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EL VENCEDOR EDICIONES

¡ DIOS VIVE !

n

C.R.Y.S.

2026

MIS DIARIOS. FE DE VIDA, TESTIMONIO DE FE

 

CARTA A LOS HIJOS DE DIOS

 

 

TERCERA PARTE.

LA CREACIÓN Y FUNCIÓN DEL ESTADO

 

 

DAD A DIOS LO QUE ES DE DIOS Y AL CESAR LO QUE ES DEL CESAR

 

MATEO c22, v21

Entonces se retiraron los fariseos y celebraron consejo para ver el modo de sorprenderlo en alguna declaración. Enviáronle discípulos suyos con herodianos para decirle: Maestro, sabemos que eres sincero y que con verdad enseñas el camino de Dios sin darte cuidado de nadie, y que no tienes acepción de personas. Dinos, pues, tu parecer: ¿Es lícito pagar tributo al César o no?

Jesús, conociendo su malicia, dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas? Mostradme la moneda del tributo. Ellos le presentaron un denario. El les preguntó: ¿De quién es esa imagen y esa inscripción? Le contestaron: Del César. Díjoles entonces: Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Y al oírle se quedaron maravillados y, dejándole, se fueron.

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La Historia de la Europa Cristiana es fuente de Sabiduría. Hemos visto al César, es decir, al Estado, luchando a brazo partido contra Dios, es decir, la Iglesia. Y hemos visto pasar la bola al campo opuesto: la Iglesia intentando por todos los medios poner de rodillas al Estado.

De los acontecimientos registrados estos mil últimos años se desprende que la Sabiduría Divina fue aparcada en el subterráneo de los intereses de cada uno, el Estado y la Iglesia. No que a los hombres les faltase inteligencia, pero sí que les sobró a ambos, al servidor del Estado y al servidor de la Iglesia, pasión por la posesión de mandíbulas de asno y ambición por la propiedad de piedras.

El Origen del Estado y de la Iglesia es la Sabiduría. Y la Sabiduría es Dios. La Creación de un Mundo en el que Pueblos nacidos en distintas estrellas vienen y encuentran Morada Eterna nació en Dios.

Desde la Eternidad las estrellas son nidos de vida. Su vida y muerte le inspiró la existencia de un Mundo de Pueblos sin número, con origen en las estrellas más diversas, cada uno con su Civilización Particular. Y todos en común unidos en la Inmortalidad a la imagen y semejanza de su Fundador, DIOS y esta SABIDURÍA de la que EL dice en su Libro:

¡Levántate ya, amada mía, hermosa mía, y ven! Que ya se ha pasado el invierno y han cesado las lluvias. Ya se muestran en la tierra los brotes floridos, ya ha llegado el tiempo de la poda y se deja oír en nuestra tierra el arrullo de la tórtola. Ya ha echado la higuera sus brotes, ya las viñas en flor esparcen su aroma. ¡Levántate, amada mía, hermosa mía, y ven!

Paloma mía, que anidas en las hendiduras de las rocas, en las grietas de las peñas escarpadas, dame a ver tu rostro, hazme oír tu voz. Que tu voz es dulce y encantador tu rostro.

 

De esta Sabiduría, hija del Infinito y la Eternidad, leeemos:

 

Yavé me poseyó al principio de sus caminos, antes de sus obras, desde antiguo. Desde la eternidad fui yo establecida; desde los orígenes, antes que la tierra fuese. Antes que los abismos, fui engendrada yo; antes que fuesen las fuentes de abundantes aguas. Antes que los montes fuesen cimentados, antes que los collados fui yo concebida. Antes que hiciese la tierra, ni los campos, ni el polvo primero de la tierra. Cuando afirmó los cielos, allí estaba yo; cuando trazó unn círculo sobre la faz del abismo. Cuando condensó las nubes en lo alto, cuando daba fuerza a las fuentes del abismo. Cuando fijó sus términos al mar para que las aguas no traspasasen sus linderos. Cuando echó los cimientos de la tierra. Estaba yo con El como arquitecto, siendo siempre su delicia, solazándome ante El en todo tiempo, recreándome en el orbe de la tierra, siendo mis delicias los hijos de los hombres. Oídme, pues, hijos míos; bienaventurado el que sigue mis caminos. Escuchad la instrucción y sed sabios, y no la menospreciéis. Bienaventurado quien me escucha y vela a mi puerta cada día, guardando las jambas de mis puertas. Porque el que me halla a mí halla la vida y alcanzará el favor de Yavé. Y al contrario, el que me ofende, a sí mismo se daña, y el que me odia, ama la muerte.

 

De donde se ve que el Acto Creador de la Vida no es un ejercicio de improvisación, de experimento sujeto al azar, si sale bien, gloria, si sale mal, pelillos a al mar. La Creación de un Universo en el que el Árbol de la Vida a la imagen y semejanza de Dios va a florecer es un Acto de planificación al milímetro, tanto en lo que se refiere al Espacio, a la Materia y al Tiempo cuanto a la Dinámica de las Edades del Crecimiento del Árbol de las especies.

Se desprende de la Vida de Jesús que la Creación no acaba en Conocer a Dios y santas pascuas. De Su Palabra...

En verdad, en verdad os digo que no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque lo que éste hace, lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que El hace, y le mostrará aún mayores obras que éstas, de suerte que vosotros quedéis maravillados

.... Se desrende, y se entiende que la Metafísica del Acto Creador mantiene la Creación de este Mundo Morada de Pueblos sin número cuyos Civilizaciones son gobernadas por la Sabiduría, esta Sabiduría sobre la que dice Dios en su Libro:

 

Pues en ella hay un espíritu inteligente, santo, único y múltiple, sutil, ágil, penetrante, inmaculado, claro, inofensivo, benévolo, agudo, libre, bienhechor. Amante de los hombres, estable, seguro, tranquilo, todopoderoso, omnisciente, que penetra todos los espíritus inteligentes, puros, sutiles. Porque la sabiduría es más ágil que todo cuanto se mueve; se difunde su pureza y lo penetra todo; porque es un hálito del poder divino y una emanación pura de la gloria de Dios omnipotente, por lo cual nada manchado hay en ella. Es el resplandor de la luz eterna, el espejo sin mancha del actuar de Dios, imagen de su bondad. Y siendo una, todo lo puede, y permaneciendo la misma, todo lo renueva, y a través de las edades se derrama en las almas santas, haciendo amigos de Dios y profetas. Que Dios a nadie ama sino al que mora con la sabiduría. Es más hermosa que el sol; supera a todo el conjunto de las estrellas, y, comparada con la luz, queda en primer lugar. Porque a la luz sucede la noche, pero la maldad no triunfa sobre la sabiduría.

 

La Voluntad de Dios de levantar la Vida hasta la Inmortalidad, fundar un Mundo sobre una Ley Especial Única en cuya dimensión la ley de la Materia, el Espacio y el Tiempo no gobiernan, implicó a Dios en la Creación de un Estado Universal, Cabeza de esta Sociedad de Pueblos con Origen en distintas estrellas, cuya Ley Divina es el Código Fuente de los Gobiernos Regionales.

El Género Humano ha sido creado desde esta Metafísica Universal. Hay un Estado y una Iglesia. El Estado tiene una Funcion y la Iglesia tiene una Misión.

Pero si el niño naciese en una casa y un pueblo en la que la sola idea de la necesidad no se concibiese, y la presencia del amor a Dios y al prójimo no fuese palabrería, cual lo son los Derechos Humanos en la boca de nuestros días, la creación y coexistencia del Estado y la Iglesia, edificados desde condiciones paradisiacas, no hubiesen escrito en el Libro de la Historia capítulos tan tristes y nefastos.

San Pedro, hablando de la Fe, escribió:

Bendito sea Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos reengendró a una viva esperanza por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, que os está reservada en los cielos a los que por el poder de Dios habéis sido guardados mediante la Fe para la Salvación que está dispuesta a manifestarse en el tiempo último. Por lo cual exultáis, aunque ahora tengáis que entristeceros un poco en las diversas tentaciones, para que vuestra fe probada, más preciosa que el oro, que se corrompe aunque acrisolado por el fuego, aparezca digna de alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo, a quien amáis sin haberlo visto, en quien ahora creéis sin verle, y os regocijáis con un gozo inefable y glorioso, recibiendo el fruto de vuestra fe, la savación de las almas.

 

"Que se corrompe". Nuestro caso, el caso del Hombre Sapiens Cristianense, no es el caso del Hombre Sapiens Adanensis, nacido entre sábanas del Paraíso Terrenal, libre de enfermedades, gozando de los primeros frutos de la Inmortalidad, amado por la Sabiduría, el Primer Hombre hijo de Dios.

No en vano el acceso a la Sociedad y Civilización de la Primera Mesopotamia ha dejado un recuerdo universal de su Caída, la Atlántida Perdida, a la vez que ha creado un agujero negro en la Memoria del Género Humano. De la Edad de Oro del Neolítico, 7.000-6.000 a.C. pasamos al Tercer Milenio antes de Cristo. Tres Mil Años perdidos en la niebla. Ni una sola pista al corazón de esas tinieblas. Los arqueólogos y los historiadores pasan de largo sbre ese espacio de tiempo como quien huye de la casa del Diablo. No pudiendo justificar su Ignorancia, peor aún, en su Orgullo no queriendo reconocer que fueron y siguen siendo impotentes para abrir esa puerta, prefieren afirmar negando:

NO hay nada que decir porque no hay nada de lo que hablar.

Pienso, luego existo. Si todos los pueblos de la Humanidad han pensado la Inmortalidad ¿será o no será porque esta Inmortalidad es el Principio y el Fin de la Creación del Hombre? Pues sobre lo que no se tiene, no se piensa.

El Pensamiento surge de lo que el Ser posee en sí mismo. Creado para ser Inmortal, este Principio se manifesta en el Ser en su forma de Pensamiento.

¿Fue antes Mozart o el niño? Evidentemente el niño nació para darle vida al Mozart que vivía en su Ser. Así, el hombre-hijo de Dios vivió en el Hombre Sapiens Neolítico, de manera que su crecimiento hacia su consciencia del Ser-hijo de Dios fue natural.

Este es un proceso que descubrimos en todos los pueblos antiguos. Desde el Norte al Sur, desde el Este al Oeste, la Inmortalidad fue el horizonte de todos los pueblos humanos. La Semilla de la Inmortalidad venía integrada en la Creación de la Vida, y liberada poor el Verbo :

"Hagamos al Hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza".

 

C1

FUNCIÓN DEL ESTADO, MISIÓN DE LA IGLESIA

La Creación de vida inteligencia a la imagen y semejanza de Dios le cerró al ser humano la puerta de la ley animal, común a las especies mamíferas. La ley animal fue dejada atrás. El Hombre abrazó una Nueva Ley, común a todos los Pueblos de los Cielos.

La Inmortalidad mira a una Ley que no puede ser sostenida en un universo sujeto a las leyes naturales del Espacio, el Tiempo y la Materia. El Futuro de la Vida Inmortal es tener una Morada Propia en un Mundo creado por Dios para ser la tierra de la vida eterna. Pero el Presente en movimiento hacia este Horizonte se realiza aquí en la Tierra.

En los días del Primer Hombre el número de la familias de la Tierra comenzó su cuenta. Durante los próximos milenios el Reino del Hombre Sapiens Adanensis se expandería por todas las regiones de los cinco continentes, hasta que Dios considerase que el tiempo del hombre en la Tierra llegó a su fin. Pero sobre cuándo tendría lugar este acontecimiento nadie podría escribir una fecha. La Civilización acababa de comenzar a escribir el Libro de la Historia del Género Humano.

Ya sabemos lo que pasó. El Primer Hombre cayó, su reino se hundió, su mundo fue enterrado bajo las aguas del Diluvio. Las tinieblas de la Ignorancia cubrieron con un velo negro espeso los ojos de la inteligencia de los pueblos. Un Padre amantísimo de sus hijos los abandonó, de la noche a la mañana, sin darle explicaciones a ninguno. La depresión fue profunda en todos los pueblos del mundo. El Estado creado se convirtió en polvo; la Iglesia creada se desvaneció como humo en la niebla. Cada cual buscó una respuesta coherente que les permitiese entender qué sucedió. Nacieron las mitologías y las religiones antiguas. Todas y cada una de ellas un parche en el muro, una justificación de la ley del fratricidio universal en cuyos fuegos se tornaron en cenizas el Estado y la Iglesia sobre cuyos pilares creó Dios el Reino del Primer Hombre, su hijo Adán.

 

C2

Dios retomó su Creación. Comenzando desde el Principio. Pero este Principio de Resurrección y aquel Primer Principio Perdido son dos dimensiones totalmente diferentes. Si aquel Primer Principio creció gobernado por una Sabiduría Pacífica cuya Salud cultivó en el Ser Humano el Deseo de la Inmortalidad, este Principio de la Resurrección del Estado y la Iglesia comenzaron a ser levantados en un mundo gobernado por la ley de la Guerra.

Conquistar la Inmortalidad muriendo fue la Puerta que Dios le abrió al Último Hombre, espíritu vivificante, el Hombre Sapiens Cristianense. Sin embargo si morían todos los Cristianos no habría nadie para seguir edificando la Nueva Civilización, cuyo Primer Horizonte es la Sociedad de la Plenitud de las naciones del Reino del Hijo de Dios en la Tierra, y como Horizonte Final el Acontecimiento del Encuentro con el hijo del Hombre:

 

Enseguida, después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el sol, y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo, y las columnas del cielo se conmoverán. Entonces aparecerá el estandarte del Hijo del hombre, y se lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande. Y enviará sus ángeles con resonante trompeta y reunirá de los cuatro vientos a los elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

 

Asi pues, y sin ir más lejos, la Historia de los dos últimos milenios de nuestra Era ha sido la Historia de la Creación de los pilares de la Civilización Cristiana y de las luchas entre Estado e Iglesia por la Supremacía temporal y espiritual. Siempre teniendo esto en cuenta, que si la Fe se corrompe, sujeto el Poder Espiritual,a la corrupción que nace de la posesión de mandíbulas de asno y el brillo de la propiedad de piedras raras, tanto más grande la debilidad hacia la corrupción de quien en esa propiedad ve el medio para comprar el Poder Temporal.

San Pedro, como profeta, pues el espíritu de Jesús es espíritu de profecía, y este espíritu es el que bajó en forma de lenguas de fuego en Pentecostés, lo vio venir. La Historia Universal perdida a los pies de la Muerte resucitaba de la tumba para comenzar de nuevo su Camino. Y a este proceso de formación ambos Poderes, el Estado y la Iglesia, le deben su existencia.

La Coexistencia no es una opción, una tolerancia, un pacto de supervivencia. El Estado tiene una Función y la Iglesia tiene una Mision. Si uno de estos dos pilares es derribado el Edificio entero se viene abajo.

La Ausencia de Estado es causa de Teocracia. La Ausencia de Iglesia es causa de Dictadura. Ambos efectos son malignos y deben su supervivencia al Crimen, al Genocidio, y a la Matanza de los Ciudadanos.

Este efecto lo estamos viviendo en las Teocracias Islámicas, en vivo y en directo en el Genocidio Crónico de Irán contra el pueblo.

Y en el caso de las Dictaduras en ningún mejor sitio que en esta Rusia que se ha inventado la Guerra de Ucrania para eliminar a toda la generación opositora al Régimen Dictatorial de la Tercera Roma.

C3

FUNCIÓN DEL ESTADO

La Primera Función Vital del Estado es la Paz, Nacional e Internacional. Paz en el Interior, Paz con el Exterior.

Un Estado que permite o alimenta la ruptura de la Paz Nacional dándole la espalda a la Disrupción de la Paz Civil fomentada por un Gobierno con el fin de levantarse un trono sobre la pérdida de la Libertad en la Unidad, es un Estado en movimiento hacia un Régimen Criminal.

Cuando el delito se consuma el Estado Mayor en pleno es llamado ante un Tribunal de Guerra.

El Estado no ha sido creado para servir a ningún Gobierno Político. La Función del Estado es la Paz. Una Paz que se rompe y un Estado que se calla son las dos caras de la misma moneda criminal.

El Estado tiene por Deber defender la Paz Nacional descubriendo por los pasos de la Corrupción del Gobierno su ataque a la Unidad contra todos los pueblos de la Nación. Porque un Gobierno que se rige por la máxima "Divide y vencerás" es un enemigo de la Paz.

La Unidad entre todos los pueblos de la Nación, cuya Paz ha sido confiada al Estado, es Deber hacia la Vida de todas las familias de la Nación.

Un Estado que se mantiene al margen de una División cuyo horizonte es la Guerra Civil o la Ruptura de la Nación, es un Estado Corrupto cuyas cabezas se presentarán ante un Tribunal de Guerra.

C4

EL ETADO CRISTIANO

El Estado Cristiano creado por las manos del Pueblo Cristiano no responde ante ningún Gobierno cuyo horizonte es transformar la Nación en una Casa de Prostitución gobernada por una Asociación de Proxenetas organizada en Partido Político para quienes cada región es una Esclava Sexual.

El Estado es un Cuerpo con Leyes Propias cuyas Instituciones no pueden ser invadidas por Asociaciones de grupos políticos operando como virus con la misión de abolir esa Ley y sujetarlo a la Ley de una Corrupción promovida por un Gobierno cuya única actividad sagrada es la Corrupción Progresista Institucionalizada.

Es en la Paz donde el hombre se transforma en un recurso humano para los hombres, juntos creando una Civilización Universal con las Fronteras Abiertas a las Generaciones en pro de un Conocimiento de todos por todos, disolvente en el que la Manipulación de la Verdad por los Mass Media al servicio de la Corrupción regresa a las cloacas de las que surgieron.

El Estado es un Organismo Histórico cuyas lecciones de Sabiduría forman al Hombre en las Técnicas de Disrupción de la Paz en pro de Gobiernos Absolutistas y Dictatoriales a cuyos pies los Mass Media, los Judas de nuestro tiempo, arrojan la Verdad, impidiendo que el verdadero rostro del Gobierno se vea a la luz del día.

La Separacion entre Estado, cuya existencia es continua en el Tiempo, y el Gobierno, cuya existencia es de un día, y sigue la máxima "ser dios por un día", no es cuestión de coyuntura: es Ley de Vida. Pues la Paz no le pertenece al Gobierno, sino al Estado. Ahora bien, hemos visto en los últimos siglos que los Gobiernos conducen a la Guerra a las Naciones en aras de la supervivencia de los Partidos en el Poder, y lo que es más abominable: Los Ejércitos, como canes salvajes, siguiendo a semejantes Asociaciones de Criminales Políticos al matadero donde enterrarán la Oposición a sus miserables sistemas progresistas.

 

 

CUARTA PARTE

LA MISIÓN DE LOS OBISPOS Y PASTORES DE LOS PUEBLOS DE LA IGLESIA