CUARTA PARTE
. HISTORIA DE JOSÉ Y SUS HERMANOS
Capítulo 43
Viaje de Benjamín
1
Pero el hambre era ya muy grande en la tierra,
2
y cuando se acabaron las provisiones que habían traído de Egipto, les dijo su padre: “Volved a comprarnos algo que comer.”
3
Pero Judá le contestó: “Aquel hombre nos dijo terminantemente: No me veréis si no traéis con vosotros a vuestro hermano menor.
4
Si mandas con nosotros a nuestro hermano, bajaremos y te compraremos provisiones;
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pero, si no, no bajaremos, pues el hombre aquel nos dijo: No veréis mi rostro a no ser que venga con vosotros vuestro hermano.”
6
Y dijo Israel: “¿Por qué me habéis hecho ese mal, de dar a conocer a aquel hombre que teníais otro hermano?”
7
Y le contestaron: “Aquel hombre nos preguntó insistentemente sobre nosotros y sobre nuestra familia, y nos dijo: ¿Vive todavía vuestro padre? ¿Tenéis algún otro hermano?” Y nosotros contestamos según las preguntas. ¿Sabíamos acaso que iba a decirnos: “Traed a vuestro hermano”?
8
Y Judá dijo a Israel, su padre: “Deja ir al niño conmigo, para que podamos ponernos en camino y podamos vivir y no muramos nosotros, tú y nuestros pequeños.
9
Yo te respondo de él; tú le reclamarás de mi mano, y si no te lo vuelvo a traer y te lo pongo delante, seré reo ante ti para siempre.
10
Si no nos hubiéramos retrasado tanto, estaríamos ya dos veces de vuelta,”
11
Israel, su padre, les dijo: “Si es así, haced esto: tomad de los mejores productos de esta tierra en vuestro equipaje y bajádselos al hombre aquel como presente: un poco de tragacanto, un poco de miel, astrágalo, láudano, alfónsigos y almendras.
12
Tomad dinero de nuevo, y el que hallasteis en la boca de vuestro saco devolvedlo, pues quizá ha sido un error.
13 Tomad a vuestro hermano e id y volved a ver a aquel hombre.
14
Que el Dios omnipotente os haga hallar gracia ante ese hombre para que deje volver a vuestro hermano y a Benjamín. Cuanto a mí, si he de verme privado de mis hijos, sea.”
15
Tomaron ellos el presente y el dinero doble y a Benjamín, y bajaron a Egipto y se presentaron a José.
José y Benjamín
16
Apenas vio José con ellos a Benjamín, dijo a su mayordomo: “Lleva a casa a esos varones y prpara una buena comida, porque comerán conmigo a mediodía.”
17
El mayordomo hizo lo que le ordenó José, y conduzco a aquellas hombres a casa.
18
Mientras los llevaba a casa de José, llenos de temor, se decían: “Es por lo del dinero que volvió en nuestros sacos por lo que nos traen aquí para asaltarnos, caer sobre nosotros y hacernos esclavos con nuestros asnos,”
19
Acercándose al mayordomo, le dijeron a la entrada de la casa:
20
“Perdone, mi señor. Nosotros vinimos ya una vez a comprar víveres.
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Al llegar al lugar donde a la vuelta pasamos la noche, abrimos los sacos y vimos que el dinero de cada uno de nosotros estaba justo a la boca de nuestros sacos.
22
Hemos vuelto a traerlo con nosotros, y traemos al mismo tiempo otra cantidad para comprar provisiones. Nosotros no sabemos quién puso nuestro dinero en los sacos.”
23
“Que sea la paz con vosotros - les dijo el mayordomo-; no temáis. Ha sido vuestro Dios, el Dios de vuestro padre, el que os puso ese tesoro en los sacos. Yo recibí vuestro dinero.”
24
Hizo traer con ellos a Simeón, y después de hacerlos entrar en la casa, les dio agua para que se lavaran los pies, y dio también pienso a los asnos.
25
Ellos prepararon su presente, esperando que viniera José a mediodía, pues habían sido advertidos de que comerían allí.
26
Vino José a casa, y le presentaron el regalo que habían traído con ellos, postrándose ante él, rostro a tierra.
27
El les preguntó si estaban buenos y les dijo: “Vuestro anciano padre, de quien me hablasteis, ¿vive todavía?”
28
Ellos le contestaron: “Tu siervo, nuestro padre, está bien, vive todavía,” y se inclinaron profundamente.
29
José alzó los ojos, y vio a Benjamín, su hermano, hijo de su madre, y dijo: “¿Es este vuestro hermano pequeño, de quien me habéis hablado?”; y añadió: “Que Dios te bendiga, hijo mío.”
30
Apresuróse José a buscar dónde llorar, pues se conmovieron sus entrañas a la vista de su hermano, y se entró en su cámara, y allí lloró.
31
Salió después de haberse lavado la cara, y, haciendo esfuerzos por contenerse, dijo: “Servid la comida.”
32
Sirvieron a José aparte, aparte a sus hermanos y aparte también a los egipcios que comían con él, pues los egipcios no pueden comer con los hebreos, por ser esto para ellos cosa abominable.
33
Pusieron a los hermanos de José frente a él: el primogénito según su primogenitura, y el más joven según su edad, y se miraban atónitos unos a otros.
34
Cuando les pusieron delante las porciones, la de Benjamín era cinco veces mayor que la de cada uno de los otros, y bebieron y estuvieron muy alegres en compañía suya.
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