LA REVOLUCIÓN INTELECTUAL DE LA ESTRELLA DE LA MAÑANA |
“DIVIDE ET IMPERA” CUESTIÓN DE LA MEMORIA
HISTÓRICA
“IN MEMORIAM DE FRANCISCO FRANCO”
Comenzaré diciendo que toda Guerra, sea civil revolucionaria o de invasión, es una abominación a los ojos de Dios y de sus hijos. La Guerra es un acto de Destrucción contrario al Acto de la Creación; bajo ningún contexto puede el Creador de todas las cosas, tanto las de los Cielos cuanto las de la Tierra, dar su bendición, ni tan sólo su aprobación, a un acto contrario, en lo absoluto, a su Personalidad Creadora. Menos aún puede la Creación bendecir o aprobar un acto que implica su propia destrucción. Aunque parezca un argumento pasado de moda valga aquí importar el Consejo de ese Creador a su Creación : “NO DESTRUYAS”, Consejo que se repite incesantemente en su Libro. Desde el punto de vista del espíritu filosófico este Consejo debe sonarnos natural: ¿hay algo más natural que un Creador ame su Creación y aconseje a todos quienes la contemplan y disfrutan de ella con no soñar con destruir su Obra? Parece ser que cuando hablamos de Dios se olvidan, unos porque son teólogos, otros porque son científicos, que Dios es Creador, que su espíritu es el de un Creador, a imagen y semejanza del cual surge en el hombre la actividad creativa, natural a las artes, las ciencias y todas las actividades manuales humanas de construcción, en todas las ramas dela agricultura, en todas sus áreas, etcétera. No somos creadores por naturaleza, lo somos por llevar en nosotros la imagen y la semejanza de nuestro Creador. Ninguna vida sobre la Tierra lleva esta imagen,
de manera que si la creatividad humana fuese debida a la Naturaleza todas
las especies hubiesen ascendido a la Civilización. Lo ha hecho únicamente el Género
Humano porque únicamente sobre el Hombre ha proyectado Dios su Alma Creadora, elevando nuestro
instinto social natural, común a todas los especies de nuestra Rama biológica, a la
Civilización, expresión Social Natural en nuestro Creador.
Debemos
convenir con nosotros mismos que la Civilización, siendo la Expresión Social
Sobrenatural de la Vida en la Tierra, y en el Universo en su conjunto, tiene en
la Guerra su enemigo, un enemigo absoluto, con el que no cabe amistad de
ninguna clase, ni discurso de ninguna forma. La Guerra tiene un único fin : la
Destrucción de la Civilización, la reversión del ser humano a la condición del
instinto animal, incapaz de levantarse por sí solo a la Civilización.
Ya vemos que lo mismo que las proclamas “la Razón sola” “la Fe sola” condujeron a las naciones a la Guerra, la proclama final de las Ciencias: “la Naturaleza sola”, no podía dejar de conducir al mundo al campo de batalla de las guerras mundiales. Creer que el Hombre y su Civilización es el producto de “la Naturaleza
sola” fue y es una aberración moral, a la que las ciencias de los siglos XIX y XX se acogieron para
ocultar su discapacidad intelectual a la hora de ascender un estadio más en la Creación
de esta Civilización, creada por Dios en la Europa Cristiana, sin la cual el intento del Mundo Clásico Antiguo de crear una
Sociedad más elevada, en la que la Justicia y la Paz engendrasen la Libertad,
hubiese quedado enterrada para siempre bajo el diluvio de las tribus bárbaras
que echaron abajo el Imperio Romano.
Fueron,
aunque pocos y muy concretos, varios los argumentos a los que la inteligencia
científica de los siglos anteriores a la Edad de las Revoluciones del XIX tuvo que enfrentarse. Y se enfrentó. Y no pudiendo, sin la Fe Cristiana,
entender la Relación del Origen Sobrenatural de la civilización con la Historia
Universal, la Razón científicas acabó por negarse a sí misma como el Principio
activo de la Inteligencia del Creador en su creación humana. Negado este
principio la Razón científica abolió el estado de Guerra como una violación de
la Vida y de la Libertad de las naciones, y declaró la existencia de la Guerra como la Necesidad Biológica de la Raza Superior en pro de mantener su status quo innato el brazo destructor más poderoso. Como se comprenderá, una vez aplicado este principio darwinista, fratricida criminal
anticivilizador, a la geopolítica de principios del siglo XX su fruto no podía ser
otro que las Guerras Mundiales.
Quiero decir con esto que aún en la Edad de la Demencia Esquizoide Paranoide Genocida y Geocida del siglo XX, el Pensamiento como actividad sobrenatural siguió demostrando su Origen Divino, aunque, para desgracia, en su potencia más virulenta. De manera que lo que el Mundo ganó en inteligencia, durante los siglos de la civilización Cristiana, lo perdió en Razón al declararse las Ciencias por la Guerra como la Fuerza Natural Motora de la civilización. La Razón científica del Siglo XIX no sólo declaró, en su demencia, la Muerte de
la Fe, sino que además resucitó de su tumba la Ideología Imperial Precristiana
de la Necesidad de la Violencia como Instrumento de Estado y Civilización: en
su forma de Guerra contra el Débil, la otra Raza, la Nación vecina... etcétera etcétera etcétera.
La
Guerra, es necesario declararlo e inscribir en el Alma esta proclama, es un acto de Demencia Totalitaria por la que el Rechazo y la
Negación del Hombre a la imagen y semejanza de su Creador en el ser humano, Imagen encarnada en su dimensión Moral y Social en Jesucristo, se consolida en lo absoluto.
La Guerra es un Crimen de Estado por el que una Nación rechaza y niega a su Estructura geopolítica el sentido de una Humanidad fundada en la Dimensión Sobrenatural del Alma de un Creador de Vida a su imagen y semejanza, contra cuya Realidad Cosmológica ese Estado Criminal proclama la Ley del más fuerte como su bandera, su gloria la de la Bestia más poderosa a la hora de la Destrucción, su Poder Destructor el principio activo de su política nacional e internacional; de manera que a mayor Poder Destructor mayor la gloria de esa Bestia. En definitiva, la adopción del Bestiario Darwinista llevado a la práctica geopolítica fue el caldo de cultivo en el que crecieron las Guerras Mundiales del Siglo XX. Bestiario Ideológico que permaneciendo activo por lógica histórica debería arrastrar a toda vida en la Tierra a su destrucción, acto final en el que la Bestia Suprema se inmolaría en el altar esquizofrénico de la Tercera Guerra Mundial en la creencia de ser ese ave fénix destinado a renacer de las cenizas de su apocalipsis. Desde la Primera Guerra Fratricida, allá en Mesopotamia, cuando el primer rey de los hombres, en cuya cabeza se posó la corona que bajó del Cielo, se proclamó un dios, pues le pareció poco ser un hijo de Dios, por cuyo Delito fue sentenciado al Destierro por aquel Dios a quien hasta entonces llamó Padre, hasta nuestros días, la estructura de crecimiento de la Guerra como motor de Civilización condujo una vez y otra, sin descanso, al mismo cementerio donde Caín enterró a su hermano Abel. La apariencia de una Edad de Oro que nunca se acabará, y hará de la ciudad del momento la Ciudad Eterna, edificada sobre los huesos de miles de millones de seres humanos durante estos Seis Mil años de existencia, sigue alucinando a mentes esquizofrénicas, criminales por legado histórico, contra cuya fuerza no sólo no combaten sino que alimentan haciendo correr nuevos ríos de sangre fratricida allá donde sus pies plantan sus cascos abominables. Es la Inteligencia contra la Fuerza basada en el Poder del Estado para instalarse legalmente en el Delito y el Crimen donde el Género Humano se juega su existencia. . La Invasión de una nación por un Estado armado hasta los dientes para la Guerra no es nada nuevo. Hacer uso de lo que se tiene es un acto natural; ejercer este Derecho para fundar un Mundo sobre la sangre de un hermano es un Acto Criminal. “¿Por qué estás enfurecido y por qué andas cabizbajo? ¿No es verdad que, si obraras bien, andarías erguido, mientras que, si no obras bien, estará el pecado a la puerta? Y siente apego a ti, y tú debes dominarle” le dijo Dios a Caín. De donde se entiende que Dominar el Acto Natural a fin de que el Derecho del Estado al Uso Legítimo de la Fuerza, creada en pro de la Paz Internacional y de la Libertad Nacional de todos los Ciudadanos, no cruce la frontera entre el Bien y el Mal es la línea que marca la diferencia entre el Hombre y la Bestia. En la
Invasión de una nación vecina, con la que se comparte Historia y Memoria Viva,
por un Estado, hasta entonces hermano, se descubre el Rechazo de ese Estado Invasor al Hombre creado por Dios, y proclama ser su esencia y sustancia la
naturaleza derivada de la existencia del Ser formateada a la imagen y semejanza de una Bestia Salvaje que, habiendo gustado la sangre humana, deviene homicida sin redención. En este acto genocida el Estado
Invasor rechaza de su Ser, en lo absoluto, al Hombre formado a la imagen y semejanza de su Creador. Su gloria es la de una Bestia sentada sobre una montaña de cadáveres. Quiere ser una Bestia, y
es sólo eso: una Bestia. De donde se entiende que la Bestia, no habiendo sido
creada por Dios, al declararse en Guerra contra su hermano invoca sobre su cabeza el Juicio de Dios. Su Ciudad Eterna y su Imperio será arrasado como lo fueron todos los imperios cuyos Estados se alimentaron de carne y sangre humana. .
Leyendo la Memoria Histórica de la Humanidad vemos, y nuestro padres lo vivieron, el fruto de aquella Batalla entre las Bestias del Siglo XX. Una Memoria cuyas líneas sociológicas únicamente pueden ser desarticuladas por una nueva Bestia, y aceptadas como Nueva Memoria por un animal social en el que el Hombre ha dejado de existir, y cuya existencia se mueve exclusivamente por las leyes de las bestias en lucha por la Hegemonía en un hábitat sujeto a relaciones destructivas, efecto del rechazo a sujetar el Derecho del Estado a las Leyes de la Paz Internacional y la Defensa de la Libertad Interna. Digámoslo de nuevo: La Guerra como Medio para alcanzar un fin político es una abominación a los ojos de Dios y de sus hijos. Y sin embargo, el Miedo y la Negación a Defender la Civilización Cristiana, sin la cual no existe ni Libertad ni Paz ni Justicia, se traduce en la negación de ese Estado a defender el Origen de su existencia. Nuestra
civilización no fue creada por un Cobarde, no ha sido edificada por cobardes,
ni ha crecido de la mano de cobardes. La Defensa de la Civilización Cristiana es el Deber
Supremo del Hombre, Derecho Divino por excelencia legado por el
Creador a su Creación, tanto más supremo este Deber por en cuanto vemos que allá donde no gobierna el espíritu de la Libertad Cristiana todos los pueblos viven bajo dictaduras sangrientas, lasley homicida de cuyas Estados únicamente pueden sortearla los ciudadanos viviendo de rodillas ante lel hambre asesina de Poder de sus reyes y líderes religiosos.
Esto
nos lleva a creer, con la fuerza de la Vida, que sin Libertad no hay Hombre. Y si no hay Libertad no hay Paz. De donde se entiende que el Hombre y la Paz
son uña y carne, alma y espíritu, mente y corazón. De lo cual se deduce,
comparando la Existencia del Género Humano con el resto de los géneros
biológicos que pueblan y poblaron la Tierra, que esta Paz y su Libertad como
expresión suprema de la Vida del Hombre no proceden de “la Naturaleza sola”
sino de la Actividad Creadora Divina en su Creación: el Hombre Cristiano.
Volvemos
a lo mismo, si se quiere, lo que sería un anacronismo una vez visto a qué campo
la Razón sola condujo a las naciones del Siglo XX; es decir, ¿por qué siendo
Su Derecho el de intervenir en su Creación, Dios se ha mantenido al
margen, entendiendo por este margen su no Actuación en la Plenitud de la
Libertad de su Poder Creador?
Este tipo de argumentación lógica, derivada de la experiencia histórica, al no hallar respuesta positiva en la comunidad intelectual, arrastró a la Razón científica de la Edad de las Revoluciones al campo de batalla de las Guerras Mundiales. La no aceptación de la Respuesta del Dogma Creador de la Civilización Cristiana como garante de entendimiento en el Futuro, determinó una respuesta existencial negativa, que alimentada por la discapacidad intelectual de las naciones, verificada para entender los principios de la Inteligencia Divina, expuso e impuso aquella Violencia Controlada entre las Superpotencias del momento como medio de alcanzar el Fin de Estabilidad Internacional de aquella Política que movió la Balanza del Poder entre los Imperios del Siglo XIX. Desafortunadamente la declaración de la Paz como el estado natural a un cobarde provocó aquella Neurosis Psicótica
Fratricida típica del Siglo XX. Esquizofrenia científica que no sólo se cebó en
el Ser Humano sino que hizo de la Biosfera el enemigo a poner de rodillas. Natural, se entiende, que
quien se declaró en estado de Genocidio Mundial no se parara a pensar en
la demencia de declararle la Guerra a la Tierra.
En
fin, a este último delito de la Razón científica lo han llamado Cambio
Climático con la naturalidad que un padre llama a su hijo Juan o Pepito.
Con
todo, el principio activo de la Creación es la Inteligencia, y su instrumento
dinámico es la Ciencia. Obviamente habiendo quedado nuestro Mundo sujeto a la
Ley del Bien y del Mal cada instrumento tiene su cara positiva y su cara
negativa, su faceta creadora y su faceta destructiva. Pero mientras permanezca
la Ideología maligna de ser la Guerra un medio natural para alcanzar un fin,
sea político o de la naturaleza que sea, la ciencia al servicio de esta ideología es de por
sí un caldo de cultivo de nacimiento para nuevas grandes Bestias.
Sin ir más lejos este tipo de puente hacia un futuro mejor es el que levantó sobre el mar de la crisis de la Edad de las Revoluciones el Socialismo del Siglo XX. La crisis del Siglo XIX vino de esperanzas machacadas, de ilusiones quebradas, de movimientos aplastados por aquellos Estados que suponían haber sido levantados para defender la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad entre las naciones. El Absolutismo no tardó en regresar del cementerio en el que la Revolución Francesa quiso crearle un panteón de hierro y piedra a las monarquías e Imperios creados a costa del Descubrimiento del Nuevo Mundo. Ciertamente la gran batalla entre el Islam y el Cristianismo, que en el Siglo XVI y XVII alcanzó su delirium tremens final, obligó a Dios a defender nuestra Civilización en dos frentes. Por una parte estaba el enemigo externo, el Islam de Solimán el Magnífico, y por el otro estaba el enemigo interno, el Protestantismo. Ambas fuerzas tuvieron un único objetivo: La destrucción de la Civilización Católica fundada sobre la Herencia del Derecho Romano. Roma civilizó al mundo, y la Iglesia Católica civilizó a Roma, de aquí que el derecho Europeo Medieval, predecesor del Derecho Moderno, se llamase Derecho Romano Cristiano. Este Derecho, base de las arquitecturas de los Estados Europeos Modernos, tuvo en la Iglesia Católica Romana un Defensor incansable e invencible. Desde el punto de vista del Enemigo de la Civilización como estado sobrenatural del Hombre, la destrucción de esta Iglesia supondría echar abajo, en pro de resucitar la Ley del más fuerte, la columna maestra sobre la que todo el Edificio de la Civilización Cristiana descansa. Retomando la Fundación de la Civilización Europea como el choque entre dos fuerzas no humanas, entre Jesús y Satán, el primero defendido por Dios, y el segundo por la Muerte, se entiende claramente que la Necesidad de acabar con la Civilización Cristiana y del Hombre en el género humano, a fin de reducir a los hombres a la condición de las bestias, únicamente podía pasar por la destrucción y Caída de esta Iglesia Madre. Provocar una guerra civil interna y sujetar nuestra Civilización a una guerra
externa, la posibilidad de echar abajo ese Pilar Divino sobre el que el
Edificio de la Civilización Europea se basó durante quince siglos, dicho sea
todo, merecía la pena el intento. Pensamiento de Satán. Pero Dios ya se había
adelantado a este choque final de ejército poniendo al Servicio de su Hijo el
ejército más poderoso del momento, equipado con todo el oro de un Mundo al otro
lado del Océano. La Unión de los ejércitos de España y Alemania, financiados
por el Oro del Nuevo Mundo, hizo imposible la victoria del Maligno.
En
fin, estos son Acontecimientos que superan los dominios de las ciencias
históricas tradicionales y se elevan al terreno de la Historia Divina del
Cristianismo. Sin la cual, se entiende, viajar por la Memoria del Europa no es
ya un anacronismo, sino un Delito.
La
Memoria Histórica de un Pueblo, de una Nación, de una Civilización, de un
Mundo, no se escribe desde el Futuro. Y siendo verdad que los vencedores de un
conflicto escriben la historia a su gusto, cometiendo delito contra la verdad,
y los historiadores profesionales al servicio de las coronas y los Estados
tienen por trabajo ocultar crímenes bajo el pomposo nombre de Razón de Estado,
cometiendo crimen contra la Libertad, no menos verdad es permitir que el
Futuro reescriba el Pasado y acomode en función de los intereses partidistas
circunstanciales la visión de los Acontecimientos vividos y entregados a las
páginas de la Historia Universal como Herencia de la Humanidad a los siglos
venideros, es un delito contra la Paz.
La
pérdida de la Memoria en el ser del individuo, y su manipulación por parte de
una fuerza externa, conduce a un efecto patológico de alcance más o menos
limitado en razón de la fuerza destructora en movimiento. La Memoria del
Individuo pertenece al individuo y los traumas que puedan los accidentes
sociales crearle deben ser combatidos sin que su Memoria Personal se vea
afectada. Las decisiones creadas por circunstancias personales no deben afectar
a la verdad de la Memoria del Individuo. Y esta verdad es que las decisiones
que se adoptan y se ejecutan, a veces no dan el resultado apetecido, e incluso
pueden ponerlo a uno al borde del precipicio.
Se
entenderá que únicamente a un psicópata caminando hacia la tiranía, que quiere
hacer del Partido una Iglesia, de su Política una Religión, de su Ideología
una Teología Dogmática, es decir: EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI; y solamente a
un tirano, establecido sobre una generación de historiadores cobardes y
esclavos del poder político; solamente a un político con votación hitleriana
estalinista se le puede ocurrir elevarse a la condición de un dios y escribir la
Historia del Pasado para asentar su Trono sobre semejante lago de arenas
movedizas.
El
mundo no está para ya brevas. El Hombre ya no está para doblar rodillas. La
Edad Atómica camina hacia el cementerio de la Historia al paso de un elefante
caminando hasta el territorio sagrado de sus antepasados. Pero el Hombre creado
por Dios ha entrado en una Nueva Edad, fundada en el espíritu de
inteligencia de su Creador, y todo el polvo que se ha acumulado en las pies del
Género Humano durante los últimos siglos será sacudido por la Nueva Generación
de hijos de Dios sin ni siquiera preocuparnos de mirar hacia atrás.
Lo
que hicieron los hombres durante los siglos pasados no lo hicimos nosotros, lo
que vivieron no lo vivimos nosotros. Quienes quieren revisar la Memoria
Universal de sus naciones quieren culpar a los vivos de los crímenes y delitos
de los muertos. Esa es una generación de políticos dementes, establecidos sobre
una corte de historiadores cobardes y hombres de Estado cuyo único fin político es
su propio bolsillo, hombres sin inteligencia que quieren ignorar que la división
conduce al Odio y el Odio a la Guerra Civil.
Al
borde de la Segunda Guerra Civil Española es bueno sentarse a reconsiderar las
razones que tienen algunos para querer dirigir una nación al océano de sangre
que es toda Guerra Civil; y valorar en qué causas ideológicas sus defensores
basan esa necesidad de arrastrar a la Historia a tales playas fratricidas
defendiendo con el fuego del Odio esa Necesidad.
Los
movimientos de las fuerzas gobernantes de la Sociedad viva española trazan
sobre el papel del pensamiento histórico las líneas maestras sobre las que se
mueven intereses secretos, cada vez más expuestos a la luz del día, como en
el caso Catalán y en el del caso del Socialismo Anti-Español.
Divide
et impera es la Semilla del
Nacionalismo Anti-Español, de cuya cosecha esperan obtener, una vez el diluvio
del Odio haya hecho crecer en la Rosa del Socialismo las espinas venenosas del
Odio, la atmósfera de Guerra Civil que les permitirá romper la Unidad de esta
Nación Universal sin suya existencia sería imposible comprender el desarrollo
de la Edad Moderna, y menos aún de la Civilización Cristiana.
No
hay otra Nación en la Tierra que pueda ponerse a la altura de España delante de
la Corona del Reino de Dios. Con sus virtudes y sus defectos el Cristianismo
existe aún, y se ha extendido por las Cuatro Regiones de la Tierra, gracias a la
sangre vertida por este Pueblo durante los siglos de su Edad de Oro, el XVI y
el XVII.
Ni a
Italia ni a Grecia, ni a Francia ni a Inglaterra, le debe la Corona de Dios
tanto como a España. Sus hijos corrieron a la Vanguardia de los ejércitos del
Rey Divino cuando el Imperio Otomano de Solimán el Magnífico ya se disponía a
echar abajo Viena, la Puerta de Europa, e imitando a los Alaricos venían a tirar al suelo las murallas de Roma hasta hacer de la Catedral de San Pedro su
nueva Mezquita.
Los
hijos de España llevaron la Fe a todo un Continente devoto de ídolos demoníacos, pueblos
sumergidos en la idolatría de los Sacrificios humanos y el Canibalismo.
Hasta las islas más remotas, dejando en el campo su sangre como agua lustral,
los hijos de España conquistaron para Dios naciones y pueblos hasta entonces
esclavizados a la ley del Infierno.
Esa
España fue la que retrató Cervantes en su Quijote. Después de haber entregado
sus fuerzas a la Salvación de Europa y del Mundo, sus hermanas, viendo su
debilidad, se lanzaron sobre ella, burlándose de su locura : “haber puesto a
los pies de la Civilización Europea riquezas fabulosas que de haberse quedado
en su territorio la hubiesen convertido en la nación más feliz del planeta”.
Era su Destino. Darlo todo por una Causa Divina, y ser correspondida con el
Desprecio. El Quijote era España. El Genio de Cervantes dibujó en la Historia
de su Héroe la Historia de su Nación.
Inútil
decir que aquellos Catalanes y Vascos que en los días de la Gloria Dorada del
Imperio Español se sintieron los primeros españoles, y sin complejo ni
prejuicio se apuntaron a la empresa de hacerse ricos y poderosos, en cuanto
comenzó la Decadencia no dudaron en levantarse contra aquélla que juraron ser
su Madre, y la acusaron de ser una Ramera indigna de tan gloriosos hijos
criminales. GORA ETA, VISCA CATALUNYA.
España está de nuevo bajo una Nueva Ola de Odio, liderada por Iluminados Nacionalistas e Ideólogos Anti-Españoles para quienes la Necesidad de una Guerra Civil es condición sine qua non para imponer en la Península el Socialismo del Siglo XXI. Ellos son el Odio. Ellos son quienes dicen que todos los que les critican siembran el Odio. ¿Acaso no es la esencia de la Democracia la crítica hacia
el Gobierno en funciones?
La Historia Universal es una Ciencia. No es una Asignatura. El Hombre no es una
bestia. Aunque haga el bestia, el Hombre lleva en su ser la Fuerza Divina que
le abre camino en las tinieblas y lo levanta del suelo cada vez que las
tormentas de la destrucción llueven sobre su cabeza los rayos de la desolación
absoluta.
De la
misma manera que la Vida del Género Humano está por encima de la vida del
Individuo, la Historia Universal supera toda Historia Nacional. Y esto es así
porque de la misma manera que un hombre no puede crecer en pensamiento e
inteligencia sujeto a un aislamiento total, de esta misma manera ninguna
nación puede elevarse sobre su caída si no se integra en la Dinámica
de la Plenitud de las Naciones que formamos el Género Humano. Aquéllos que
siembran el Odio hacia sus vecinos y llevan ese Odio al Terror renuncian
al ser humano, se transforman en demonios criminales cuya sed de sangre sólo
puede alcanzar su satisfacción maligna en los fuegos infernales de una Guerra
Civil.
Creen
los Nacionalistas Catalanes y Vascos que la Siembra del Odio, por fin, ha
comenzado a dar sus frutos, que las espinas de la Rosa Socialista ya han
comenzado a destilar el Veneno por las bocas de su apéndice guerracivilista,
ese Socialismo del Siglo XXI en que, para despistar la atención, se ha escondido el
Antiguo PODEMOS chavista.
Las
fuerzas tenebrosas de estos sembradores de Odio entre los pueblos hermanos
españoles es fácil de describir. Los Nacionalistas confían en que la división
en dos grandes Bloques, separados por el Odio a Muerte que el Apéndice
Socialista cultiva a fuego, debilitará a España hasta el punto de crear la
Necesidad de su Disrupción como única vía para evitar la Segunda Guerra Civil.
El
Socialismo decimonónico en el Poder cree poder dominar esas fuerzas disgregacionistas y confía en levantarle sobre ellas a su
Líder el Trono de un Rey sin Corona.
¿La
Corona Borbónica? El trono de los Borbones es una abstracción sin Voz ni Voto relegado a un mero símbolo
sin alma tras cuya fantasmagórica realidad el Socialismo del Siglo XXI oculta
su dirección real, el paso de la Democracia a la Dictadura mediante la
conversión de la Democracia a la Necesidad de la Dictadura Socialista del Siglo
XXI como única vía hacia la Salvación de España. En definitiva, cualquier
psiquiatra diría que España está viviendo y sufriendo un episodio
esquizofrénico altamente paranoide de carácter autodestructivo.
La
Democracia se ha convertido en un campo de batalla abierto en el que el
Congreso no es un Ágora Representativa del Pueblo sino en un Circo de actores frustrados
escondiendo tras máscaras de hombres de Estado la personificación encarnada de
hombres del Pasado buscandoi revivir la Guerra que perdieron en la confianza
de ganarla si logran crear una Segunda Oportunidad.
Es
pues necesario superar esta circunstancia y elevarnos a la Historia Universal
si queremos entender que pasó en el Pasado y qué se pretende en el Presente.
Los fantasmas del Pasado deben descansar en sus tumbas.
Es cierto, nadie está libre de pecado. No menos verdad es que la Historia no puede reescribirse, excepto cuando se pretende asaltar el Futuro y encadenarlo a los demonios del Pasado. Es lo que hace todo Dictador. Eso es lo que hace todo Tirano, lo que hace todo Genocida, lo que hace todo monstruo adorador de la Guerra Civil como puente hacia su mundo perfecto e ideal. La construcción de un mundo ideal ajeno a la realidad
es lo que define la Locura del Ideólogo frustrado que sueña con haber vivido en
aquéllos tiempos y debe vivir en éstos.
Así pues, la Verdad y la Inteligencia son las dos caras del ser humano. Sin Inteligencia toda Verdad es una mentira que se le suministra al cerebro a fin de crearle la ilusión de inteligencia. La patología de esta ilusión genera en el cerebro afectado la fantasía de la omnisciencia, lo que se llama el “sabelotodo”, acorde a cuya demencia la línea de pensamiento se reestructura para seguir unas pautas de respuesta injertadas desde la ideología del Partido. Cuando el hombre renuncia a su Independencia Moral, Ontológica, Metafísica, y se
convierte en un borrego al servicio de lobos que hacen de pastores de un
rebaño ideológico, al servicio de cuyas poderosas mandíbulas juran renacer
incluso como Terroristas, y estar dispuestos a derramar la sangre necesaria,
todo con tal de no ser ellos mismos la carne que se sirva en las mesas de sus
líderes, entonces apartar la Guerra Civil está más allá de las fuerzas humanas.
Ahora
bien, el Hombre no reconoce ni tiene más líder que Dios. Todos somos un recurso
humano para todos, todos somos las células de un mismo organismo universal, el
Hombre. Cada uno de nosotros somos un grano de arena de una misma montaña,
somos un Todo, nadie es más que otro ni menos que nadie. Cada uno llevamos un
naturaleza personal activa en el seno de una Naturaleza Universal en la que
formamos un Cuerpo y actuamos con todos, entre todos, para que la Vida de Todos
sea la del Hombre, ese Género Humano desde hace Milenios dividido en proceso
esquizoide maligno contra cuyos efectos homicidas llevamos luchando siglos y a
cuya Victoria no renunciamos bajo ningún concepto, hasta que veamos a nuestros
hijos libres de esta patología Maligna que es la Guerra Civil Universal en la
que nos hallamos desde que un hombre soñó ser un dios sobre todos los demás seres humanos.
Ese
sueño maligno homicida es el que se ha plantado en el Gobierno de España, ha
invocado al Odio como Aliado y ha despertado los Fantasmas del Pasado para
erigir su Trono sobre la Segunda Guerra Civil Española. Delante de esta
realidad la Corona Borbónica esta arrodillada.
Sánchez
es dios y el Borbón su rey. Esta y no otra es la verdad detrás de las máscaras.
PRIMERA PARTE
MEMORIA HISTÓRICA
Filosóficamente
hablando “la Memoria Histórica” le pertenece a los Libros de Historia. Por esto
se llama Memoria Histórica. Los Acontecimientos del Pasado se convierten en
tema para los Historiadores, y por virtud de la Fuerza de la Vida el Pasado en el
terreno de los vivos, se tumban a dormir la paz eterna en el recuerdo de los muertos, y
los vivos quedamos libres para dirigir nuestra Futuro acorde a nuestro
Desarrollo Intelectual, comprendiendo en este Acto tanto el pensamiento
científico como el religioso.
Al mismo tiempo, no
hay Historia escrita del Futuro. Sólo Dios tiene el Poder de dirigir la plenitud
universal de los acontecimientos hacia un horizonte concreto en el Tiempo. Los
hombres nos movemos a corto plazo. Los problemas a los que nos enfrentamos son
actuales y nos obligan a una lucha diaria y constante, que la Historia recogerá
una vez los problemas superados. Y será a partir de este momento, desde ese
momento superado, que la Historia comenzará a escribir nuevos capítulos.
Por
tanto, condenar a los vivos por los errores de sus padres muertos es un delito
de alta traición contra la Historia de una Nación. Porque según esta actitud de Juicio Final
contra el Pasado, todas las naciones deberíamos odiarnos a muerte a la salud de
las guerras históricas habidas entre Francia y España, entre Inglaterra y
Francia, entre Alemania y Rusia, entre Argentina y Chile, entre Japón y China,
etcétera etcétera.
No
hay que ser muy listo, aunque sí tener una inteligencia libre y gozar de un
pensamiento sano, para comprender que siguiendo la Actitud de este tipo de
Memoria Histórica, desplegada Hoy como Nueva Bandera de la Nueva Internacional
Socialista del Neo-Progresismo Mundial, el Odio debería ser el pan nuestro de
cada día.
Pan
nuestro de cada día que quieren servir a nuestros hijos y nietos desde las
Guarderías.
No en
vano una de las leyes morales jurisprudentes más Divinas es aquella de “no
juzgarás a los hijos por los delitos de sus padres”.
Parece
natural que quien desprecia la Moral Jurisprudencial Divina tienda a hacer y
haga todo lo contrario de lo que la Salud Intelectual más fuerte tiene por
justo, recto y conveniente.
Nadie
olvidará la victoria de nuestra civilización contra aquella actitud malsana de
condenar a los hijos inocentes por los padres delincuentes, negándoles así una
vida propia y un futuro mejor que el que sus padres tuvieron.
Insisto,
condenar a una criatura inocente por el hecho de la naturaleza de sus padres
delincuentes es un delito contra la Civilización. Así lo proclamó Dios y así
fue recogido por nuestra Código Moral Cristiano.
La
Ley de la Memoria Histórica que el Neo-Progresismo de la Nueva Internacional
Socialista Retrógrada quiere imponer con su Revisionismo al alza de los
acontecimientos del Pasado, revierte esta Ley Moral y quiere criminalizar a los
hijos por los hechos de sus padres.
No
quieren que los muertos descansen en paz.
En el
caso de la Verdad Histórica Española, la Verdad en la Raíz de los Hechos del
Pasado de la Nación Española ni le conviene ni le importa a esa Izquierda
radical, ultracapitalista, decimonónica, retrógrada y
obsoleta que pretende levantarse como fénix de las cenizas comunistas del siglo XX.
Creen,
y quieren, lo que los Lenin y sus imitadores no pudieron, a saber: hacer del
Mundo una Gran Prisión Totalitaria en la que el Homo Sapiens reniegue de su
Inteligencia a la Imagen Divina y se convierta en una nueva especie: “el Homo
Sapiens Canis, obediente a su Amo, fiel al Partido hasta la muerte de su
prójimo”, el sacrificio ritual de la Guerra Civil en el horizonte como Puerta
hacia la Dictadura del Nuevo Esclavo de Izquierdas.
¡Cómo
ha podido la escuela histórica española renunciar al ejercicio de su cátedra y
abandonar su pluma en las manos de una clase política revisionista sin
conocimiento de las leyes de las ciencias históricas!, este es un fenómeno a
estudiar, y que será estudiado por los historiadores que les seguirán.
A los
ojos de todos aquéllos que nos hemos forjado en la cultura del self-made-man y hemos gozado de la libertad invencible de
quienes se mueven en las Bibliotecas dotados de conocimiento de Lenguas para
penetrar en los secretos de las diferentes escuelas de los historiadores de
nuestra Civilización, este abandono de los historiadores españoles de su
Ciencia en las manos del Poder Político nos conduce al escándalo. Y sin
embargo, se comprende.
Las
ciencias históricas en España, exceptuando casos aislados, estuvo a la altura
de la escuela anglo-franco-germana que liderara la vanguardia del progreso de
las ciencias históricas durante el siglo XVIII. Los historiadores españoles del
siglo XIX, por contra, se limitaron a servirles en bandeja a los Borbones una
ideología política de corte colonial, económicamente frustrante, sus
fundamentos democráticos estancados en el principio divino connatural a las
monarquías absolutistas de los siglos anteriores a la Revolución Francesa.
Navegando contra corriente los historiadores españoles del XIX se mostraron
incapaces de separar Política Nacional e Historia Universal. Estado e Iglesia
siguieron unidos al tronco borbónico para vergüenza de España y miseria de los pueblos españoles.
En lo
que tocó a la evolución del desarrollo de la Historia como Ciencia la escuela
española del Siglo XIX no tuvo arte ni parte: ni en la Revolución Arqueológica,
ni en la Revolución Antropológica que conmovió los cimientos intelectuales del
Conocimiento sobre el Origen de la Civilización en la Tierra durante la segunda
parte del siglo XIX. Los Rawlinson, Sayce, King, Maspero, Layard y colegas, padres de la Arqueología Del
Próximo Oriente Antiguo, fueron unos perfectos desconocidos a todos los niveles
en los distintos estados de la Cultura Científica Española.
El
aislamiento de España en lo que concernía a la evolución de la Inteligencia
Histórica que se vivió a finales del XIX se hizo total cuando el Siglo XX
irrumpió en el horizonte del Milenio.
Este
aislamiento venía de los días del Imperio. El aislamiento a que España fue
sometida durante la Decadencia de su Era Colonial por los Imperios vecinos se
extendió a la mentalidad de sus historiadores.
Así
que a la altura del Siglo XX la escuela española, exceptuando casos puntuales,
permaneció sujeta exclusivamente a los intereses de la Monarquía alienígena
borbónica y a los de los partidos políticos tradicionales anteriores y
promotores de la Guerra Civil.
Durante
el período de aislamiento internacional vivido por el Gobierno de Francisco
Franco las ciencias históricas pasaron a servir, con más fuerza que nunca, al
interés estatal; un silencio discreto sobre las causas de la Guerra Civil, su
desarrollo ideológico anterior al Alzamiento, y la exaltación del General
Victorioso fueron las claves que marcaron el Estudio y Enseñanza de la Historia
de la Guerra Civil Española durante las 4 décadas del 40 al 80.
Tal
fue el servilismo académico español que, muerto el Generalísimo, para guiarnos
fuera de las puertas de aquel Trauma, con el fin de liberarnos del Miedo y
mirar la Guerra Civil como una Historia del Pasado que le pertenece
exclusivamente a los libros de Historia, tuvieron que venir historiadores
extranjeros independientes, libres de todo complejo y prejuicio, a ofrecernos
una recreación, aunque no completa, al menos sí auténtica de las causas y los
efectos que acompañan a cualquier Guerra Civil, de los que la Española no fue
una excepción.
Desafortunadamente
y aunque la autenticidad fue honesta, los historiadores extranjeros que le
dedicaron una parte de su tiempo a la Guerra Civil Española vivieron anclados
en aquel prejuicio contra la Civilización Española que fue el denominador común
entre las escuelas europeas de los Siglos XIX y XX, para las cuales el Imperio
Español fue poco menos que un imperio satánico.
Cualquiera
que estudie la Historia del Imperio Español y su Decadencia desde la óptica de
las escuelas europeas se enfrenta a un desprecio por la Civilización Española
de una magnitud tan grande como perversa. Por ejemplo: En la opinión de tales
historiadores la Liberación del Mediterráneo de los piratas que lo infectaron
en los días del General Romano Pompeyo Magno fue un Acontecimiento Histórico
para la eternidad; la Liberación de ese mismo Mediterráneo de la esclavitud a
que lo tenía sometido el Imperio Islámico, su Liberación por Felipe II y la
Armada Invencible en la Batalla de Lepanto apenas si merece una línea de
exaltación y encanto; y esto no obstante haberle abierto a Europa, esa
Liberación del Mediterráneo del Imperio Turco, las líneas de aquel Comercio
Internacional con África y Asia que le permitió abandonar de una vez por todas
y para siempre a Europa su Edad Medieval.
¿Creéis
que los historiadores españoles levantaron sus plumas en señal de protesta en
defensa de la Civilización española?
Al
contrario, en lugar de sacar pecho y dejar la Liberación de Pompeyo frente a la
de Felipe II en un juego de niños, los historiadores españoles se unieron a las
escuelas extranjeras, como si Felipe II, por ser hijo de Carlos V, de la Casa
de Augsburgo, no hubiese sido Español y el Imperio que lideró no hubiese sido
el Español.
Al
otro extremo, la Derrota de la Armada Invencible en las costas británicas
devino un Acontecimiento de Magnitud Universal a computarle no a los elementos
sino a la Marina Británica.
En
efecto, el aislamiento histórico a que fue sometido España durante el Gobierno
de Francisco Franco no fue sino la punta de lanza que Europa le clavó al
Imperio Español durante la Guerra de Sucesión.
Con
la Llegada de los Borbones al Trono de los Reyes Católicos la Decadencia del
Imperio Español se hizo. La Civilización Española no podía sino resentirse y
marchar de guerra civil en guerra civil hasta la Expulsión de los Borbones,
Guerra Civil del 36-39 mediante.
El
gran dilema de Francisco Franco, si error o no Dios lo juzgará, fue abrirle o
no abrirle las puertas de España a unos Borbones cuya entrada en la Historia de
España hundió a los Españoles en una guerra civil tras otra.
Creer
que los Españoles no estaban maduros, ni lo están, para gobernarse a sí mismos
y construir su Democracia a imagen y semejanza de las Europeas fue, y es, un
error de espíritu que desde la restauración de la Monarquía Borbónica todos
estamos pagando. Otra cosa será determinar hasta qué punto los Militares
sucesores de Francisco Franco estaban o no estaban dispuestos a aceptar una Democracia a la europea con todas las consecuencias.
Esto
de un lado. Del otro, Franco no podía ignorar la Historia Militar de España;
desde que Francia asentó su Familia en España la corrupción se hizo el pan de
cada día en el reino; los Borbones institucionalizaron desde el trono un
sistema suicida de privilegios que no podía sino dirigir el curso de la
Historia a la puerta de la Guerra Civil del 36.
Franco
no podía traspasar su Poder a un regreso del Borbón al Estado sin hacer un
Testamento Privado rodeando a la Corona de un Cuerpo Militar que en
caso de detección del regreso al sistema borbónico goyesco derrocase a la Monarquía y
proclamase la Democracia Constitucional, de la que sería privada su
Patria por el regreso de la dinastía Borbónica a las cloacas de la prostitución en la que sus reyes y reinas se arrastraron con la naturalidad de los cerdos en sus corraletas.
La
cabra tira siempre al monte. Creer que el regreso de los Borbones no
arrastraría a España a la ruina que precede a toda guerra civil era, y es, un
absurdo. Que los hechos a este año 2026 demuestran.
Pero...
la presión de los intereses internacionales pudo más que el sentido político.
Los
hechos postreros indican que Francisco Franco firmó un Testamento en Privado a
favor de la Disolución de la Monarquía llegado el caso del regreso al sistema
de privilegios y castas aristocráticas que determinaron la Caída de la
Civilización Española en la Crisis política y económica en el origen de la
Guerra Civil. El asesinato selectivo por ETA de Militares del Estado Mayor y
Jueces de la Era Franquista revelan la existencia de un traidor dentro del
Estado Mayor dirigiendo el punto de mira de la Banda Terrorista contra los
Miembros del Estado Mayor en cuyas manos Francisco Franco dejó
Pero
en este breve ensayo mi intención no es jugar con lo curioso del fenómeno de
los asesinatos selectivos de jefes militares y altos jueces de la era
posfranquista, la información de cuyas vidas diarias era secreto de Estado. Mi
intención es más práctica.
¿Nos
hemos planteado alguna vez qué hubiera sucedido de haber los Rojos ganado la
Guerra Civil?
He
aquí la Cuestión.
¿En
dicho caso no habría participado España en la Segunda Guerra Mundial al
servicio de Stalin?
La
pregunta del millón.
¿Cuáles
hubiesen sido las consecuencias de dicha entrada de España en la Segunda Guerra
Mundial al servicio de los intereses de la Internacional Bolchevique Europea?
Durante la Guerra Civil Española del 36-39, la Teoría Política Marxista-Leninista consistía en la profundización de los males vivos en la Nación hasta conducirlos a la Guerra Civil, Revolución que le daría al Proletariado el Poder Absoluto. Esto no es una blasfemia. Cualquiera que sepa leer y quiera matar su tiempo leyendo las obras completas de Lenin, y darle un repaso a las obras de Engels y Marx, sabrá que aquéllos santos e inocentes Socialistas y Comunistas de las Décadas del 2o y del 30 del Siglo XX Español fueron fieles devotos de esta religión de la Guerra Civil como puente a la Dictadura Democrática de la Clase Obrera Socialista. Sin ir más lejos nadie ignora que fueron el
Socialismo y el Comunismo las fuerzas que, siguiendo el Manual de Stalin, se
sirvieron de la Contienda para, creyendo en la Victoria Final, lanzarse a
muerte contra las fuerzas Anarquistas que entonces abogaron por la supresión
del Estado. La Izquierda nunca abogó por la Supresión del Estado, ni hoy ni
ayer, su vocación es ser el Estado.
Así pues, la creación del Estado Republicano Español defendido por las Izquierdas revolucionarias integradas en la Internacional Bolchevique estalinista tenía en el Estado Ruso su modelo de Régimen Dictatorial. Siguiendo las órdenes de la IIIa Internacional Estalinista la destrucción de los aliados anarquistas debía ejecutarse durante el proceso de la Conquista del Estado Español. La Conquista no tuvo lugar. Pero la masacre de los Anarquistas
por los comunistas de Santiago Carrillo y los socialistas de Largo Caballero,
sí se llevó a cabo. Y esto no es un bulo histórico. Este hecho no es fake news.
La
siguiente cuestión del millón:
¿De
verdad, de verdad de la buena, socialistas y comunistas no se habrían tirado al
cuello el uno del otro el día después de su hipotética victoria sobre el
Ejército de Francisco Franco?
Estamos
imaginando. Un simple juego. ¿Qué hubiera pasado si Adán no hubiese comido
aquella manzana envenenada? ¿Qué hubiese pasado si en vez de comer churros me
hubiese zampado un jamón? La imaginación es libre. Más incluso que la libertad
de pensamiento, porque ésta implica una acción, mientras que aquélla es un
pasatiempo.
Juguemos
a reescribir nuestra Historia. Le damos la Victoria a los hijos de Stalin en
España.
Ya
está.
Durruti
y sus valientes son historia. Se los han cargado Carrillo y Largo Caballero.
Estos
dos se echan al cuello el uno del otro. Es una guerra fría entre Mencheviques y
Bolcheviques españoles.
Time out.
La
Reconstrucción Nacional pide un tiempo muerto. Entonces sucede lo que nadie
creyó jamás que volviese a suceder. Una Guerra Mundial de proporciones
apocalípticas es declarada.
Por
un pelo Hitler no tuvo a su disposición la Bomba Atómica.
Estudiando
los Libros de Historia de finales del XIX y principios del XX un fenómeno
sobresale sobre todos los demás. Nadie, ningún historiador, de ninguna de las
escuelas europeas, predijo, o siquiera soñó con la Caída del Siglo XX en el
Infierno de las Guerras Mundiales. Al contrario, a los ojos de los
historiadores de finales del XIX y principios del XX, el ser humano había
aprendido todo lo que necesitaba saber y se encontraba super preparado para una
Nueva Era de Paz y Felicidad que no se acabaría nunca.
“La
inocencia es un crimen”. No recuerdo quién firmó esta sentencia. Pero leyendo
las obras magnas de los historiadores de finales del XIX y principios del XX
uno tiene que quitarse el sombrero, bajar la guardia, quedarse desnudo como
Adán en el Edén, porque acaba uno de entrar en el Jardín de los Tontos.
Donde
se esperaba cosechar abundante fruto de vida, paz, justicia, libertad, salud,
las naciones fueron a cosechar destrucción, ruina, miseria, horror, y terror.
Una
Primera Guerra Mundial, y una Guerra Civil Española tocando las trompetas de
llamada a Guerra del Comunismo Estalinista por el Nuevo Orden Mundial
Bolchevique no sirvieron sino para sacarle filo a las espadas.
España
estaba lista para servir a su Nuevo Dios Ruso. La doctrina religiosa del nuevo
dios era profundizar en las miserias nacidas de la Caída del Imperio Español a
fin de crear su Tenaza Revolucionaria contra Europa.
Supuesta
esta Victoria, los Rojos ganan la Guerra Civil Española, las Fuerzas Nacionales
son aplastadas, la gran cuestión siguiente es: ¿Cómo hubiese podido el satélite
bolchevique español negarse a entrar en la Contienda Mundial?
¿Quién
de los dos, Santiago Carrillo o Largo Caballero, hubiese tenido lo que hacía
falta tener para hacer con Stalin lo que Franco hizo con Hitler?
Y lo
que me parece vital: en caso de la Victoria de los Rojos ¿en qué condiciones
humanas y económicas, una vez acabada la Guerra Civil, habría quedado España de haber
participado en la Segunda Guerra Mundial al servicio de Moscú?
Pero
no vayamos tan lejos, quedémonos en el día inmediato tras la Victoria de los
Rojos.
Bolcheviques
Españoles, o Comunistas, y Mencheviques Españoles, o Socialistas, firman una
Guerra fría en pro de la Reconstrucción Nacional y preparación de la Guerra
Mundial Comunista.
La
Victoria de sus Aliados Sureños le ofrece a Stalin la base desde la que atacar
a la Alemania de Hitler desde los dos frentes. Stalin está decidido a utilizar
el cuello de Hitler como puente hacia el Nuevo Orden Mundial Bolchevique. La
Victoria de los Rojos Españoles arrojaría a los Rojos Franceses en sus filas,
creando un ejército del Sur que, conquistada París para los Rojos, uniéndose al
ejército del Norte aplastaría a Alemania en cuestión de equis meses.
Mas
no es orégano todo el bosque. La Victoria de los Rojos Españoles, caso de una
Victoria de los ejércitos bolcheviques españoles sobre los ejércitos de Franco,
inmediatamente hubiese sido seguida de una Purga Nacional Antifranquista a
escala totalitaria absoluta.
Hubiese
sido de Necesidad.
La
España Roja no hubiese podido aliarse contra el Eje Hitleriano y reunirse a los
Rojos Franceses contra el Gobierno Republicano de París, dejando a sus espaldas
un poderoso ejército nacional vencido, pero que, de darse las condiciones
necesarias, estaba siempre dispuesto a levantarse.
II
La
Política genocida de las Purgas Estalinistas anteriores a la Guerra Mundial,
sobre cuyos muertos Stalin se proclamó Dios en Rusia, estrella norte de los
hipotéticos vencedores Rojos Españoles, no hubiese podido ser aparcada para
después de la Contienda Mundial. Caso de la Victoria Roja en España, la Guerra
Civil hubiera debido ser seguida de un Genocidio Fratricida sin
contemplaciones. Estando en juego el Futuro de la Revolución Comunista
Anticapitalista Mundial el sacrificio sería poco.
A los
muertos habidos durante su Guerra Civil, España hubiera debido sumarles
a los muertos en la contienda los incontables muertos que la Política de la Purga Post-Civil hubiese
impuesto. Irse a luchar allende los Pirineos y dejar en casa un ejército
nacional loco por la venganza... el Diablo no hubiese sido tan tonto de
hacerlo.
Supuesta
esta Victoria de los Rojos en los dos años que fueron del 39 al 41 la Masacre
Genocida, llamémosla Purga Anticapitalista Progresista Transversal, hubiese
debido cebarse en todos los efectivos del ejército vencido. Es de cajón. No te
vas a la guerra dejando a tu enemigo jurado a las puertas de tu casa. Tienes
que matarlo antes de irte.
La
llamada de Stalin a la Guerra contra Hitler y en pro de la Revolución del Nuevo
Orden Mundial Socialista tenía que, “debía ser”, respondida con el envío de
los ejércitos rojos victoriosos españoles allende los Pirineos.
En
sus sueños Stalin veía unirse los vencedores españoles a los rojos franceses,
derribar juntos el Gobierno Republicano de París y unidos cruzando la frontera
del Rin para lanzarse contra Berlín.
Viniendo
desde el Norte los ejércitos rusos cerrarían la tenaza.
Vencida
Alemania, Europa sería suya.
Y
luego el Mundo.
Gog
vencía a Magog y se sentaba en el trono del mundo que Jesucristo le rechazó a
Satanás. Gloria a la Estrella Roja del Infierno.
¡El
sueño de un loco! El sueño de Hitler no fue el de ningún cuerdo. Ambos buscaron
el mismo trono. Al final entró Dios en la contienda llamando a sus ejércitos a
la Batalla. Pero esto no viene en este momento al caso.
III
Sí
viene al caso preguntarnos cómo le habría afectado a la estrategia aliada la
entrada de España en la Guerra Mundial.
Ya
sabemos que, despreciando la Teoría Política Revolucionaria Marxista-Leninista
de echarle leña al fuego hasta crear la Guerra Civil, muchos elementos
extranjeros se alinearon en las futuras fuerzas perdedoras españolas en la creencia de estar
luchando por una causa justa. Y es que en el terreno de la Propaganda la Maquinaria
Comunista se había adelantado en mucho a la tecnología de lavado de cerebro del
propio sistema nazi.
Moscú
contó con un laboratorio de tres décadas para perfeccionar su técnica de
manipulación de la realidad. Y España fue su laboratorio.
Críticas
aparte, el punto a desarrollar en la imaginación es cómo la Victoria de los
Rojos y su entrada en la Contienda hubiese cambiado la geografía de la Guerra
Mundial.
En
aquel Carrillo, enemigo del Anarquismo hasta el punto de protagonizar su
masacre durante la guerra civil, el sueño del Nuevo Orden Mundial Comunista era
más que un sueño, era una realidad que sólo necesitaba adquirir cuerpo, e iba a
hacerlo alimentándose de la sangre y de la carne de los cientos de millones de
enemigos capitalistas que se le pusiesen delante, en medio o por detrás.
Por
la parte del Socialismo Revolucionario Largo-Caballerista la entrada en la Guerra Mundial a las órdenes del Amo Moscovita hubiese sido
cuestión de Deber.
Cierto,
un “hipotético” Fracaso del Ejército Rojo Mundial frente al Capitalismo
liberado por la Alemania Nazi hubiese supuesto hacer de España, de haber
participado España en la Contienda al lado de Rusia, la diana de derribo contra
el que lanzar su ira los vencedores occidentales. En este caso “hipotético” la
Guerra Civil hubiese servido para nada.
Imaginemos:
Masacrada
la población por la Contienda Fratricida, vuelta a masacrar por la Purga
Comunista Antifranquista, y revuelta a masacrar por la Guerra Mundial, la
España Roja Ganadora de la Contienda Civil y Vencida en la Contienda Mundial
hubiese sido un esqueleto miserable sobre el que las potencias vencedoras hubiesen lanzado
sus fuerzas victoriosas.
Cruzada
la línea roja de la Guerra Civil, en el caso “hipotético” de la Victoria Roja,
la opción Social-Comunista hubiese sido un “Alea jacta est”, y España
hubiese debido meterse de cabeza en la Guerra Mundial.
IV
La
entrada de la España Roja, “imaginando”, hubiese roto todos los esquemas de las
naciones contendientes.
La
respuesta de los Estados Unidos de América a una Europa bajo la Estrella Roja
de Moscú la dejaremos en las manos de los profesionales de la ciencia-ficción.
Pero
parece evidente que la Caída de Alemania, de haber prosperado la Tenaza
Estalinista Sureña, se hubiese acelerado. Contra cuyo efecto la respuesta de los USA
se hubiese adelantado igualmente. A partir de ese acontecimiento “hipotético”
el enemigo no hubiese sido entonces Berlín sino Moscú.
Ergo,
España hubiese sido enemigo de los USA. Y en consecuencia de nuevo el Gigante
de la Guerra hubiese entrado en la Península, cercenando las condiciones
humanas y económicas de una nación continuamente golpeada por la locura de su
Izquierda, y para esa supuesta fecha “hipotética” deambulando en huesos
miserables por la geografía de su tierra.
Del
otro lado si Francisco Franco le hubiese dicho que Sí a Hitler y hubiese
entrado de lleno en la Guerra Anticomunista entendemos que el Eje Aliado
Madrid-Roma-Berlín hubiese reducido la Resistencia Francesa a nada. La
liberación de los ejércitos Alemanes de este Frente Sureño le hubiese permitido
a su Alto Mando concentrarse en la Campaña de Moscú, que definitivamente
habrían alcanzado. Lo cual hubiese obligado a España a convertirse en enemigo
directo de los Aliados y devenir su territorio en campo de batalla para
Ingleses y Americanos.
El No
de Franco a Hitler salvó a España de seguir bajo las alas del Infierno Bélico.
Este Valor de Francisco Franco era nulo en Largo Caballero. De haber ganado la Guerra Fratricida
Española el líder Socialista no hubiese tenido lo que hacía falta tener para
decirle a Stalin que NO, de lo que estaba sobrado el Caudillo Español, y a la
cara se lo dijo a Hitler : “NO”.
La
imaginación nos permite jugar a reescribir la Historia. Pero la Historia es
inalterable, sólo a un loco y a un demente se les ocurre revisarlas y
reescribirlas a su voluntad para que sus capítulos respondan a sus intereses.
Lo que los muertos hicieron o dejaron de hacer son cosas que pertenece a las
historias de los muertos.
Quienes
hacen de un campo santo la base de su edificio son tragados por los muertos a
los que profanan. Y esto también es ciencia.
Preguntas,
más preguntas.
También
nos podemos preguntar si tras la Guerra Mundial de haber participado en ella al
lado de Rusia el aislamiento español hubiese sido del mismo tipo que sufrieron,
tras la Guerra, las naciones satélites del Imperialismo Comunista. ¿Los
colmillos sedientos de riquezas de Moscú hubiesen dejado el cuello de España
lejos de su garganta?
Bulgaria,
Rumanía, Hungría, Checoslovaquia, Polonia... alimentaron esa sed bolchevique hasta quedar
sus cuerpos sin una gota de alegría. De ahí la ruina que aún acompaña a Bulgaria y
Rumanía.
¿Hubiese
alcanzado España los años setenta del siglo XX en las condiciones económicas
que lo hizo de haber sido su Economía víctima del Gobierno de los Rojos al
servicio de la Grandeza del Nuevo Orden Mundial Estalinista?
La
respuesta a una cuestión basada en una hipótesis pertenece al terreno de la
ciencia-ficción. La realidad es que todas las naciones satélites de la URSS:
Rumanía, Albania, Bulgaria, Hungría, Checoslovaquia... salieron en la ruina del abrazo morta del Oso del Norte.
A
todo esto habría que sumarle la más que posible Balcanización de la España
Comunista por el Capitalismo Occidental, que nunca hubiese permitido que España
hubiese devenido una Base Soviética. Entre una España Franquista y una España satélite
del Imperialismo Ruso la opción hubiese sido lógica: Antes la Balcanización y
consiguiente destrucción de la España Histórica que entregarle a la URSS una
lanzadera hacia Hispano América que hubiese puesto en jaque la Nueva Balanza de
Poder creada entre las Dos Potencias Mundiales del Siglo XX.
La
misma América que rompió el Aislamiento para sostener el Gobierno de Franco no
hubiese dudado, como no lo hizo con Vietnam, en devolver la Civilización
Española a una Guerra Civil cuyo resultado hubiese sido su Desaparición del
Mapa Político Mundial. En consecuencia, la cuestión final es: ¿De todos los
males posibles no fue el Gobierno de Francisco Franco el mejor?
V
Cada
cual verá.
Si
historiadores y politólogos pudiesen hablar en libertad desde el espíritu de la
Civilización Española, creadora de un Nuevo Mundo y durante 2000 años parte
activa y viva en los procesos de la Construcción de la Europa actual,
¿hablarían?. Entretanto hay algunos detalles que no deben olvidarse.
¿Qué
tienen que ver Ideología e Historia? Las Ideologías no tienen el Poder de
reescribir la Historia, el suyo es Hacer Política.
Quien
no tiene este Poder de Hacer Historia se levanta contra su estrella buscando la
pluma con la que reescribir la Historia. Esa Pluma es la Pala del desenterrador
de Tumbas.
Monta
tanto, tanto monta Zapatero como Sánchez. El uno abrió la puerta del
cementerio, el otro tiene la pala para abrir la tumba.
Ya
comienza el tufo a muerto a envenenar el aire en España. Ya comienza una Nueva Guerra
Civil a infectar el ambiente político de una Civilización Española que quiere
renacer, pero que la quieren ahogar entre los odios que ya pasaron y nadie
quiere volver a revivir.
¿Por
qué será que los Socialistas quieren hacer que los muertos regresen de sus tumbas?
No
hay nada más patético, desde el punto de vista de las ciencias históricas, que
una historia escrita por los perdedores de una contienda. Casi un siglo
después, los Rojos aún siguen llorando su fracaso por transformar España en una
República Totalitaria, tipo Socialismo Siglo XXI, que tanto bien le ha hecho a Venezuela.
Muchos
creyeron, de jóvenes, entre ellos yo mismo, que una vez se muriesen todos,
Rojos y Nacionales, la Guerra Fratricida Española, malamente llamada Guerra
Civil, se olvidaría, y su Memoria sería carne para los libros de la Historia.
Los
muertos, de un bando y del otro, se lo merecían.
Ambos
lucharon con el corazón, ambos lo hicieron en nombre del Futuro de una España
que se merecía algo más que la desolación a que había sido arrastrada España
por la Dinastía de los Borbones.
Ambos
se equivocaron en el método, ambos se perdieron en el camino hacia esa España
libre de una Casa Monárquica hundida en la Decadencia más absoluta, incapaz de
evolucionar, de gobernar la Unidad entre las regiones dentro de un Marco
Constitucional regenerador de la economía, y desbloqueador del aislamiento que tras la pérdida del
Imperio venía España sufriendo.
La
llave para el mantenimiento de una casa, degenerada moral y mentalmente, sobre
una nación que no encontraba su camino hacia la Comunidad Europea, una vez
despojada de su imperio colonial, era, como bien todo el mundo sabe, mantener
divididos a los Españoles con el objeto de dominarlos a todos.
“Divide
et Impera” ha sido la Marca de los Borbones desde que ganaron el Trono de los
Reyes Católicos a costa de la Guerra Civil Europea conocida como la Guerra de
Sucesión Española.
El
caos y la anarquía que sufrió España durante las tres primeras décadas del
Siglo XX pedía a gritos una respuesta de la República. La respuesta que le dio
la República fue: “Dictadura del Proletariado”.
Yo no
había nacido cuando la guerra fratricida española dio por finalizado su
banquete, y borrachos de sangre los unos y los otros se lanzaron a devorarse,
sin piedad ni misericordia, como si nunca se hubiesen conocido los unos y los
otros a pesar de ser vecinos de toda la vida. Pero he conocido a muchos
campesinos, con los que he trabajado en el campo, limpiando acequias, que sin
participar en ella por ser demasiado jóvenes sí vivieron desde la barrera
aquella tragedia, y recordaban aquellos años de juventud como si no hubiesen
pasado sino hacía cuatro días.
Eran
andaluces, malagueños, campesinos de toda la vida, sus padres fueron
campesinos, sus abuelos también, y ellos llevaban en la sangre el campo lo
mismo que de abuelo médico y padre médico el niño tiende a la medicina.
Cuestión de genes. La creación social se mueve sobre el caballo de los genes de
una forma tan prodigiosa que parece imposible que haya gente que no crea en
esta Sabiduría de la Naturaleza haciendo que un trabajo que a uno le parece una
esclavitud, a otro, a quien la Naturaleza le da ese don, ese mismo trabajo le
sea tan natural como respirar.
El
problema comienza cuando la arquitectura política eleva su pendón a las alturas
del olimpo de los dioses, y mira para abajo viendo a todo el mundo arrastrarse
tras las migajas que se les caen de la mesa a sus divinidades demócratas.
Los
senadores quieren ser reyes, sueñan con serlo, disfrutar de la inmunidad
natural a los reyes. Y aquí es donde la Democracia comienza su declive. En
lugar de un rey la nación se encuentra con doscientos.
Una
Democracia que se precie, la primera ley que tiene que armar es la Abolición de
todo tipo de Inmunidades, ergo, la sujeción de todos los ciudadanos, desde el
Presidente de la Nación hasta el más humilde obrero, a la Ley.
El
Problema está en que algo tan natural implica la Separación de Justicia y Poder
Político, es una Separación que el Político Socialista considera y cree ser Populismo fascista a combatir con fuego de decreto y espada de adoctrinamiento.
Pero
volviendo al tema; de los campesinos andaluces aprendí la verdad histórica que
la Memoria Histórica de los Neo-Rojos quieren borrar de nuestra memoria
nacional. Antes del Alzamiento pasó lo siguiente:
Los
Rojos de los años Veintes del Siglo XX Español creyeron con todo su corazón,
con todo su alma y toda su mente, que la Revolución del Proletariado era
Invencible. La Prueba estaba en la Revolución Bolchevique. La Victoria de la
Revolución del Proletariado Español era, en sus cabezas, un hecho. En el
cerebro no les cabía a los Rojos, urbanitas o rulares, la Derrota. La Guerra
Civil Revolucionaria era el signo de los tiempos que les anunciaba la Caída del
Capitalismo Español y el consecuente ascenso del Proletariado a la Dictadura.
Esta
fe era de manual. El Manual Marxista-Leninista lo decía en alto y a la luz del
día.
Los
Rojos no eran unos cobardes; únicamente se atenían a la Doctrina de su dios del Norte.
Lenin
dijo, (su palabra fue “palabra de dios” para los Rojos), que la Revolución no
debía frenar la Caída del sistema capitalista, el Revolucionario tenía que
acelerar esa decadencia a fin de conducir la nación a la guerra civil, de la
cual saldría Vencedor el Proletariado, y con su Victoria el Pueblo Comunista
conduciría a todos los pueblos del mundo un paso más cerca de su Paraíso de Pan
y Trabajo.
Un
Mundo de Justicia y Libertad aguardaba al otro lado de la Guerra Civil
Española.
Los
Rojos eran invencibles, y como tal no sólo no tenían que asistir al Capitalismo
en su Caída, debían empujarlo al abismo. Mientras más caos, más garantía de
victoria.
Los
enemigos de la Revolución eran enemigos de la Humanidad, y debían ser apartados
del camino.
De
las palabras a los hechos hay un trecho en el corazón del hipócrita.
En el
de un hombre absolutamente convencido de estar en misión histórica, de las
palabras al hecho sólo hay una bala.
Creyentes
a muerte de la Invencibilidad de su Causa, los Rojos de los años Treinta,
durante los años anteriores al Alzamiento, buscaban a los Campesinos y
Currantes no simpatizantes con su Credo Marxista-Leninista, los subían a las
camionetas, los conducían al cementerio, los fusilaban a filo de fosa común,
cavaban una hoyo en algún lugar de los alrededores, y apretaban el gatillo.
No
eran alienígenas perdidos en el espacio del sistema solar por equivocación
atrapados en la Tierra, no eran inmigrantes huyendo de algún genocidio africano
o asiático teniendo lugar a un paso al otro lado de las fronteras españolas.
Para nada. Los Rojos Españoles se llevaban a las cunetas a conocidos de toda la vida, al padre de
fulanito, al hermano de menganito, al uno por seguir trabajando para el
señorito, al otro porque era católico todavía, ¡qué horrible, ser católico en el
Siglo XX! Se habían criado juntos, se la habían meneado juntos, se habían
follado a la misma cabra en un mano a mano. Pero... la Nueva Fe los había
convertido en enemigos, y pues que el Reloj del Tiempo marcaba la Hora de la
Revolución Comunista, el que no era Rojo tenía que morir. Y si no se moría, los
mataban.
Esta
Historia que pasó en un pueblo de Málaga, estuvo pasando en todos los de
Málaga, en todos los de Andalucía, en todos los de Extremadura y regiones
vecinas durante toda la Primera Parte de la Década de los 30.
Los
Rojos se sentían invencibles, estaban en misión histórica, habían nacidos para
conducir el mundo a una nueva Era de Pan y Justicia. La Muerte del Capitalismo
que se anunciaba, pues que no podían matar a sus señores ellos la celebraban
matando a los criados. No había que tener piedad con los enemigos de la
Revolución.
Los
mataron sin misericordia. Los asesinaron impunemente con la bendición de la
República. No hubo represalias. La Victoria era inminente. No había necesidad
de juicio, no ser Rojo era el Crimen.
Esta
Historia Criminal se estuvo repitiendo en todos los pueblos del Sur durante los
6 años anteriores al Alzamiento. La República protestaba, pero no hacía nada.
Era su Política: Echarle leña al fuego para que la Guerra Civil estallase, de
la que saldría Victoriosa la Dictadura del Proletariado.
Lenin
era dios, le había mostrado el camino al Proletariado; y Stalin, su profeta,
vivía para abrirles las aguas del Mar Rojo a las naciones Comunistas.
Los
Campesinos y los Currantes de las poblaciones rurales o eran Rojos o eran
enemigos. No cabía la paz ni para los amigos, ni para los cuñados, ni para los
suegros. Todos al cementerio, un tiro en la nuca, una patada, y a la fosa
común. Un enemigo menos, un paso más cerca del Paraíso Socialista.
El
Odio fue todo lo que les dejaron a los hermanos de los muertos, a los hijos de
los fusilados, a los yernos de los asesinados a sangre fría por sus compañeros
de juego de toda la vida. Un Odio tan grande que cuarenta años después todavía
seguía vivo. Era el Odio de la Impotencia, el Odio que nace de la Rabia, el
Odio que nace de la Frustración, el Odio que nace del Odio.
De
todos estos Odios, este último es el peor de los todos los Odios.
VI
Sucedió
entonces un Milagro. Vino a suceder lo que ni en sus sueños más alocados los
Rojos creyeron poder vivir. El Reloj del Tiempo marcó una Hora que no tenía que
sonar. De la noche a la mañana las Campanas repicaron a Venganza.
Fue
una Hora de Venganza sin misericordia. Una Venganza arropada bajo el escudo de la Victoriosa
Reconquista de España por el ejército de Francisco Franco el Campeador.
No
podía ser cierto. No era posible. ¿Lenin, su dios, los había conducido al
infierno? ¿Pero no había abierto Stalin las aguas del Mar para que se
ahogasen en ellas los Capitalistas? Los
hijos de los fusilados a quemarropa, los hermanos de los masacrados entre
carcajadas, los cuñados de los matados a bayonetazos a falta de balas, se
pusieron las botas. No hubo perdón. Víctimas y verdugos cayeron en las mismas
fosas comunes.
Los
Rojos que huyeron salvaron sus vidas, para ir contando por ahí lo malos que
fueron los Franquistas con sus hermanos, con sus padres, con sus cuñados y con
sus amigos de carnicería.
Los
Rojos se lavaron la sangre que había regresado para pedir más sangre donde el
sabor a carne aún vivía; contando horrores, ocultando los suyos, se lavaron
las manos de la sangre que aún los marcaba delante de Dios y de los hombres.
Todos santitos, todos unos buenazos.
SEGUNDA PARTE
EL HÉROE
La
primera pregunta que uno debe preguntarse, al menos todo el que tenga Memoria
Histórica debe hacerse, es la siguiente:
¿Cómo
es posible que un hermano asesine a otro hermano?
¿Bajo
qué esquemas mentales, intelectuales, existenciales, económicos, religiosos, un
hombre se otorga el Poder Divino de aplastar otra vida humana como si se
tratase de una rata, de una mosca, de un simple animálculo?
Los
críticos, y si cabe aún más los enemigos de la Biblia, cierran toda discusión
pasando del gran tema que Dios nos pone delante.
Independientemente
de quienes fuesen Caín y Abel, el Autor comienza poniéndonos sobre la mesa este
gran y terrible dilema:
¿Por
qué? ¿Qué ideales homicidas debe albergar un ser humano para levantarse contra
su prójimo, hermano de madre o no, y aplastar su existencia, así, sin más?
Los
intelectuales de moda y los científicos de turno obvian esta respuesta
limitándose a decir que Caín y Abel no existieron nunca. Es decir, que no se
está cometiendo ningún delito en Siria; que en Nicaragua el Carnicero de
Managua no está asesinando al pueblo. Todo es mentira. Todo es ficticio, todo
es un invento; ayer, de la religión; hoy, de los mass media.
Según
el Ateísmo Científico el Primer Fratricidio, la primera guerra civil
fratricida, son tan viejos como la vida en la Tierra. Ergo, no se puede
computar un primer fratricidio, una primera guerra civil. Los hombres han sido
monstruos para sus semejantes desde que el Homo Sapiens existe.
Aun
así, la demencia del ateísmo científico quedó al descubierto en su plenitud
patológica en las guerras mundiales del siglo XX. Si no hubo un Primer Hombre
tampoco hubo un Primer Sapiens, ni hubo un Primer Antropos.
Ergo, el Hombre no existe, ni ha existido nunca; si no hubo un Primer Hombre no
puede existir eso, el Hombre.
Desde
el ateísmo científico: El Hombre es el producto de un proceso esquizoide vivido
por el Homo Sapiens; a su vez, el Homo Sapiens fue el producto esquizoide del Antropos. No existe eso que llamamos Hombre. El mamífero
bípedo es simplemente un animal racional que ha elevado su pensamiento a la
potencia de abstracción intelectual inherente a un cerebro específico cuya
propiedad natural tiende a dominar toda vida sobre el planeta, y su enfermedad
lógica es creerse algo más que una bestia, patología básica que lo arrastra a
creerse no ya sólo algo más que un animal situado en un punto superior de la
cadena de la Evolución; la locura del animal Sapiens se descubre suprema en su
tendencia a creerse un dios, locura que lo lleva a comportarse como un dios,
contra cuya enfermedad, la cura a semejante patología, según la mentalidad
patológica del ateísmo científico, ha de hallarse en la extinción del fenómeno
religioso.
Este
evangelio para locos, elevado a dogma por las universidades del siglo XIX y
principios del siglo XX, fue la respuesta de la Ciencia al gran dilema del
porqué un hermano, teniendo todo lo que necesita para cubrir sus necesidades
vitales, se alza contra su hermano, que tiene a su vez cubiertas las suyas, y
se apropia de lo que no le pertenece quitando de en medio a su propio hermano.
En
caso de rebelarse el Débil contra la voluntad de quien biológicamente es
superior y sobre cuyas espaldas camina la Evolución de las especies: el más
Fuerte tiene el Derecho de aplastar al Débil.
No
existe Delito, no existe crimen, el Poder está para defenderse a sí mismo de
los Débiles.
La
Guerra es un medio instrumental de la Evolución.
El
Débil nace para servir al Fuerte y en caso de negarse, el Débil debe ser
sacrificado.
Quienes
se rebelan contra el Poder deben asumir la consecuencia de su rebelión.
Este
fue el ideario de las Ciencias de Principios del Siglo XX.
Negada
la Biblia, negada la existencia de un Primer Fratricidio, de una Primera Guerra
Civil, de un Primer Hombre, la definición del ser humano como animal
racional sujeto a Ley exclusivamente en base a la necesidad del animal racional
más fuerte de servirse de animales racionales más débiles para la ejecución de
sus planes de dominio universal sobre toda vida en la Tierra, era solo lógico
que el Ateísmo Científico del Siglo XIX le diera estructura a un Materialismo
legitimador del Genocidio como necesidad del Poder para la conservación de la
especie del Fuerte.
Legitimación
que, como vemos en Siria, en Venezuela, en Nicaragua, la ONU bendice,
consagrando el Genocidio como respuesta natural del Poder a un pueblo rebelde
contra la Autoridad Omnisciente y Omnipotente del Gobierno legítimo del Fuerte.
De
aquí al Nazismo, un paso.
De
aquí al Genocidio de la Cristiandad Africana de Sudán, una ulema. De aquí al Genocidio Fratricida Sirio, unos votos del Consejo de Seguridad de la ONU. .
La
cuestión, pues, permanece:
¿Por
qué? ¿Bajo qué sistema de ideas y emociones España fue dividida en dos?
Y
dividida a muerte.
La
Historia lo cuenta abiertamente, sin prejuicios. La escandalosa situación
socioeconómica que estaba atravesando el Pueblo Español desde el Principio del
Siglo XX, sumada a la Ignorancia de una población esclavizada a la tierra,
analfabeta al ciento por ciento, hicieron de bomba y espoleta.
La
inmensa mayoría de la población rural española de las primeras décadas del XX
escribía la O con un canuto y firmaba con una X. Su conocimiento de la realidad
histórica que estaba viviendo el mundo de su época, era Nulo. Su entendimiento
de la geopolítica en vivo que se estaba desarrollando sobre el escenario
europeo, era Cero. Su Incapacidad para entender la naturaleza de los tiempos,
era absoluta. Su permeabilidad a la Manipulación Política, era total. Y sin embargo, el
pueblo español pedía una respuesta a la necesidades de reaggiornamento de su Nación.
Ni la
Izquierda ni la Derecha. Ni los unos ni los otros supieron dar con esa
respuesta. La clase política española no supo darle a la Crisis de los 30 la
respuesta que el pueblo pedía a gritos. La Bipolarización de la Política hacia
posiciones cada año más irreconciliables ponía al Gobierno delante de un lema
sangriento “dictadura... sí o sí”. En la naturaleza de esa dictadura estaba la
cuestión.
El
Gobierno de la República tuvo el Poder de Decretar la Expropiación de las
tierras en manos de los restos de la Aristocracia Imperial, y de la Iglesia.
Era la medida que todos los campesinos de España le estaban pidiendo a gritos a
la República. ¿Por qué la República no se puso al Servicio del Pueblo?
La
República tuvo el Poder de servir a España tomando medidas revolucionarias
alejadas de aquella Revolución Marxista-Leninista exigente de la Guerra Civil
como ruta hacia un Gobierno capacitado para tomar bajo Dictadura las medidas
que en el marco de la Constitución hubiesen sido actos legítimos de Gobierno.
Ni la Derecha ni la Izquierda tuvieron el valor y la hombría de sacrificar sus
propios intereses a la salud de la Paz de la Nación.
El
miedo a la Guerra Civil no fue el enemigo de la República.
Pero
veamos la naturaleza del escenario geopolítico mundial de cuya realidad el
pueblo español de los 30 no tenía una visión clara. Todo eran tinieblas, las
tinieblas de la manipulación.
En el
1917 las Estructura del Sistema de Equilibrio de Poder, o “Balance of Power”, impuesto por el Imperio Británico en Europa, se
vino abajo.
El
nacimiento de la Unión Soviética trajo bajo el brazo la necesidad de la
Creación de una Alemania Fuerte reedificada como Línea Roja entre Occidente y
Oriente en Europa. Los Estados Unidos y la Commonwealth Británica no podían
permitir que la Expansión del Comunismo cruzase esa Marca. A pesar de todo el
estalinismo marxista-leninista siguió avanzando, en el terreno ideológico,
desde Moscú a Madrid.
Francia
se hallaba atrapada entre República y Revolución. Si, por un accidente de la
Historia, España se uniese a la Revolución Marxista-Leninista la Unión Soviética
tendría ganada una posición final única para aplastar la resistencia
Centroeuropea. El Ajedrez Geopolítico estaba servido.
Por
la otra parte, la Alemania Nacional-Socialista no surgió de la Nada. La
Financiación de su Creación le correspondía al Capital Mundial. Nadie quería
una Guerra abierta entre Capitalismo y Comunismo. La estrategia consistía en
levantar una Marca entre Moscú y Berlín que restableciese un Nuevo Equilibrio
de Poder en Europa. Una vez creada esta Marca el Nuevo Equilibrio de Poder
haría que el hecho de traspasar esta Línea Roja, rodeando Polonia, fuese una
Declaración de Guerra del Mundo Capitalista contra la Unión Soviética en
respuesta a la Agresión de Moscú.
Pasó
entonces lo que vino a pasar después en el caso de la Revolución de Jomeini.
En el
Capítulo de Irán, la respuesta de Francia a la invasión de su zona de
influencia por los Estados Unidos fue financiar la aventura del Ayatolá, en la
fe Gala que una vez que el Ayatolá conquistase el Poder revertiría la situación
y ligaría su balanza comercial a los intereses Galos. Un movimiento de jaque
mate en opinión de París. Pero en esto pasa lo que ha pasado siempre, y la
Historia Universal es testigo fiel, a saber, quien juega a los dioses acaba
siendo engullido por el diablo.
En
efecto, cuando Jomeini se sentó en su trono, no sólo a París se le abrió las
puertas del infierno, las puertas se le abrió al mundo entero. Tanto que los USA y la URSS
tuvieron que aliarse para ponerle diques a la expansión Yihadista Irania hasta
los confines del mundo islámico, Moscú cerrando por Afganistán y Washington por
Iraq.
Siguiendo
esta ley, el Peón Capitalista, Adolfo Hitler, una vez entronado, se independizó
de sus creadores. Creyó que si aprovechaba el impasse e invadía la URSSS, y se
apoderaba de su Industria, en una Guerra Relámpago haría de su Alemania un
Imperio que podría rivalizar, con la ley de su parte, con las fuerzas del Reino
Unido y de los Estados Unidos de América .
¿Qué
le importaría a Londres una Polonia que una vez y otra fue dividida y sus partes vendidas
al mejor postor durante todo el siglo XIX?
Lo
que Londres no podía permitir era que Berlín se apoderase de la Minería
Soviética.
Washington
no veía el problema. El regreso de Berlín al escenario de las primeras
potencias mundiales, si a costa de la destrucción del Comunismo en Europa,
aleluya.
En
cuanto a los historiadores de las cosas del Pasado, los de fines del XIX y
principios del XX, nos dejaron un legado de Memoria Histórica Universal tan
gigantesco, inigualado por ninguna Escuela de nuestros días, como poderoso.
Ningún
mea culpa. Los historiadores no son profetas. ¡Cómo predecir el Apocalipsis que
no veían delante de sus narices! El Nacimiento de Gog y Magog no dependía de
ellos. Y sin embargo la
Revolución Bolchevique no surgió de la Nada.
Tampoco
la Revolución Francesa. Ni la Revolución Inglesa. Ni la Revolución Helena.
Las
Revoluciones son la respuesta final a un problema que todos han querido ignorar
o han atacado sin encontrarle la respuesta real que las condiciones sociales
del momento exigen. Las aristocracias, los capitales, los intereses religiosos
se unen para cerrarle la vía a la respuesta. Y claro, la presión sobre el dique
crece hasta que un día la presa revienta.
Nosotros,
lejos de aquellos días, observamos cómo a pesar de los hombres la Sabiduría
sigue rigiendo el Destino del Género Humano. Al contemplarla vemos cómo cuando
entre Inteligencia y Sociedad Humana se produce la ruptura la Revolución
encuentra su Héroe.
La
Revolución Inglesa tuvo su Cromwell.
La
Francesa, su Napoleón.
La
Rusa, su Lenin.
La
Española tuvo el suyo, Francisco Franco. Y si digo la Española lo
digo porque no fue un Alzamiento en Rebelión el de Francisco Franco, fue un
Alzamiento Revolucionario.
Si
hemos dicho antes que toda Revolución es el proceso sangrante que sucede al
fracaso de la Política para solucionar los problemas reales de la sociedad que
los sufre, vista la Incapacidad de la Derecha, de un sitio, para llevar
adelante las medidas sociales que necesitaba España para salir adelante; y del
otro, entendida la respuesta final de la Izquierda: Guerra Civil como puente
hacia el Estado Socialista, término ficticio que escondía el de “Dictadura del
Proletariado”, una vez creadas las condiciones de Guerra Civil,
el Alzamiento de Francisco Franco fue el encuentro de la Revolución Española
con su Héroe.
Francia
tuvo su Napoleón; Inglaterra su Cromwell; España tuvo su Francisco Franco.
TERCERA PARTE
POSVERDAD Y ANTIFRANQUISMO
¿Se
imaginan ustedes que los musulmanes de adopción llegasen al Poder en España y
nos quisiesen convencer de que la Reconquista fue una Invasión de su país,
nosotros los agresores, ellos los verdaderos hispanos?
Este
fenómeno es la Posverdad.
La
Posverdad es una negación de la Historia por los Perdedores de una Contienda
que tuvo lugar en el Pasado, cuya Historia las generaciones del Futuro, con
origen en la parte Perdedora de esa Contienda, quieren reescribir demonizando a
la Parte Vencedora.
¿Se
imaginan ustedes a los Nazis reescribiendo la Segunda Guerra Mundial desde la
demonización de los Aliados?
La
Historia es un Libro cuya composición tiene por herramientas un conjunto de
ciencias, llamadas precisamente “históricas” porque su función es escribir ese
Libro. Como todas las demás ciencias las ciencias históricas son disciplinas
que cuentan con sus propias leyes y métodos. Escribir Historia no es lo mismo
que hacer Historia. Quienes la hacen no suelen escribirla. Hacer Historia,
escribir la Historia y leer Historia son tres procesos muy distintos.
Quien
hace la Historia se juzga a sí mismo desde unas causas, principios y leyes de
curso y valor real, práctico y definitivo en su tiempo. Los principios y leyes
de curso real y valor práctico en un momento dado de la línea del Tiempo no
tienen por qué seguir manteniendo ese status quo en otro segmento de esa línea;
y probablemente no tuvo ese espacio en otro momento anterior al segmento en el
que la historia se está viviendo.
El
Tiempo en movimiento repercute en todas las cosas, haciendo que todas
experimenten cambios y transformaciones, a veces de tal índole que es imposible
reconocer el origen de una entidad tomando como punto de referencia la
transformación actual. Tomemos el caso de las Cruzadas.
Para
entender un Movimiento semejante es de necesidad viajar en el Tiempo,
despojarse de todas las transformaciones que las leyes han experimentado desde
entonces hasta nuestros días, ver cómo nos han transformado, al hombre en tanto
que individuo y a la Sociedad en cuanto Civilización, y entonces, libres de
prejuicios, abrir la mente a un Movimiento que en su segmento de Tiempo fue
perfectamente legítimo, pero que a nuestra mentalidad actual le repugna en
razón de las transformaciones revolucionarias a que hemos sido sometidos Hombre
y Sociedad.
Con
el caso de la Yihad, o Cruzada Islámica, tenemos en vivo y en directo la
permanencia de aquellas leyes que pusieron en movimiento las Cruzadas. Nuestra
repugnancia hacia la Yihad Islámica nos sirve como espejo para descubrir en
nosotros el espacio de tiempo que hemos recorrido y que, sin embargo, el Islam
no lo ha hecho, sobreviviendo entre nosotros una tipología de la Edad Medieval
Profunda que, aunque vestida de modernidad, sigue siendo un mundo que se niega
a desaparecer pero que está llamado inevitablemente a su desaparición.
Así
pues, quien hace Historia lo hace desde las leyes que rigen en su tiempo. Si la
estrella de la Historia debiera tener en cuenta las leyes que en el Futuro
regirán la conducta de los siglos venideros, Moisés por ejemplo no hubiese
aceptado su papel de Profeta Legislador. Quien hace Historia cree
que hace lo mejor para su Pueblo, su Nación, y en último extremo en bien de
toda la Humanidad.
El
que escribe Historia hace igualmente Historia en la medida que manipula los
Hechos en razón de intereses particulares, individuales o nacionales. Pero la
Historia se vive, no se escribe para ser revivida. La Historia se escribe para
la Conservación de la Memoria del Género Humano. Su Manipulación, su
Falsificación, su Borrado son delitos contra la Humanidad, y como tales provoca
un efecto patológico en las naciones semejante al que le ocasiona a un
individuo la pérdida parcial o total de su memoria. CONCLUSIÓN Quien levanta tumbas desentierra fantasmas. Los Vivos tenemos nuestro propio mundo, con problemas nuevos que exigen respuestas nuevas. Quienes invocan respuestas que tuvieron su lógica en un tiempo pasado y quieren aplicarlas a un tiempo sin más conexión con aquellos muertos que los derivados de la sangre, ésos mediums son mala gente, gente que no está bien de la cabeza, que viven anclados en un cementerio donde descansan las memorias del Pasado, que a nadie les interesa sino a quienes las utilizan para Hakear la Memoria de la Nación mientras dura el tiempo de saqueo de su Tesoro. Aquí es donde está toda la clave de la División de las naciones civilizadas en Izquierdas y Derechas. Dividir para vencer. Sembrar el Odio para permanecer. Los problemas de una Nación son el problema de todos, y es desde esta Unidad de Consciencia que se deben resolver entre todos. La regla observada en todas las Izquierdas europeas desde hace 40 años es conquistar el Poder para desde el Gobierno utilizar todos los mecanismos del Estado al servicio de la demonización de la Oposición, de esta manera distrayendo la atención de los pueblos mientras borran las huellas del saqueo del Tesoro de sus naciones. Es la Política del burro que vuela. Mientras los tontos levantan la cabeza, los políticos progresistas les roban la cartera.
CRYS27/8/26
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