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CRISTO RAUL CONTRA EL ANTICRISTO

LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO

CREACION DEL UNIVERSO SEGUN EL GÉNESIS

 

 
 

ANTIGUO TESTAMENTO

LA SAGRADA BIBLIA

NUEVO TESTAMENTO

Profeta

MALAQUÍAS

1
 
El Amor de Dios a Su Pueblo
 
1
Oráculo. Palabra de Yavé a Israel por medio de Malaquías:
2
Yo os he amado, dice Yavé, y vosotros decís: ¿En qué nos has amado? ¿Esaú no es hermano de Jacob?, oráculo de Yavé; sin embargo, he amado a Jacob
3
y he detestado a Esaú, y he hecho de sus montañas campo de devastación,y de su heredad, pastizales de desierto.
4
Y si Edom dijere: Hemos sido aplastados, pero reconstruiremos las ruinas, así dice Yavé de los ejércitos: Ellos reconstruirán, pero yo destruiré. Y los llamarán “tierra de impiedad” y “pueblo contra el que se irritó para siempre Yavé.”
5
Vuestros ojos lo verán y diréis: Grande es Yavé más allá del territorio de Israel.
6
El hijo honra a su padre y el siervo terne a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honra? Si yo soy Señor, ¿dónde está mi temor?, dice Yavé de los ejércitos a vosotros, sacerdotes, que despreciáis mi nombre. Decís: ¿En qué menospreciamos tu nombre?
7
Ofrecéis en mi altar pan inmundo y decís: ¿En qué le hemos hecho inmundo? En decir: la mesa de Yavé es despreciable.
8
Y ofrecer en sacrificio lo ciego, ¿no es malo?; y ofrecer lo cojo o lo enfermo, ¿no es malo? Anda, haz presente de ello a tu gobernador, a ver si se complace en él y le será grato, dice Yavé de los ejércitos.
9
Buscad, pues, el favor de Dios para que os sea propicio (por vuestra mano es hecho esto). ¿Os concederá benevolencia?, dice Yavé de los ejércitos.
10
¡Oh si alguno de vosotros cerrara las puertas y no encendierais en vano el fuego de mi altar! No tengo en vosotros complacencia alguna, dice Yavé de los ejércitos; no me son gratas las ofrendas de vuestras manos.
 
 
El sacrificio de la Nueva Ley
 
11
Porque desde el fondo del sol hasta el ocaso es grande mi nombre entre las gentes, y en todo lugar ha de ofrecerse a mi nombre un sacrificio humeante y una oblación pura, pues grande es mi nombre entre las gentes, dice Yavé de los ejércitos.
12
Pero vosotros lo profanáis, diciendo: La mesa dé Yavé es inmunda, y despreciables sus alimentos.
13
Y aun decís: ¡Oh qué fastidio!, y lo despreciáis, dice Yavé de los ejércitos, y ofrecéis lo robado, lo tomo, lo enfermo; lo presentáis como ofrenda. ¿Voy a complacerme yo aceptándolo de vuestras manos?
14
¡Maldito el fraudulento, que, teniendo en el rebaño machos y habiendo hecho un voto, sacrifica a Dios lo estropeado! Porque yo soy Rey grande, dice Yavé de los ejércitos, y mi nombre es temible entre las gentes.

 

2
 
Conminación a los sacerdotes
 
1
Para vosotros, pues, ¡oh sacerdotes! es este decreto:
2
Si vosotros no escucháis y no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, dice Yavé de los ejércitos, yo mandaré sobre vosotros la maldición y haré maldición de vuestra bendición, porque no os decidís de corazón.
3
Por eso os quebrantaré él brazo y os echaré al rostro la inmundicia, la basura de vuestras solemnidades, y seréis echados donde se echa ella.
4
Sabréis que yo he dado este decreto para que sea real mi pacto con Leví, dice Yavé de los ejércitos.
5
Mi pacto con él fue “vida” y “paz,” y se las di; “temor,” y él me temió, y ante mi nombre se llenaba de temor.
6
Tuvo en su boca doctrina de verdad y no hubo iniquidad en sus labios, anduvo conmigo en integridad y rectitud y apartó del mal a muchos,
7
pues los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría y de su boca ha de salir la doctrina, porque es un enviado de Yavé de los ejércitos.
8
Pero vosotros os habéis apartado del camino, y habéis hecho tropezar a muchos en la Ley y habéis pervertido el pacto de Leví, dice Yavé de los ejércitos.
9
Por tanto, también yo os he hecho a vosotros despreciables y viles para todo el pueblo, a la medida en que vosotros no habéis seguido mis caminos ni habéis tenido en cuenta mi Ley.
 
 
Abominaciones del pueblo
 
10
¿No tenemos todos un Padre? ¿No nos ha criado a todos un Dios? ¿Por qué, pues,
obrar pérfidamente unos con otros, quebrantar el pacto de nuestros padres?
11
Pérfido es Judá, y en Israel y en Jerusalén se cometen abominaciones, pues Judá profana lo consagrado a Yavé, lo que El ama, casándose con hijas de un dios extranjero.
12
¡Quiera Yavé, a quien tal hace, privarle de testigo y defensor en las tiendas de Jacob y de que haga (por él) ofrenda de sacrificio a Yavé de los ejércitos!
13
Y aun hacéis esta segunda cosa: bañáis de lágrimas el altar de Yavé — de lloros y gemidos — porque no atiende a vuestra ofrenda y no acepta de vuestras manos nada grato,
14
y preguntáis: ¿Por qué? Porque Yavé toma la defensa de las esposas de tu juventud, a la que has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la esposa de tu alianza matrimonial.
15
¿No los hizo para ser un solo (ser) que tiene su carne y su hálito? Y este único, ¿qué busca sino una posteridad de Dios? ¡Cuidad, pues, de vuestro hálito, y no seas infiel a la esposa de tu juventud!
16
16 El que por aversión repudia, dice Yavé, Dios de Israel , se cubre de injusticia por encima de sus vestiduras, dice Yavé de los ejércitos! Cuidad, pues, vuestro hálito y no seáis desleales.
17

Sois pesados a Yavé con vuestras palabras, y decís: ¿En qué le somos pesados? En decir: El que hace el mal es grato a los ojos de Yavé y en ellos se complace. Sino: ¿Dónde está el Dios justo?

 

3
 
El Angel Precursor
 
1
He aquí que voy a enviar a mi mensajero, que preparará el camino delante de mí, y luego enseguida vendrá a su templo el Señor a quien buscáis, y el Angel de la alianza que deseáis. He aquí que llega, dice Yavé de los ejércitos,
2
y ¿quién podrá soportar el día de su venida? ¿Quién podrá mantenerse firme cuando aparezca? Porque será como fuego de fundidor y como lejía de batanero,
3
y se pondrá a fundir y depurar la plata y a purgar a los hijos de Leví, y los acrisolará corno al oro y la plata, para que ofrezcan a Yavé oblaciones en justicia,
4
Entonces agradará a Yavé la oblación de Judá y de Jerusalén, como en los días antiguos, los años pasados.
5
Y vendré con vosotros a juicio y seré testigo pronto contra los hechiceros, contra los adúlteros y los perjuros y contra los que oprimen al jornalero,a la viuda y al huérfano, y agravan al extranjero sin temor de mí, dice Yavé de los ejércitos.
6
Porque yo, Yavé, no me he mudado, y vosotros, hijos de Jacob, no habéis fenecido.
7
Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis preceptos, no los habéis guardado. Volveos vosotros a mí y yo me volveré a vosotros, dice Yavé de los ejércitos. Pero vosotros decís: ¿En qué hemos de volvernos?
8
¿Puede el hombre robar a Dios? Pues vosotros me estáis robando y decís: ¿En qué te robamos? En los diezmos y en las primicias.
9
Malditos seréis de maldición, porque me estáis robando la nación toda entera.
10
Traed íntegramente los diezmos al alfolí para que haya alimentos en mi casa, y probadme en esto, dice Yavé de los ejércitos, a ver si no abro yo las esclusas del cielo y no derramo sobre vosotros la bendición sin medida.
11
E impediré que la langosta os aflija, devorando los frutos de la tierra; y las viñas de los campos no os serán estériles, dice Yavé de los ejércitos.
12
Todas las gentes os llamarán dichosos, porque seréis una tierra de delicias, dice Yavé de los ejércitos.
13
Vuestras palabras contra mí son insoportables, dice Yavé. Decís: ¿Qué hemos hablado contra ti?
14
Dijisteis: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha guardar sus preceptos y caminar en duelo en presencia de Yavé de los ejércitos?
15
Ahora llamáis dichosos a los soberbios y prosperan los malhechores, y los que provocan a
Dios quedan impunes!
16
He aquí lo que unos a otros se dicen los que temen a Yavé. Y Yavé ha prestado atención y ha oído, y ha sido presentado ante El un memorial en favor de los que temen a Yavé y reverencian su nombre.
17
Será para mí, dice Yavé de los ejércitos, el día en que yo me ponga a hacer posesión propia, y me llenaré de indulgencia hacia ellos, como indulgente es uno para el hijo que le sirve.
18
Entonces mudaréis de parecer, y echaréis de ver la diferencia entre el justo y el malvado, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.


4
 
El día de Yavé
   
1
Pues he aquí que llega el día, ardiente como horno, y serán entonces los soberbios y obradores de maldad como paja, y el día que viene le prenderá fuego, dice Yavé, de suerte que no les quedará ni raíz ni follaje.
2
Mas para vosotros, los que teméis mi nombre, se alzará un sol de justicia que traerá en sus alas la salud,y saldréis y brincaréis como terneros (que salen) del establo,
3
y pisotearéis a los malvados, que serán como polvo bajo la planta de vuestros pies, el día en que yo me pondré a hacer, dice Yavé de los ejércitos.
   
 
Elías, heraldo del gran día de Yavé
   
4
Acordaos de la Ley de Moisés, mi siervo, a quien di yo en Horeb preceptos y mandatos para todo Israel.
5
He aquí que yo enviaré a Elías el profeta antes que venga el día de Yavé, grande y terrible.
6

El convertirá el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres, no sea que venga yo y entregue la tierra toda al anatema.

 

 

C.R.Y&S