Tú que levantaste un muerto del sepulcro, y del hades por la palabra del Altísimo;
6
que precipitaste a reyes en la ruina, y a ilustres de su estrado;
7
que oíste reproches en el Sinaí, y en Horeb juicios vengadores;
8
que ungiste a reyes para venganza, y a profetas que te sucedieron;
9
que fuiste arrebatado en un torbellino de fuego, en un carro tirado por caballos ígneos,
10
adscrito y preparado para los tiempos venideros para aplacar la cólera antes de estallar el enojo de Dios, para reducir los corazones de los padres a los hijos y restablecer las tribus de Jacob.
11
Dichosos los que te vieron y se durmieron en el amor, porque nosotros poseeremos la vida.
12
Cuando Elías fue arrebatado en el torbellino, Eliseo fue lleno de su espíritu;
13
y en sus sus días no vaciló ante ningún gobernante, y nadie le dominó.
14
Nada fue para él demasiado alto, y en su muerte profetizó su cuerpo.
15
Vivo hizo prodigios, y aun muerto realizó maravillas.
16
Con todo eso, no se arrepintió el pueblo ni se apartó de sus pecados hasta que fue arrojado de su país y dispersado por toda la tierra.
 
 
Ezequías
 
17
Y quedó reducido al más pequeño de los pueblos, con un príncipe de la casa de David;
18
algunos de ellos hicieron lo que es grato a Dios, pero otros se llenaron de iniquidad.
19
Ezequías fortificó su ciudad e introdujo las aguas de Geón dentro de ella. Con el hierro excavó la roca y construyó estanques para las aguas.
20
En sus días subió Senaquerib y envió a Rabsaces, que levantó su mano contra Sión, y en su soberbia blasfemó contra Dios.
21
Entonces se estremecieron sus corazones y manos y sintieron dolores como de parto,
22
e invocaron al Señor misericordioso y tendieron hacia él sus manos, y al instante los oyó el Santo desde el cielo.
23
Y los libró por mano de Isaías.
24
Hirió el campamento de los asirios, y su ángel los exterminó.
25
Porque hizo Ezequías lo que es grato al Señor y siguió los pasos de David, su padre; los preceptos que le dio Isaías, profeta, grande y verídico en sus visiones.
26
En sus días hizo retroceder el sol y prolongó la vida del rey.
27
Con grande inspiración vio los tiempos últimos y consoló a los que lloraban en Sión; hasta el fin de los tiempos anunció el futuro
28
y las cosas ocultas antes que sucedieran.
 


Capítulo 49
Josías
1
El recuerdo de Josías es como mistura de incienso preparado por obra de un perfumista.
2
En toda boca es dulce como la miel, y como música en banquete;
3
pues él se comportó con rectitud en busca de la conversión del pueblo, y extirpó las abominaciones de iniquidad.
4
Enderezó hacia el Señor su corazón y en los días de la iniquidad afirmó la piedad.
5
Fuera de David, Ezequías y Josías, todos los restantes incurrieron en pecado de negligencia.
6
Porque abandonaron la Ley del Altísimo, los reyes de Judá desaparecieron.
7
Porque dieron su poder a otros, y su gloria a pueblos extranjeros,
8
y dieron al fuego la ciudad elegida y santa y convirtieron en desierto sus caminos.
 
 
Los profetas
 
9
Según los vaticinios de Jeremías, a quien maltrataron, siendo el profeta consagrado desde el seno de su madre para arrancar, destruir y arruinar, para edificar, plantar y reforzar.
10
Ezequiel fue el que contempló una visión la gloria que se le mostró sobre un carro de los querubes,
11
Porque se acordó de sus enemigos en medio de una lluvia tormentosa para favorecer a los de rectos caminos.
12
También los doce profetas; florezcan sus huesos en sus lugares, porque consolaron a Jacob y los rescataron con fieles esperanzas
 
 
Zorobabel
 
13
¿Cómo engrandecer a Zorobabel, que era como sello en la mano derecha?
14
Así también Jesús, hijo de Josedec, los cuales en sus días reedificaron la casa y erigieron un pueblo santo al Señor, destinado a una gloria eterna.
15
También es muy grande el recuerdo de Nehemías, que nos levantó muros derruidos, y puso puertas y cerrojos, y restauró nuestras moradas.
16
Nadie fue creado en la tierra semejante a Henoc, que fue arrebatado de la tierra;
17
y no hubo ningún nacido como José, que fue señor de sus hermanos, sustentador de su pueblo,
18
cuyos huesos fueron visitados.
19
Sem y Set fueron glorificados entre los hombres; pero por encima de toda criatura viviente está Adán.
 


Capítulo 50
Simón
1
Fue Simón, hijo de Onías, sumo sacerdote, quien en su vida restauró la casa y en sus días fue consolidado el santuario.
2
Y por él fueron echados los cimientos de doble altura, el alto contrafuerte que rodea el templo.
3
En sus días fue cavado el estanque de aguas, receptáculo de bronce semejante al mar por su perímetro.
4
Puso empeño en evitar la caída de su pueblo y fortificó la ciudad para caso de cerco.
5
¡Cómo era glorificado, rodeado del pueblo, al salir de los velos de la casa!
6
Como la estrella de la mañana entre nubes, como la luna llena en los días de plenilunio;
7
como el sol radiante sobre el templo del Altísimo,
8
como el arco iris luciendo en medio de nubes radiantes, como rosas en días de primavera, como lirio junto al manantial de aguas, como ramas de árbol de incienso en días de verano;
9
como fuego e incienso en el pebetero, como vaso de oro macizo,
10
adornado de toda clase de piedras preciosas;
11
como olivo cargado de fruto, como ciprés que se eleva hasta las nubes, cuando se ponía los ornamentos de ceremonia y se vestía con las ropas suntuosas;
12
cuando subía al altar santo y hacía resplandecer los ámbitos del santuario;
13
cuando recibía de manos de los sacerdotes las porciones y estaba en pie junto al fuego del altar, rodeado de una corona de hermanos, como renuevos de cedro en el Líbano.
14
Y le rodeaban como brotes de palmera todos los hijos de Arón en su magnificencia;
15
teniendo en sus manos las ofrendas del Señor, ante toda la congregación de Israel, hasta acabar el servicio litútgico del altar y disponer la ofrenda del Altísimo omnipotente.
16
Tendía su mano a la libación y ofrecía la sangre de la vid.
17
Y derramaba al pie del altar la sangre de olor agradable al Soberano Altísimo.
18
Entonces gritaban los hijos de Arón, haciendo sonar las trompetas de metal bruñido, haciendo resonar un ruido grande para recordar que se hallaban ante el Altísimo.
19
Entonces todo el pueblo a una se apresuraba a caer rostro a tierra para adorar a su Señor omnipotente, al Dios Altísimo.
20
Y los cantores entonaban alabanzas con sus voces, y en el vasto templo resonaba una dulce melodía.
21
Y el pueblo suplicaba al Señor Altísimo, orando al Misericordioso hasta finalizar el servicio ordenado por el Señor, dando así término a la función litúrgica en su honor.
22
Al bajar, levantaba sus manos sobre la asamblea de los hijos de Israel para dar con sus labios la bendición del Señor y gloriarse en su nombre.
23
De nuevo se posternaban para recibir la bendición de parte del Señor.
24
Y ahora bendecid a Dios todos, pues hace grandes cosas por doquier, que exalta nuestros días desde el seno materno e hizo con nosotros según su misericordia.
25
Concédanos El la alegría del corazón y haga reinar la paz en nuestros días sobre Israel y hasta la eternidad.
26
Que su misericordia permanezca con Simón y mantenga firme el pacto de Fines. Que no sea roto el pacto con él ni con su descendencia por los días del cielo.
EPÍLOGO
Razas odiosas
27
Dos pueblos me son odiosos y un tercero que ni siquiera es pueblo:
28
los que moran en la montaña de Seir, los filisteos y el pueblo necio que habita en Siquem.
29
Doctrina sabia y sensata consignó en este libro Jesús, hijo de Sirac, hierosomolitano, quien derramó como lluvia la sabiduría de su corazón.
30
Dichoso el hombre que a estas cosas se aplica, pues quien las pone en su corazón se hará sabio;
31
si así lo hace se hará fuerte para todo, porque el temor del Señor es su huella.
 


Capítulo 51
Oración de Jesús, hijo de Sirac
1
Te doy gracias, Señor, Rey mío; y te alabaré, Dios, Salvador mío;
2
Y confesaré tu nombre, porque has sido mi protector y mi socorro.
3
Y libraste mi cuerpo de la ruina, y del lazo de la lengua calumniosa, y de los labios que maquinan mentira; y has sido mi apoyo frente a los que me rodeaban.
4
Me libraste, conforma a tu gran misericordia y por tu nombre, de los que rechinaban los dientes prestos a devorarme;
5
de la mano de los que buscaban mi vida, y de las muchas tribulaciones que padecía;
6
de la asfixia del fuego en derredor y del medio del fuego que yo no encendí;
7
del seno profundo de lhades, de la lengua impura, de los discursos embusteros, de la calumnia de una lengua injusta ante el rey.
8
Mi alma estaba cerca de la muerte,
9
y mi vida había descendido cerca del hades.
10
Me rodeaban por todas partes, y no había nadie que me prestara ayuda; miraba entonces en busca de socorro humano, pero no lo había.
11
Pero me acordé entonces, Señor, de tu misericordia y de tu conducta desde antiguo,
12
de que salvas a los que en tí esperan y los libras de todo mal.
13
Y elevé mi plegaria desde la tierra y supliqué me librases de la muerte.
14
Y grité: “Señor, tú eres mi Padre y el héroe de mi juventud, que no me dejará en los días de tribulación, al tiempo del desamparo frente a los insolentes.
15
Alabaré continuamente tu nombre y en mi acción de gracias te cantaré.” Escuchó el Señor mi oración,
16
me salvó de la ruina y me liberó del tiempo malo.
17
Por esto te daré gracias y te alabaré, y bendeciré el nombre de Señor:
 
 
Letanía
 
 
Alabad al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad al Señor de las alabanzas, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad al Señor, escudo de Israel, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad al Criador del universo, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad al libertador de Israel, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad al que reúne los dispersos de Israel, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad al edificador de su ciudad y su santuario, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad al que hizo brotar el cuerno de la casa de David, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad al que eligió a los hijos de Sadoc para el sacerdocio, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad al escudo de Abraham, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad a la Roca de Isaac, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad al Fuerte de Jacob, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad al que eligió a Sión, porque es eterna su misericordia.
 
Alabad al Rey de los reyes grandes, porque es eterna su misericordia y exaltó el cuerno de su pueblo para gloria de todos sus fieles, los hijos de Israel, el pueblo que a El se llega. ¡Aleluya!
 

 
Celo del autor por la sabiduría
 
18
Siendo yo joven, antes de andar vagando, busqué sinceramente la sabiduría en mi oración.
19
En el templo la supliqué y hasta el fin la buscaré.
20
En flor, como un racimo que madura, se alegró mi corazón en ella y caminó mi pie por senda recta, y desde mi juventud seguí sus huellas.
21
Incliné un poco mi oído y la recibí.
22
Y hallé para mí mucha instrucción e hice en ella progresos.
23
Glorificaré al que me dio sabiduría .
24
Y me propuse ponerla en práctica, y busqué el bien con celo y no me avergoncé.
25
Mi alma ha combatido por ella, y he procurado practicarla hasta el detalle.
26
Extendí mis manos a lo alto y lamenté haberla ignorado.
27
Enderecé hacia ella mi alma.
28
Apliqué a ella mi corazón desde el principio, y la encontré en la pureza. Por eso no seré abandonado.
29
Mis entrañas se conmovían en su búsqueda; por eso la adquirí una buena posesión.
30
El Señor me dio en recompensa mi lengua, y con ella le alabaré.
31
Acercaos a mí los que carecéis de instrucción y frecuentad mi escuela.
32
¿Hasta cuándo vais a carecer de este bien y vuestras almas van a estar sedientas sobremanera?
33
Yo abrí la boca y hablé para que compréis sin dinero.
34
Poned vuestro cuello bajo el yugo y reciba vuestra alma la instrucción. Cerca está para encontrarla.
35
Ved con vuestros ojos cuán poco me he fatigado yo y cómo hallé en ella gran descanso.
36
Participad de la instrucción al precio de mucha plata, y adquiriréis por ella mucho oro.
37
Alégrese vuestra alma en su misericordia, y no os avergonzaréis de alabarle.
38
Haced vuestra obra antes del tiempo, y a su tiempo os dará vuestra recompensa.
   
 
Bendito sea el Señor siempre y alabado sea su nombre por todas las generaciones. Hasta aquí las palabras de Simón, hijo de Jesús, llamado Ben Sirac. Bendito sea el nombre del Señor ahora y siempre por la eternidad.
 


 

C.R.Y&S