TERCERA PARTE
. HISTORIA DE ISAAC Y SUS DOS HIJOS
Capítulo 26
Isaac en Guerar. Alianza con Abimelec. Casamiento de Esaú.
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Hubo en aquella tierra un hambre, distinta de la primera que hubo en tiempo de Abraham; y fue Isaac a Guerar, a Abimelec, rey de los filisteos,
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pues se le apareció Yavé y le dijo:"No bajes a Egipto;
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Sigue habitando en esta tierra, donde yo te diga; peregrina por ella, que yo estaré contigo y te bendeciré, pues a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, cumpliendo el juramento que hice a Abraham, tu padre,
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y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y le daré todas estas tierras, y segloriarán en tu descendencia todos los pueblos de la tierra,
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por haberme obedecido Abraham y haber guardado mi mandato, mis preceptos, mis ordenaciones y mis leyes.”
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Habitó, pues, Isaac en Guerar.
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Preguntábanle los hombres del lugar por su mujer, y él decía: “Es mi hermana.” Pues temía decir que era su mujer, no fuera que le mataran los hombres del lugar por Rebeca, que era muy hermosa.
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Como se prolongase su estancia en Guerar, mirando un día Abimelec, rey de los filisteos, por la ventana, vio que estaba Isaac acariciando a Rebeca, su mujer.
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Llamó Abimelec a Isaac y le dijo: “De cierto que es tu mujer. ¿Por qué, pues, dices: Es mi hermana?” Y le contestó Isaac: “Es que me dije: No vaya yo a morir por causa suya.”
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Respondióle Abimelec: “¿Cómo nos has hecho eso? Hubiera podido alguno tomar a tu mujer, y hubieras arrojado sobre nosotros un delito.”
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Dio, pues, Abimelec una orden a todo el pueblo, diciendo: “El que toque a este hombre o a su mujer, morirá.”
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Sembró Isaac en aquella tierra, y recogió aquel año ciento por uno, pues le bendijo Yavé.
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Engrandecióse y fue creciendo, creciendo cada vez más, hasta hacerse muy poderoso.
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Tenía mucha hacienda de ovejas y bueyes y mucha servidumbre, y los filisteos llegaron a envidiarle.
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Todos los pozos abiertos por los siervos de su padre Abraham los cegaron los filisteos, llenándolos de tierra.
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Dijo Abimelec a Isaac: “Vete de aquí, porque has llegado a ser mucho más poderoso que nosotros.”
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Fuese Isaac y acampó en el valle de Guerar, y habitó allí.
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Volvió a abrir los pozos abiertos en tiempo de Abraham, su padre, y cegados por los filisteos después de la muerte de Abraham, dándoles los mismos nombres que les había dado su padre.
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Cavaron los siervos de Isaac en el valle, y alumbraron una fuente de aguas vivas;
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pero los pastores de Guerar riñeron con los de Isaac, diciendo: “Estas aguas son nuestras.” Y llamó al pozo Ezeq, porque había habido riña por él.
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Excavaron sus siervos otro pozo, por el cual hubo también un altercado, y lo llamó Sitna.
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Yéndose más lejos, excavó otro pozo, por el cual no hubo ya querellas, y le llamó Rejobot, diciendo: “Ahora ya nos ha dado Yavé holgura y prosperaremos en esta tierra.”
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Subió después a Bersebá,
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y se le apareció Yavé aquella noche, y le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, tu padre; nada temas, que yo estoy contigo: Yo te bendeciré y multiplicaré tu descendencia por Abraham, mi siervo.”
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Alzó allí un altar e invocó el nombre de Yavé; plantó allí su campamento, y abrieron también allí sus siervos un pozo.
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Vinieron a él, desde Guerar, Abimelec, Ajuzat, amigo suyo, y Picol, jefe de su ejército;
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e Isaac les dijo: “¿Para qué habéis venido a mí vosotros, que me odiáis y me habéis arrojado de entre vosotros?”
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Ellos dijeron: “Porque hemos visto claramente que está Yavé contigo, y nos hemos dicho: Haya entre nosotros un juramento entre ti y nosotros. Queremos hacer alianza contigo,
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de no hacernos tú mal, como no te hemos tocado nosotros a ti, haciéndote sólo bien y dejándote partir en paz Tú eres ahora el bendito de Yavé.”
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Isaac les preparó un banquete, y comieron y bebieron.
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A la mañana siguiente se levantaron, y se juraron unos a otros, y les despidió Isaac, yéndose ellos en paz.
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Aquel mismo día vinieron los siervos de Isaac a informarle acerca del pozo que estaban haciendo, y le dijeron: “Hemos hallado agua”;
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e Isaac llamó al pozo Seba; por eso se llamó la ciudad Berseba hasta el día de hoy.
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Era Esaú de cuarenta años, y tomó por mujeres a Judit, hija de Beeri, jeteo, y a Baesemat, hija de Elón, jeteo,
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que fueron para Isaac y Rebeca una amarga pesadumbre.
Capítulo 27
Suplanta Jacob a Esaú en la primogenitura
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