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LA HISTORIA DIVINA DE JESUCRISTO

cristoraul.org

CREACION DEL UNIVERSO SEGUN EL GÉNESIS

 

LA SAGRADA BIBLIA

ANTIGUO TESTAMENTO - PENTATEUCO

 

DEUTERONOMIO

 

DISCURSO PRIMERO

1

Proemio

1. Estas son las palabras que dirigió Moisés a todo Israel al otro lado del Jordán, en el desierto, en el Araba, que está frente a Suf, entre Farán, Tofel, Labán, Jaserot y Dizahab,

2. a diez jornadas de camino de Horeb a Cadesbarne por el camino de los montes de Seir.

3. El año cuarenta, el undécimo mes, el día primero del mes, habló Moisés a los hijos de Israel de todo aquello que Yavé le mandara hacer respecto de ellos

4. después de haber sido derrotados Seón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesebón, y Og, rey de Basán, que habitaba en Astarot y Edraí.

5. Al lado de allá del Jordán, en tierra de Moab, púsose Moisés a inculcarles esta ley, y dijo:

6. Yavé, nuestro Dios, nos habló en Horeb, diciendo: Ya habéis morado bastante en este monte.

7. Ea, levantad el campamento; id a las montañas de los amorreos y de todos sus otros habitantes: al Arabá, a la montaña, a la Sefelá, al Negueb, a las costas del mar, a la tierra de los cananeos y al Líbano hasta el gran río, el Eufrates.

8. Yo os entrego esa tierra; id y tomad posesión de la tierra que a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob juró Yavé darles, a ellos y a su descendencia después de ellos.

9. Entonces os hablé así: Yo no puedo por mí solo soportaros.

10. Yavé, vuestro Dios, os ha multiplicado, hasta el punto de ser hoy tan numerosos como las estrellas del cielo.

11. Que Yavé, Dios de vuestros padres, os multiplique mil veces más y os bendiga, como Él os ha prometido.

12. Pero ¿cómo soportar yo por mí solo vuestra carga, vuestro peso y vuestras lides?

13. Elegid de vuestras tribus hombres sabios, inteligentes, probados, para que yo los constituya sobre vosotros.

14. Y vosotros me respondisteis: Está bien lo que nos mandas hacer.

15. Entonces tomé yo de los principales de vuestras tribus, hombres sabios y probados, y los constituí en vuestros cabos, jefes de millar, de centena, de cincuentena y de decena y magistrados en vuestras tribus.

16. Al mismo tiempo di a vuestros jefes este mandato: Oíd a vuestros hermanos, juzgad según justicia las diferencias que pueda haber entre ellos o con los extranjeros.

17. No atenderéis en vuestros juicios a la apariencia de las personas; oíd a los pequeños como a los grandes, sin temor a nadie, porque de Dios es el juicio; y si alguna causa halláis demasiado difícil, llevádmela a mí para que yo la conozca.

18. Entonces os mandé cuanto en esto habíais de hacer.

En Cadesbarne

19. Partidos de Horeb, atravesamos todo el vasto y horrible desierto que habéis visto, en dirección a las montañas de los amorreos, como nos lo había mandado Yavé, nuestro Dios, y llegamos a Cadesbarne.

20. Entonces os dije: Habéis llegado ya a las montañas de los amorreos, que Yavé, nuestro Dios, va a daros.

21. Mira: Yavé, tu Dios, te da en posesión esa tierra; sube y apodérate de ella, conforme a la promesa que te ha hecho Yavé, Dios de tus padres. No temas, no te acobardes.

22. Pero os presentasteis a mí todos para decirme: Mandemos por delante hombres que nos exploren la tierra y nos informen acerca del camino por donde debemos subir y de las ciudades adonde hemos de llegar.

23. Parecióme bien la propuesta, y tomé de entre vosotros doce, uno por cada tribu.

24. Partieron, y después de atravesar la parte montuosa llegaron al valle de Escol y lo exploraron.

25. Recogieron frutos de los de la tierra para traérnoslos, y nos dijeron en su reato: Es una buena tierra la que nos da Yavé, nuestro Dios.

26. Sin embargo, vosotros os negasteis a subir y fuisteis rebeldes a las órdenes de Yavé, vuestro Dios.

27. Murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Nos odia Yavé, y por eso nos ha sacado de Egipto para entregarnos en manos de los amorreos y destruirnos.

28. ¿Adónde vamos a subir? Nuestros hermanos nos han acobardado al decirnos: Es una gente más numerosa y de mayor estatura que nosotros; son grandes sus ciudades, y las murallas de éstas se alzan hasta el cielo, y hasta hemos visto allí hijos de Enac.

29. Yo os dije: No os acobardéis, no les tengáis miedo;

30. Yavé, vuestro Dios, que marcha delante de vosotros, combatirá El mismo por vosotros, según cuanto por vosotros a vuestros mismos ojos hizo en Egipto

31. y en el desierto, por donde has visto cómo te ha llevado Yavé, tu Dios, como lleva un hombre a su hijo, por todo el camino que habéis recorrido hasta llegar a este lugar.

32. Con todo, vosotros ni por esto confiasteis en Yavé, vuestro Dios,

33. que delante de vosotros marchaba por el camino buscándoos los lugares de acampamento, en fuego durante la noche, para mostraros el camino que habíais de seguir, y en nube durante el día.

34. Yavé oyó el rumor de vuestras palabras, y, montando en cólera, juró, diciendo:

35. Ninguno de los hombres de esta perversa generación llegará a la buena tierra que yo juré dar a vuestros padres,

36. excepto Caleb, hijo de Jefoné; éste la verá, y yo le daré a él y a sus hijos la tierra que él ha pisado, porque ha seguido fielmente a Yavé.

37. Yavé se irritó también contra mí por vosotros, y dijo: Tampoco tú entrarás en ella.

38. Josué, hijo de Nun, tu lugarteniente, entrará; fortalécele, porque él ha de poner a Israel en posesión de esa tierra.

39. Y vuestros niños, de quienes habéis dicho que serían presa del enemigo; vuestros hijos, que no distinguen hoy todavía entre el bien y el mal, serán los que entren; a ellos se la daré y ellos la poseerán.

40. Vosotros volveos y partid por el desierto camino del mar Rojo.

41. Vosotros respondisteis, diciéndome: Hemos pecado contra Yavé; queremos subir y combatir como Yavé, nuestro Dios, ha mandado; y, ciñéndoos vuestras armas, os dispusisteis inconsideradamente a subir a la montaña.

42. Yavé me dijo: Diles: No subáis y no combatáis, porque yo no iré en medio de vosotros; no os hagáis derrotar por vuestros enemigos.

43. Yo os lo dije; pero vosotros no me escuchasteis, os resististeis a las órdenes de Yavé, y fuisteis tan presuntuosos, que os empeñasteis en subir a la montaña.

44. Entonces los amorreos, que habitan en esas montañas, salieron contra vosotros y os persiguieron como persiguen las abejas; os derrotaron en Seir hasta Jorma.

45. Vinisteis y llorasteis ante Yavé; pero Yavé no escuchó vuestra voz, no os dio oídos.

46. Así estuvisteis tanto tiempo en Cades, todo el tiempo que allí habéis morado.

 

2

A través del desierto

 

1. Mudando de dirección, partimos por el desierto camino del mar Rojo, como Yavé me lo había ordenado; y anduvimos largo tiempo dando vueltas en torno a las montañas de Seir.

2. Yavé me dijo:

3. Harto tiempo habéis estado rodeando estas montañas; volved a tomar la dirección norte.

4. Da esta orden al pueblo: Vais a pasar por las fronteras de vuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir. Ellos os temerán; pero guardaos bien

5. de tener querellas con ellos, porque yo no os daré nada de su tierra, ni siquiera lo que puede pisar la planta de un pie. Yo he dado a Esaú las montañas de Seir en posesión.

6. Compraréis de ellos a precio de plata los alimentos que comáis y aun el agua que bebáis;

7. porque Yavé, tu Dios, te ha bendecido en todo el trabajo de tus manos y te ha provisto en tu viaje por este vasto desierto, y ya desde cuarenta años ha estado contigo Yavé, sin que nada te haya faltado.

8. Pasamos, pues, flanqueando a nuestros hermanos los hijos de Esaú, que habitan en Seir, camino del Arabá a Elat y a Asiongaber, y, dando vuelta, avanzamos por el camino del desierto de Moab.

9. Entonces me dijo Yavé: No hostiguéis a los moabitas y no trabéis lucha con ellos, pues no he de darte nada de su tierra en posesión; he dado a los hijos de Lot el Ar en posesión.

10. Antes habitaron allí los emitas, pueblo grande, numeroso, de alta talla, como los enaquitas;

11. también ellos, como los enaquitas, pasaban por refaítas, pero los moabitas les daban el nombre de emitas.

12. Por lo contrario, en Seir habitaban antes los joritas; pero los hijos de Esaú los desposeyeron, y, exterminándolos, se establecieron en su tierra, como lo hace Israel en la tierra de su posesión que le da Yavé.

13. Ahora, pues, levantaos y atravesad el Zared. Y atravesamos el torrente Zared.

14. El tiempo que duraron nuestras marchas desde Cadesbarne al torrente Zared fue de treinta y ocho años, hasta que hubo desaparecido toda la generación de hombres de guerra de en medio del campamento, como Yavé se lo había jurado.

15. La mano de Yavé pesó sobre ellos en el campamento, hasta hacerlos desaparecer a todos.

16. Cuando la muerte hubo hecho desaparecer de en medio del pueblo a todos aquellos hombres de guerra,

17. me habló Yavé, diciendo:

18. Hoy vas a pasar la frontera de Moab, el Ar, y vas a acercarte a los hijos de Ammón, pero sin pasar sus confines.

19. No los ataques y no les hagas la guerra, porque yo no he de darte en posesión nada de la tierra de los hijos de Ammón. Se la he dado toda en posesión a los hijos de Lot.

20. También era tenida esta tierra por tierra de Reafaím; habitaron antes allí los refaím, que los amonitas llamaban zomzomim;

21. pueblo grande, numeroso, de alta talla, como los enaquim. Yavé los destruyó ante los amonitas, que los expulsaron y se establecieron en su tierra.

22. Lo mismo hizo Yavé por los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, destruyendo ante ellos a los jorreos; los expulsaron y se establecieron en su lugar hasta el día de hoy.

23. Los heveos, que habitaban en cortijos hasta Gaza, fueron destruidos por los caftorim, que, salidos de Caftor, se establecieron en su lugar.

24. Levantaos, pasad el torrente del Arnón; yo entrego en tus manos a Seón, rey de Hesebón, amorreo, con su tierra; comienza la conquista, hazle la guerra.

25. Aquel día comienzo a extender el terror y el miedo a ti entre los pueblos que hay bajo el cielo; al oír hablar de ti temblarán y sentirán espanto ante tu presencia.

 

Victoria sobre Seón y Og y conquista de sus territorios

26. Entonces, desde el desierto de Cademot mandé embajadores a Seón, rey de Hesebón, que le dijeran en términos amistosos:

27. Déjame atravesar tu territorio; seguiré siempre el camino, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda;

28. me venderás por dinero los víveres que coma, y por dinero me darás el agua que beba; déjame sólo atravesar a pie,

29. como lo han hecho ya los hijos de Esaú, que habitan en Seir, y los moabitas, que habitan en el Ar, hasta que, a través del Jordán, llegue a la tierra que Yavé, nuestro Dios, nos da.

30. Pero Seón, rey de Hesebón, no quiso dejarnos pasar por su territorio, porque Yavé, tu Dios, hizo inflexible su espíritu y endureció su corazón para entregarle en tus manos, como hoy lo está.

31. Yavé me dijo: Comienzo ya por entregarte a Seón y su tierra. Emprende la conquista para apoderarte de ella.

32. Salió Seón a nuestro encuentro con toda su gente para darnos la batalla en Jasa.

33. Yavé, nuestro Dios, nos lo entregó, y le derrotamos a él, a sus hijos y a todo su pueblo.

34. Tomamos todas sus ciudades y dimos al anatema todos sus lugares de habitación, hombres, mujeres y niños, sin dejar con vida uno solo.

35. Sólo tomamos para nosotros los ganados y los despojos de las ciudades que habíamos conquistado.

36. Desde Aroer, que está al borde del valle del Arnón, y desde las ciudades que están en el valle hasta Galaad, no hubo ciudad suficientemente fuerte para poder resistirnos; Yavé, nuestro Dios, nos las entregó todas.

37. Pero no te acercaste a la tierra de los hijos de Ammón, ni a ningún lugar de la orilla derecha del torrente Jaboq, ni a las ciudades de la montaña, ni a ninguno de los lugares de que Yavé, nuestro Dios, te había prohibido apoderarte.

 

3

1. Volviéndonos, subimos por el camino de Basán; y Og, rey de Basán, nos salió al encuentro con toda su gente para darnos la batalla de Edraí.

2. Yavé me dijo: No le temas; le he entregado en tus manos a él, a todo su pueblo y su territorio; trátalo como trataste a Seón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesebón.

3. Y Yavé, nuestro Dios, entregó también en nuestras manos a Og, rey de Basán, con todo su pueblo, y los derrotamos hasta destruirlos,

4. devastando todas sus ciudades, sin quedar lugar de habitación que nos escapara; sesenta ciudades, toda la región de Argob, el reino de Og, en Basán.

5. Todas estas ciudades, que estaban amuralladas con muy altas murallas, con puertas y cerrojos, sin contar las ciudades abiertas, que eran en gran número,

6. las dimos al anatema, como habíamos hecho con Seón, rey de Hesebón, dando al anatema ciudades, hombres, mujeres y niños,

7. pero conservamos para nosotros todo el ganado y el botín de las ciudades.

8. Tomamos, pues, entonces a los dos reyes de los amorreos toda la tierra del lado de allá del Jordán, desde el torrente del Arnón hasta el monte Hermón.

9. Los sidonios al Hermón le llaman Sarión, y los amorreos Sanir.

10. Todas las ciudades del llano, todo Galaad y todo Basán, hasta Seija y Edraí, capitales del reino de Og, en Basán,

11. pues Og, rey de Basán, era el único que de la raza de los refaím quedaba; su lecho, lecho de hierro, se ve en Rabat, de los hijos de Ammón, largo de nueve codos, y de cuatro codos ancho, codos humanos.

Distribución de lo conquistado

12. Tomamos posesión de la tierra, que di a los rubenitas y a los gaditas, a partir de Aroer, en el valle del Arnón, así como de la mitad de la montaña de Galaad con sus ciudades.

13. Di a la mitad de la tribu de Manasés el resto de Galaad y toda la parte de Basán que pertenecía al reino de Og; toda la región de Argob, todo el Basan, todo lo que hoy se llama tierra de Refaím.

14. Jair, hijo de Manasés, obtuvo toda la región de Argob hasta la frontera de los gesuritas y de los macatitas, y dio su nombre a los burgos de Basán, llamados hasta hoy Javot-Jair (Burgos de Jair).

15. A Maquir le di Galaad;

16. a los rubenitas y a los gaditas les di una parte de Galaad y hasta el torrente Arnón, sirviendo de límite el medio del valle y hasta el torrente de Jaboq, frontera de los hijos de Ammón,

17. como también el Arabá, con el Jordán por límite, desde Queneret hasta el mar del Arabá, el mar de la Sal, al pie de las faldas del Pasga, a oriente.

18. Entonces os di yo esta orden: Yavé, vuestro Dios, os ha dado esa tierra para que sea posesión vuestra; y vosotros todos, hombres robustos, marcharéis delante de vuestros hermanos los hijos de Israel;

19. sólo vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados yo sé que tenéis muchos ganados se quedarán en las ciudades que os he dado

20. hasta que Yavé conceda quieta morada a vuestros hermanos, como a vosotros, y tomen también ellos posesión de la tierra que Yavé, vuestro Dios, les da al otro lado del Jordán. Volveréis entonces cada uno a la heredad que os he dado.

21. Entonces di también órdenes a Josué, diciendo: Con tus ojos has visto todo lo que Yavé, vuestro Dios, ha hecho con esos dos reyes; así hará Yavé también a todos los reinos contra los cuales vas a marchar.

22. No los temas, que Yavé, vuestro Dios, combate por vosotros.

Moisés privado de entrar en la tierra prometida

23. Entonces pedí yo a Yavé misericordia, diciendo:

24. ¡Señor, Yavé! Tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu potente brazo; pues ¿qué Dios hay, ni en los cielos ni en la tierra, que pueda hacer las obras que tú haces y tan poderosas hazañas?

25. Déjame, te pido, atravesar para que pueda ver la excelente tierra del lado de allá del Jordán, esas hermosas montañas y el Líbano.

26. Pero Yavé, como fuera de sí, por causa vuestra no me escuchó, antes bien me dijo: Basta, no vuelvas a hablarme de eso;

27. sube a la cima del monte Pasga y dirige tus ojos hacia el occidente, el septentrión, el mediodía y el oriente, y contempla con tus ojos, pues no has de pasar este Jordán.

28. Manda a Josué, infúndele valor y fortaleza, pues él es quien lo pasará a la cabeza de este pueblo y le pondré en posesión de la tierra que tú no puedes más que ver.

29. Nos quedamos, pues, en el valle, frente a Bet-Fogor.

 

4

Exhortación a la obediencia a la Ley

1. Ahora, pues, Israel, guarda las leyes y mandamientos que yo te inculco y ponlos por obra, para que vivas y entréis y os posesionéis de la tierra que os da Yavé, Dios de vuestros padres.

2. No añadáis nada a lo que yo os prescribo, ni nada quitéis, sino guardad los mandamientos de Yavé, vuestro Dios, que yo os prescribo.

3. Con vuestros ojos habéis visto lo que hizo Yavé por lo de Baal Fogor. A cuantos se fueron tras Baal Fogor los exterminó Yavé, vuestro Dios, de en medio de vosotros.

4. Por lo contrario, vosotros, los que fuisteis fieles a Yavé, vuestro Dios, estáis todavía vivos todos.

5. Mirad: Yo os he enseñado leyes y mandamientos, como Yavé, mi Dios, me los ha enseñado a mí, para que los pongáis por obra en la tierra que vais a entrar para poseerla.

6. Guardadlos y ponedlos por obra, pues en ellos está vuestra sabiduría y vuestro entendimiento a los ojos de los pueblos, que, al conocer todas estas leyes, se dirán: Sabia e inteligente es, en verdad, esta gran nación.

7. Porque ¿cuál es, en verdad, la gran nación que tenga dioses tan cercanos a ella como Yavé, nuestro Dios, siempre que le invocamos?

8. Y ¿cuál la gran nación que tenga leyes y mandamientos justos, como toda esta Ley que yo os propongo hoy?

9. Cuida, pues, con gran cuidado no olvidarte de cuanto con tus ojos has visto y no dejarlo escapar de tu corazón por todos los días de tu vida; antes bien, enséñaselo a tus hijos y a los hijos de tus hijos.

10. Acuérdate del día en que estuviste ante Yavé, tu Dios, en Horeb; cuando Yavé me dijo: Convoca al pueblo a asamblea para que yo le haga oír mis palabras y sepan temerme todos los días de su vida sobre la tierra y se lo enseñen a sus hijos.

11. Vosotros os acercasteis, quedándoos en la falda del monte, mientras éste ardía en fuego, cuyas llamas se elevaban hasta el corazón del cielo: tiniebla, nube y obscuridad.

12. Entonces os habló Yavé de en medio del fuego, y oísteis bien sus palabras, pero no visteis figura alguna; sino sólo una voz.

13. Os promulgó su alianza y os mandó guardarla: los diez mandamientos, que escribió sobre las tablas de piedra.

14. Y a mí me mandó entonces Yavé que os enseñase las leyes y mandatos que habéis de guardar en la tierra que vais a pasar para poseerla.

15. Puesto que el día en que os habló Yavé de en medio del fuego, en Horeb, no visteis figura alguna,

16. guardaos bien de corromperos haciéndoos imagen alguna tallada ni de hombre ni de mujer,

17. ni de animal ninguno de cuantos viven sobre la tierra, ni de ave que vuela en el cielo,

18. ni de animal que repta sobre la tierra, ni de cuantos peces viven en el agua, debajo de la tierra;

19. ni alzando tus ojos al cielo, al sol, a la luna, a las estrellas, a todo el ejército de los cielos, te engañes, adorándolos y dándoles culto, porque es Yavé, tu Dios, quien se los ha dado a todos los pueblos de debajo los cielos.

20. Pero a vosotros os tomó Yavé y os sacó del horno de hierro de Egipto para que fuerais el pueblo de su heredad, como lo sois hoy.

21. Yavé se irritó contra mí por causa vuestra, y juró que yo no pasaría el Jordán y no entraría en la buena tierra que Yavé, tu Dios, te da en heredad.

22. Voy a morir en esta tierra sin pasar el Jordán; vosotros lo pasaréis y poseeréis esa buena tierra.

23. Guardaos, pues, de olvidaros de la alianza que Yavé, vuestro Dios, ha hecho con vosotros y guárdate de hacerte imagen esculpida de cuanto Yavé, tu Dios, te ha prohibido,

24. porque Yavé, tu Dios, es fuego abrasador, es un Dios celoso.

 

Conminaciones

25. Cuando tengáis hijos e hijos de vuestros hijos y ya de mucho tiempo habitéis en esa tierra, si corrompiéndoos os hacéis ídolos de cualquiera clase, haciendo el mal a los ojos de Yavé, vuestro Dios, y provocando su indignación,

26. yo invoco hoy como testigos a los cielos y a la tierra, de cierto desapareceréis de la tierra de que, pasado el Jordán, vais a posesionaros; no se prolongarán en ella vuestros días; seréis enteramente destruidos.

27. Yavé os dispersará entre las gentes, y sólo quedaréis de vosotros un corto número en medio de las naciones a que Yavé os arrojará.

28. Allí serviréis a sus dioses, obra de las manos de los hombres, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.

29. Allí buscaréis a Yavé, vuestro Dios, y le hallaréis si con todo tu corazón y con toda tu alma le buscas.

30. En medio de tus angustias, cuando todo esto haya venido sobre ti, en los últimos tiempos, te convertirás a Yavé, tu Dios, y le oirás;

31. porque Yavé, tu Dios, es misericordioso. No te rechazará ni destruirá del todo, ni se olvidará de la alianza que a tus padres juró.

32. Pregunta a los días que te han precedido, desde aquel en que Dios creó al hombre sobre la tierra, y desde el uno al otro cabo de los cielos si se ha visto jamás cosa tan grande ni se ha oído nada semejante.

33. ¿Qué pueblo ha oído la voz de su Dios hablándole en medio del fuego como la has oído tú, quedando con vida?

34. Jamás probó un dios a venir a tomar por sí un pueblo de en medio de pueblos a fuerza de pruebas, de señales y prodigios, de lucha, mano fuerte y brazo extendido, de tremendas hazañas, como las que hizo por vosotros en Egipto Yavé, vuestro Dios, viéndolas tú con tus mismos ojos.

35. A ti se te hicieron ver para que conocieras que Yavé es en verdad Dios y que no hay otro Dios más que Él.

36. Desde el cielo te habló para enseñarte, y sobre la tierra te ha hecho ver su gran fuego, y de en medio del fuego has oído sus palabras.

37. Porque amó a tus padres, eligió después de ellos a su descendencia; y con su asistencia, con su gran poder, te sacó de Egipto,

38. arrojó de ante ti a pueblos más numerosos y más fuertes que tú, para darte entrada en su tierra y dártela en heredad, como hoy lo ves.

39. Reconoce, pues, hoy y revuelve en tu corazón que Yavé sí que es Dios arriba, allá en los cielos, y abajo, aquí sobre la tierra, y que no hay otro sino El.

40. Guarda sus leyes y sus mandamientos que hoy yo te prescribo, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y permanezcas largos años en la tierra que te da Yavé, tu Dios.

 

Ciudades de refugio al lado allá del Jordán

41. Entonces Moisés eligió tres ciudades de la región al oriente del Jordán

42. que sirviesen de refugio al homicida que hubiera matado involuntariamente a su prójimo, sin ser antes enemigo suyo; para que, refugiándose en una de ellas, tuviera salva la vida:

43. Bosor, en el desierto, en la altiplanicie, para los rubenitas; Ramot, en Galaad, para los gaditas, y Golán, en Basan, para los manaseítas.

Moisés recapitula la promulgación de la ley

44. Esta es la Ley que Moisés puso ante los ojos de los hijos de Israel.

45. Estos son los estatutos, leyes y mandamientos que Moisés había dado a los hijos de Israel, a su salida de Egipto,

46. al otro lado del Jordán, en el valle que hay frente a Bet-Peor, en la tierra de Seón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesebón y había sido derrotado por Moisés y los hijos de Israel a su salida de Egipto.

47. Se apoderaron de su tierra y de la de Og, rey de Basan, dos de los reyes de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán, al oriente;

48. su territorio se extendía desde Aroer, a orillas del torrente del Amón, hasta el monte Siryon,

49. con todo el Araba, que es el Hermón, del otro lado del Jordán, al oriente, hasta el mar del Araba, al pie del Pasga.

 

C.R.Y&S