EL POLITIKOM. MANIFIESTO JESUCRISTIANO  

 

PRINCIPIOS FILOSÓFICOS DE LA REVOLUCIÓN MUNDIAL DE LA PLENITUD DE LAS NACIONES CRISTIANAS DEL SIGLO XXI

 

 

SEGUNDA PARTE

Origen del Poder y Futuro del Hombre

LA LEY DEL DIVORCIO Y EL CONCEPTO DE PATRIA POTESTAD COMO ORIGEN DEL CRIMEN DE GÉNERO

EL ORIGEN DEL PODER ABSOLUTO

ONTOLOGIA DE LA FAMILIA. CUESTION DEL DIVORCIO

Dios versus Ciencia del bien y del mal

EL FUTURO DE LA LEY INTERNACIONAL

 

 

SEGUNDA PARTE

Capítulo Quinto

 

ORIGEN DEL PODER Y ONTOLOGÍA DE LA SOCIEDAD

 

I

El Futuro del Ateísmo Científico

 

La esclavitud del hombre tiene su origen en el Fratricidio. Nadie me negará que la raíz - dejando ahora aparcado el carácter filoteohistórico del tema - del asesinato de Caín sobre Abel tuvo su lógica en la Necesidad-Razón de Estado justificante del latrocinio de la Propiedad y Ser de Abel, con cuya consumación criminal Caín esperaba obtener la fuerza ontológica y los recursos materiales de Abel para fines personales propios, no compartidos por Abel; y porque no lo eran y la ambición de Caín era superior a la oposición de Abel a su realización: Caín levantó su brazo contra su hermano, autojustificando Caín su delito en la Razón del "Yo-Estado". Esquema que vimos repetido, esta vez en escenario público, en la Batalla entre Jesucristo y los Judíos.

Antes del Homicidio hubo un tanteo dialéctico, por llamarlo de alguna manera. Resistiéndose la consciencia al homicidio, en este caso fratricidio, la idea más natural para alcanzar el objetivo, a saber, la suma de fuerza bruta en orden a la conquista del mundo mediante la privación de todo medio de subsistencia a Abel, es decir, reduciendo a condiciones de esclavitud a su hermano, Caín obtendría contra pan y agua un esclavo, y en tanto que amo y señor de su hermano Caín podría lanzarse a la conquista del mundo al frente de un ejército de esclavos que prefirieron la vida de rodillas a la muerte de pie. Por el pan y el agua Abel se convertiría en esclavo de su hermano Caín, quien compraría así su vida para hacer uso de ella en la manera más adecuada a sus fines cainitas.

Sin ir más lejos observamos en el Socialismo del Siglo XXI que se repite este esquema, donde se usa la Democracia para imponer esa privación subsistencial que hará preferible la dictadura a la penuria, provocada sin embargo por el aspirante a dictador. ¿No es listo el diablo?

Según la Biblia, que es decir, según Dios: Éste fue el principio de la esclavitud. Porque se entiende que si Abel se resistió hasta la muerte, prefiriendo morir libre a vivir esclavo, otros no tuvieron tanto amor a la libertad y doblaron sus rodillas.

Esquema biohistórico contra el que se ve y se entiende que era necesario que el Imperio contratase a Darwin para destruir esta Verdad e imponer la esclavitud como “realidad natural al hombre”, cuya realidad tiene su Cuna en “el Origen de las Especies”, se encuentra en “la división de la Naturaleza Humana en esclavos y libres (fuertes y débiles-Aristóteles)”, en razón de lo cual cualquier acto de resistencia del Pueblo (el débil) al Poder (el fuerte) es un delito contra “la Ley de la Naturaleza”.

¡Es lógico! Negando Dios la existencia de “dos especies humanas” dentro del Género Humano, y afirmando Dios que la Esclavitud está fundada en el crimen de Expropiación por la Fuerza, convirtiéndose la Fuerza en la raíz del Estado, el Poder, privando a la Naturaleza de su Universalidad para convertirla en esclava de los intereses del “Estado”, y porque Dios no bendijo este Crimen, era solo natural que el Imperio del Crimen contratara a la Ciencia, para que, al servicio de su amo, el Estado, conviniera en negar que Dios existe: a fin de fundar así la doctrina sobre el Origen de la esclavitud en la Naturaleza del Hombre, del Universo, del Cosmos, y por defecto, en la Naturaleza de la propia Sociedad, deviniendo esta doctrina de las dos especies sustrato para la articulación de un Derecho Social sobre cuya base sentar la Legalidad de la Propiedad del Hombre sobre la Naturaleza, con la consiguiente necesidad del Derecho al uso de la Fuerza en base a la defensa de los intereses connaturales a ese Título.

Y ya puestos, para redondear la piedra de molino con la que las escuelas ateas comulgarían en lo sucesivo, quitando Evangelio para poner Teoría, el Hombre sería liberado de la esclavitud y la opresión gracias a la ascensión del Ateísmo al Poder, bajo cuya ley suprema: la utopía del Imperio Socialista, las Naciones alcanzarían la Libertad. Infamia que se descubrió en toda su fuerza asesina cuando Stalin fundó el Socialismo Darwinista sobre la tumba de la Revolución Rusa, y Hitler su Nacional-Socialismo Darwinesco sobre los mismos fundamentos para la edificación de un Poder Genocida y Geocida, respecto a cuyos efectos el Siglo XX es el Discurso más firme contra el Virus Esquizoide Cainita que porta en su seno el Sistema Darwinista, que, en breve, no hizo sino resucitar la Teoría Esclavista-Aristotélica contra la que se alzara el Cristianismo, vistiéndola, eso sí, de una forma nueva con objeto de borrar de la conciencia del Fuerte, Caín, la resistencia a la Ley por la cual el Fuerte debe sacrificar al Débil en pro de la subsistencia de su Estado.

Pues, en definitiva, que la Vida comienza en una Semilla y cual Árbol se desarrolla desde lo más primitivo hasta lo más complejo sólo había que ser un ignorante para no comprenderlo. Y sin embargo, como venía diciéndolo el Cristianismo desde su cuna, estábamos todos encerrados en la Ignorancia. La Lucha de la Humanidad desde el Cuarto Milenio A.C. a nuestros días ¿qué ha sido más que una Batalla sin fin por salir de la ignorancia? Mas es síntoma típico del genio olvidarse que una vez él fue un ignorante de tomo y lomo, y mientras da su paso hacia la salida del túnel no pierde tiempo en juzgar a todo el mundo anterior a su descubrimiento acusándolo de ser lo que fuera y seguiría siendo: Un mundo de ignorantes luchando a sangre y fuego por salir de la Ignorancia. Basta leer una Historia de la Ciencia para ver que todos los sabios tropezaron en esa piedra.

Y se ve de la lectura de la Historia del Siglo XX, por escribirse todavía, pero para realizar cuya tarea los historiadores habrán de esperar a que se mueran los actuales señores de las políticas de las superpotencias, uno de ellos habiendo llevado incluso a ley la prohibición de escribir la Historia de su Nación, ¡y ay de la Politoskaya que se atreva a meterse a delincuente!; y porque la Historia existe a pesar de los tales eminentes y todopoderosos presidentes de este principio del Siglo XXI, se ve a las claras que desde Aristóteles a Darwin la Civilización dejó atrás infinitos muertos, algunos de ellos muy eminentes, pero que no parece que le sirvieran de nada al científico inglés a la hora de vestir con un nuevo traje la famosa división de la naturaleza humana en dos especies, la de los esclavos y los libres, ahora llamados, pomposamente, en lo que sería la dialéctica madre del Nazismo: Fuertes y Débiles.

Pero si algo sorprende al observador y estudioso de las cosas humanas es ver cómo “los Débiles” les han concedido a “los Fuertes” ese Derecho a ejecutarlos en masa, recuérdese la Segunda Guerra Mundial, y han aceptado como Ley Natural este Crimen contra la Humanidad que es el Nazismo Darwinista de la división del Género Humano en dos especies, que en el Capitalismo se transmuta en Pobres y Ricos. Es difícil determinar si “los Débiles” lo hacen por cobardía prefiriendo vivir de rodillas a morir de pie, como Abel, o simplemente han sido lobotomizados por un Sistema Educativo sujeto a un Ateísmo Científico que, en nombre del Progreso, le exige al hombre la anulación de su Ser, ya sea mediante su transformación en Obrero o en Borrego o en un simple Animal Racional: cuya existencia consiste en comer, beber, aparearse, y morirse sin mancha. Amén.

Lo que no es difícil determinar es que el Sistema Educativo, dependiente del Poder, es decir, del Fuerte, como se ve en las naciones actuales, tiende por necesidad de supervivencia a imponer a la fuerza su Manual para la Lobotomización de las masas, siendo su primer objetivo la anulación del Ser en la Persona del Alumno, para lo cual se le debe implantar desde Joven la Teoría de la División de las especies en el seno de la Humanidad como Hecho indiscutible y fuera de toda discusión. De donde se ve que el discurso de Caín ha ido adaptándose a las épocas, en mente siempre la transformación de la fuerza humana como medio de Poder para imponer sobre las demás gentes el imperio de la voluntad del Yo-Estado.

Y nadie creerá que quien tiene como origen de su riqueza y Poder la expropiación de los bienes de su hermano, homicidio mediante: tenga complejo alguno a la hora de asesinar a todo el que se cruce en su camino. Si alguno lo duda, no lloraremos sobre su tumba cuando él sea la próxima víctima.

No es, a fin de dejar el Pasado atrás, no es la Propiedad la que debe ser abolida, sino el dominio de un hombre sobre otro cuando, haciendo de la propiedad el fundamento de dicho dominio, se tiende a expropiar mediante el uso de la Fuerza del Poder. Porque, combatiendo aquí prejuicios y malentendidos, la Propiedad es un derecho Inalienable del Ser Humano, lo que se repudia es el Acto de la Expropiación en razón del interés del Estado, que exige el uso de la Fuerza, es causa de delito, y su impunidad abre en el seno de la Justicia el principio del fin de la ley.

Pero mientras persistan las circunstancias, la herencia de los milenios es más fuerte que el individuo, y la Historia se repite. Para que no se repita, cualquier sociedad que desee que la Civilización crezca inmunizada contra el delirio cainita debe actuar sobre dos frentes. Sobre el individuo en la Escuela, y sobre el hombre en la Sociedad.

Sobre el individuo para que el ser en cuanto Ser se alce como persona contra cualquier impulso inconsciente heredado, efecto de milenios encadenados a la esclavitud del Imperio del Crimen, fundado por Caín y extendido por toda la Tierra por las Coronas, bajo cuyas dinastías homicidas el ser Humano ha recorrido su camino hasta nosotros, ganándonos nuestros padres la libertad a fuerza de sangre y sacrificio.

Una experiencia de milenios marca el inconsciente y únicamente mediante una Educación enfocada en la Formación del Hombre en cuanto Ser, no como Obrero, ni como Ciudadano, ni como Profesional, ni ninguna de las excusas que el Poder pone para perpetuar su status esclavista, sino una Formación del Hombre en cuanto Persona dotada de todos los Atributos inherentes al Ser, sujeto de todo Derecho y protagonista de todo Deber, puede, sin violencia, abrirle el camino a una Civilización en la que cada Persona es de por sí un Universo, un Mundo, un Viviente investido de todas las propiedades del espíritu Creador, inmanipulable e incapaz por ley propia de manipular a su semejante.

En el frente social una Civilización edificada sobre el espíritu Creador de la Persona y no en la Fuerza Humana como plataforma de crecimiento se debe basar en dos parámetros innegociables, y ambos las dos piernas de la Libertad. Es decir, mirando al Futuro: Toda persona que alcanza su estado de jubilación tiene el Derecho legítimo y natural a participar de todos los bienes de la Civilización en absoluta Libertad y garantía de ejercicio. Tal es el sentido de la Propiedad Pública. Cómo llegar a una Civilización gobernada por un Derecho Garante del disfrute de todos los bienes públicos por la parte de la persona, no como beneficencia sino como Derecho Activo, es otra cuestión. Pero una cuestión no utópica, como no lo es el horizonte que se le abre al pionero; el futuro está en ese horizonte, y los problemas: en el camino. Ahora bien, de cobardes es no abrir la marcha.

En este sentido toda expropiación de la Propiedad construida con el esfuerzo y la riqueza de todos es un delito contra la Civilización y un atentado contra este Derecho de Futuro de la Persona.

Lo llamaban Liberalismo, y realizaban su “delito” democráticamente, como si el asesinato dejara de ser tal cuando se realiza “democráticamente”. 

En la franja de crecimiento, es decir, la Formación del Hombre en cuanto Persona, cuyo Ser creador se desarrolla por la ley de la Naturaleza, y no por coacción del Poder, la Libertad es la misma. De manera que la Sociedad tiene el Deber de poner todos los medios públicos a los pies de la Infancia y la Adolescencia, gratuitamente dispuestos por los padres para sus hijos y libremente disfrutados por los hijos en cuanto legado de sus padres.

Se entiende que la Propiedad Privada y la Razón privada existen como Razón de Comportamiento del propio Ser, que, ya formado, se define por la Naturaleza Creadora del espíritu del Hombre, cuyo desarrollo implica medios privados, posesiones personales y en el ejercicio de esta Ontología Social él es el Ente sobre el que el Sistema Social basa su propia existencia.

Obviamente nos enfrentamos a una Revolución Ontológica que ha sido ralentizada por el Siglo XX a raíz del intento frustrado de Geocidio que las Superpotencias del momento ejecutaron contra la Biosfera, que no se consumó pero sí ha dañado su estructura. Y que como consecuencia vino a provocar la extensión incontrolable del cáncer, y la debilitación del sistema inmunológico humano bajo el efecto de la ultracuantificación del cuerpo biosférico bajo el ataque de las 50-60.000 bombas atómicas detonadas, durante la Guerra Fría. 

La realidad es que estamos en la frontera de “un siglo de media de vida”. Y bajo una Civilización regida por esta media de vida los cánones y las leyes que supusieron la norma social del siglo XX, no sólo son nefastos sino que son un ataque directo a la existencia del Hombre en cuanto Hombre. Existencia, cuya defensa ha sido abandonada por la misma Ciencia geocida del siglo XX, que ahora, analizado ya el cuerpo biosférico mediante la prueba termonuclear, quiere abalanzarse sobre el cuerpo genético humano, sujetando su ser a la misma experiencia destructora.

¡Frankestein Menguele no es un mito, es el espíritu del materialismo científico!

El matrimonio Ciencia-Poder va por ahí cegando a las naciones y desviando la atención sobre el delito de geocidio cometido por esa misma unión de adulterio. Cosa que la pareja del Siglo XX quiere conseguir mediante la argucia política de centrar la atención del Siglo XXI en el Cambio Climático, alejando así el pensamiento del Origen del Calentamiento Global desencadenado por la Ciencia del Siglo XX con la excusa de la Guerra Fría.

Hasta un burro ve que el Cambio Climático es inherente a la Propia Estructura de la Tierra. La cuestión no es el Cambio Climático sino el Origen del Calentamiento Global. La Academia de los Nobeles, colegas de los geocidas que reventaron entre 50 y 60 mil bombas atómicas – tipo Hiroshima y Nagasaki - contra el cuerpo de la Biosfera, y en su calidad de cómplice: la Academia de los Poderes que pusieron en sus manos esos 500-600 megatones, se ha sumado al engaño del Profeta Americano, a quien se le ha concedido un Nobel a fin de que la Mentira se imponga y se cierre la puerta hacia la Verdad. Ahora bien, tienen que darnos explicaciones sobre los efectos radiactivos sobre el Hombre causados por esos 500-600 megatones. El segundón del Saxofonista Lechero, sirviendo a su amo, la Casa Blanca, va con su vaca vendiendo la leche de la mentira, cobrando por su servicio lo que quiere.

Ceguera, cáncer, tuberculosis, enfermedades que se creían vencidas han vuelto al campo de batalla a raíz del debilitamiento de un sistema inmunológico expuesto a la radiación liberada por esas 50.000, 60.000 bombas atómicas.

¡El tabaco tiene la culpa! -por supuesto.

Los aerosoles de una India más pobre que las ratas - ¡Claro!

A su tiempo cada cual se las ve con la horma de su zapato – dice el proverbio. Nosotros, dejando el tema de la descripción del camino, nos centramos en la meta. ¿O acaso alguien se echa a andar sin tener una dirección determinada? Antes de soltar las aguas es necesario abrirle camino a la riada, o las aguas se desmadrarán, lo inundarán todo, provocando caos y destrucción, cuando con trazar una dirección basta para que las aguas por su propio peso alcancen el mar.

La precipitación no es buena y actuar sin inteligencia es un suicidio. De haberse esperado el faraón a que Moisés pasara las aguas ¿además de salvarse, no hubiera alcanzado su meta? Mas es propio del ateísmo no ver lo que se abre ante sus ojos y, contrariamente a su credo, creer que lo que se abre para el que cree va a mantener su desarrollo para quien viendo lo que no quiere creer persigue la destrucción del que ve porque cree. El fin del Ateísmo, en consecuencia, es su desaparición de la faz de la Historia.

Seguiremos tocando este tema en otra ocasión.

 

 

II

LA LEY DEL DIVORCIO

Y EL CONCEPTO DE PATRIA POTESTAD COMO ORIGEN DEL CRIMEN DE GÉNERO (Caso España en Europa)

 

En verdad que el Futuro leerá la Historia del Siglo XX con la atención que se le debe a una clase magistral de Política del Horror, y es de creer que en razón de ese Horror habrá quien no quiera saber nada de sus páginas. Y sin embargo el valor Político del Siglo XX, independientemente de su naturaleza esquizoide suicido-genocida, hace superar las náuseas que su Horror genera, determinando su conversión en Historia la necesidad de extraer de la experiencia la esencia del conocimiento del que se nutre la Inteligencia de la Civilización. Pues estando la estructura del Ser Humano íntimamente relacionada con el pensamiento, la imposibilidad de no hacer ciencia de la experiencia es manifiesta, y la negación a hacerlo en base a las náuseas hacia el objeto es una condena contra la Civilización, a la que se la sentencia a repetir, aunque bajo otras formas, los mismos errores causantes de la Tragedia del Hombre del Siglo XX. Ahora bien, ¡no hay nada que le repugne más a la inteligencia que hacer del error el motor de su crecimiento!

Apartar los ojos del desarrollo del Siglo XX como estadio final de una Línea de Tiempo cuyo fatal desenlace buscaba la Destrucción de la Vida sobre la Tierra es, sin duda, cerrar los ojos, echarse la manta sobre la cabeza y abandonarse, precisamente, a la fuerza destructora que buscaba legitimar su existencia de mil maneras: un día que si el Crimen tiene en Dios su legitimidad, y le puso Corona; al siguiente que el crimen es inherente a la propia estructura biológica del ser, de donde se sigue que el Criminal Entronado no debe bajo ningún concepto escuchar el grito del débil, su siervo, su esclavo, su víctima. ¡Oh Lord Darwin, los muertos te saludan!; y sigue la cuenta de las ideologías y razonamientos en cuyos presupuestos criminales las clases altas justificaron su perseverancia en el Homicidio a gran escala.

El Futuro, pues, está en nosotros, los Vivientes. Y el Pasado vive en un Presente que por todos los medios obstaculiza el salto de Era a Era, de Edad a Edad, anclados sus elementos en las doctrinas de los muertos, a los que veneran y a cuya memoria les sacrifican naciones e individuos. ¡Marx está muerto! Y Einstein, y Mahoma, y Buda, y Descartes. A ellos les importan nada nuestra vida. ¿Por qué iba a importarnos a nosotros la de los muertos?

El Futuro, por contra, leerá la Historia del Siglo XXI con la atención que se lee una Batalla de los Vivientes contra los Fantasmas del Pasado para quienes la Ciencia hace de médium y el Poder de guardián dispuesto a sacrificar a sus ídolos tantas generaciones como para su subsistencia sean necesarias. ¡Que se derrame mucha o poca sangre dependerá de la Inteligencia de los Vivientes del Siglo XXI para liberar a las generaciones del Poder de sus Muertos!

Digamos, entrando ya en materia, que todo hombre estuvo sujeto a la Ley de la Ciencia del Bien y del Mal. Y que todas las obras y trabajos de los siglos vino determinada por la ley de la Ciencia del Bien y del Mal. Y dicha Ley esclavizó el pensamiento y las voluntades de los hombres a su imperio, poniendo bajo sus cadenas a todas las naciones, sin excepción.

Desde la óptica del Ser no hay nada más absurdo que la negación del Mal ni nada más obsoleto que la santificación del Hombre. Ahora bien, la filosofía de los guardianes de los Muertos es mantener la Ortodoxia del Pasado viva en el Presente, esclavizando el Futuro a las respuestas que el Pasado le diera a sus problemas, de esta manera negando que el Presente tenga los propios, y en cuanto propios requieran de una respuesta nueva.

En el tema del Crimen de Género esta sencilla expresión del Pensamiento encuentra un campo abierto a la aplicación de lo expuesto.

La herencia del Siglo XX en el tema de la Ley del Divorcio se merece todos los calificativos debidos a una justicia ciega para verle a la ley su verdadero rostro. ¿Pues hay algo más contrario a la Libertad que el Ser en cuanto Propiedad de Alguien que no sea el propio Ser? ¿Y qué es la Patria Potestad sino un título de Propiedad sobre el Ser?

Pero para centrar el caso de la relación de la Ley del Divorcio con el Crimen de Género es justo entrar en la contienda señalando la fenomenología que esta relación representa en el país europeo pr excelencia donde el Crimen de Género es una verdadera cultura, en muchos aspectos viviendo una simbiosis tan monstruosa como la que se da en México entre la Sociedad y el Narcotráfico. Por qué USA no extendió su Guerra contra el Terror al mundo del Narcotráfico Mexicano es un misterio que como el sol de la canción, ve bambolear ante sus ojos el secreto del horror en la base de la existencia del Talibán del Narcotráfico; ¿por qué las Naciones no se levantan para poner en las manos del Estado Mexicano todo el conocimiento y recursos que se pusieron contra el Terror de Al Qaeda?

Luego vemos que la Humanidad “usa” la Civilización, pero no se civiliza. La Ley del más fuerte, del estado salvaje como parte de la conducta humana parece ser una fruta demasiado hermosa para meterle fuego a la base del árbol y acabar con el problema de la Ciencia del Bien y del Mal.

En el caso del Crimen de Género se observa que el Crimen de Género es un fenómeno típicamente Español, que no sufren las naciones de su entorno. Para nada. Y cuando se produce un caso de “crimen de género” en Alemania, Francia, Italia, Suecia, Dinamarca, etcétera, debe imputársele no a “Crimen de Género” sino a situaciones anormales, aisladas y ajustadas a situaciones de demencia, las unas, y las otras al terror importado desde el Islam, inmigrantes que huyen del Terror del Talibán pero que traen consigo un “talibán” incapaz de adaptarse a las leyes europeas y acaba, como se ve de los hechos, el hermano matando a la hermana, e incluso el padre a su hija, por el mero hecho de querer la niña vivir acorde al way of life, natural europeo, en el que se han criado todas sus amigas europeas. Por lo demás que un Alemán mate a su ex es tan histórico como un marciano aterrizando en los Campos Elíseos. Así que ¿por qué los Españoles son tan decididamente violentos a la hora de tener que sufrir a la ex?

 

La Cultura del NO-Divorcio

 

La raíz del problema se ciñe al paso de una Cultura de No-Divorcio a una Ley de Divorcio tan singular respecto a las leyes de divorcio europeas como para definirla como ley aberrante que estimula la violencia, cultiva la injusticia y determina una situación final de crimen como única respuesta a la aberración que en sí es la Ley Española de Divorcio. ¿Qué otra cosa puede deducirse de la alta criminalidad que se observa en las relaciones matrimoniales españolas en relación a las europeas? ¿Cómo puede justificarse que una ley pase sobre el juicio de investigación de la verdad y actúe acorde a ella, para automáticamente cerrar el caso de separación y divorcio culpando sintomática y absolutamente al hombre de la ruptura del matrimonio, perversión de la justicia que hace de la mujer una virgen consagrada y del hombre un violador de la inocencia de la mujer, y en consecuencia todo castigo es poco por haber inducido al matrimonio a una santa hija de su santa madre, para después abrirle las puertas del infierno, de cuyo fuego sólo el divorcio es la puerta al cielo de su salvación?

Así que de una cultura de No Absoluto al Divorcio, bajo cuya ley la situación familiar se convertía, en muchos casos, en una cámara de tortura para la familia en su conjunto, se pasó a una ley de divorcio sujeta a una estructura mecánica actuando sin humanidad de ninguna clase, violadora del concepto de justicia y presunción de inocencia determinante de un juicio por el conocimiento de la verdad; ley de Divorcio a la Española que le otorga a la mujer todos los derechos y despojando al hombre de cualquier derecho le echa a la espalda todas las responsabilidades del mundo, sin más compensación que tener que darle gracias al legislador por no arrojarlo encadenado a alguna mazmorra oscura y húmeda por no haber cumplido "como hombre" en la cama de su matrimonio. Es decir, la ley, defendiendo a la mujer, es machista al infinito por mil al reducir la ruptura matrimonial a un simple hecho sexual, enmascarado bajo incompatibilidad de caracteres, etcétera. En definitiva, una ley que asigna juicio automático (en cualquier esfera) es en sí una perversión del concepto de justicia, una aberración legislativa, y como tal promueve la violencia, genera la venganza y arrastra al crimen. De aquí la situación española, única entre las naciones europeas.

 

El Concepto de Patria Potestad

 

En este fenómeno de Crimen de Género tanto monta el paso de una Cultura Absolutista a una Cultura Automática, robótica si se quiere, que descarga en el automatismo de la ley el peso de una investigación para determinar un juicio final sobre el caso de ruptura matrimonial; cuanto monta tanto un concepto decimonónico de Patria Potestad por el que se sigue rigiendo la Cultura de la ley.

Cuando la Patria Potestad es un título de Propiedad y no un Derecho Natural del Procreador (hombre-mujer) hacia el Procreado, por el que el Procreador no puede ser privado de su Procreado por un poder extraño a ambos, por este simple hecho de ser conceptuado como título de Propiedad : la Patria Potestad atenta contra los Derechos Humanos al transformar el Ser Humano en Propiedad de alguien. El Hombre nace Libre, y en este orden la conceptuación de la Patria Potestad como un título de Propiedad atenta contra la Libertad Natural del Hombre. Ahora bien, cuando la Patria Potestad no es un elemento de perversión del Derecho, el Hecho de ser Libre por Naturaleza es causa de Imposibilidad, excepto como delito contra justicia, y de aquí el Crimen de Género, contra la Privación del Procreado, por parte de la Ley, a su Derecho al Procreador (él y ella), en cuya defensa la Justicia defiende su Derecho apartando del proceso al procreado, ajustándose la Ley a la relación entre las dos partes procreadoras, por esta Razón la Justicia Imposibilitando la separación del Procreador (él-ella) del Procreado, que es la situación que pisa, aplasta y reduce a total delito la ley del Divorcio española; ergo la situación fenomenológica del Crimen de Género en España, pues cuando es la Ley la que reduce a farsa a la propia Justicia es el Crimen el que prospera. De donde se ve que cuando la Ley del Divorcio no se ajusta a Derecho sino a razones extrajudiciales, caso Español, lo fenomenológico sería que no se diera el Crimen de Género como reacción a la injusticia de la Ley.

 

Ley de Divorcio General

 

Si tomamos la evolución de la Libertad desde la Esclavitud al Concepto de Patria Potestad ciertamente advertimos una creciente y positiva evolución ontológica. Mas una vez asumida la Plenitud de su Libertad por el Ser, asumir por quien es Libre la esclavitud que encierra un Concepto de Patria Potestad, por el que otro Ser deviene Propiedad, es, no ya un contrasentido, sino perpetuar el status asesino que durante Milenios le sirviera de base a las clases aristocráticas a la hora de establecer su derecho al crimen, individual y en masa.

Tomando como medida de toda Libertad Social y Ontológica el Derecho Natural se entiende que la naturaleza del Concepto de Patria Potestad, en cuanto que divide el Ser y hace que se lo apropie una Parte del Matrimonio Procreador, es un Delito contra la Libertad Original del Ser, que admite Tutoría, pero jamás su Propiedad, pues cualquier o toda Propiedad del Ser sobre el Ser determina un status de esclavitud, y que ésta sea parcial o total no le quita ni le añade al Hecho.

Toda Esclavitud es, como defendemos, ya parcial ya total, un atentado contra el Derecho Universal Natural.

Por lo cual cualquiera sea la parte del Matrimonio Procreador que acuda a la Patria Potestad en detrimento de la Tutoría Ontológica, es una parte delictiva y se integra dentro de la Razón Delincuente formada por el Poder que hizo la Ley y por la Justicia que contra Justicia aplica esa Ley esclavista. Así que partiendo la Ley del Divorcio que el Siglo XX puso sobre la mesa de este Delito ¿a quién le extraña que las consecuencias de la aplicación de una Ley fundada sobre un Concepto Esclavista procediera a lo que se diera por llamar Violencia de Género?

Pero no porque el Futuro suela estudiar el Pasado con la pasión de quien estudia el comportamiento de un patio de locos, el Presente, que vive bajo los efectos de dicha locura, puede permitirse la risa. Y no porque el Presente no se halle libre. La determinante básica de la Inteligencia es la abstracción, plataforma desde la que el espíritu observa el tiempo y deduce sus leyes y sus consecuencias.

Y si desde las causas se obtienen unos efectos, es una lección muy antigua que desde los efectos se pueden llegar a las causas. Que el matrimonio justicia-política impusiera en el Siglo XX el destierro de esta sencilla razón de su esfera, afirmando que el sistema causa-efecto no debe aplicarse a su clase específica, esto no quiere decir que la ley deje de seguir su curso. Es decir, si existe un estado de Violencia-Crimen de Género es porque existe una causa, en este caso una ley criminal reguladora de la relación procreadora, cuyo efecto, en los casos extremos, es el crimen. De manera que si, siguiendo la ley, hacemos inoperativa la causa: dejará de sucederse el efecto.

La legitimación del fracaso de la ley política, que llaman del Divorcio, como proceso natural inherente a la propia estructura del Ser es lo que ha recibido el título pomposo "Crimen de Género".

Observemos que en su día la generación de Darwin legitimó el fracaso de la fuerza racional humana para superar el dilema de la tragedia de la Civilización, desde los tiempos antiguos dividida en dos clases, antagónicas y enemigas, la del fuerte y la del débil, elevando el fracaso a ciencia, y dándole un nombre científico: Selección Natural. Con este pomposo título y filosofía el Poder buscó la obediencia ciega del Hombre que se había alzado negando que el Poder reciba de Dios su derecho sobre la vida y la muerte. Como dice la canción: A kind of magic.

En este caso del Divorcio la clase política quiso cerrar su fracaso para vencer los efectos de la naturaleza delictiva del Hombre en cuanto Propiedad, que recoge el Concepto de Patria Potestad, elevando las consecuencias de esta Ley Criminal a la estructura natural de la relación entre hombre y mujer. Y le puso un nombre: Violencia de Género.

Si el siglo de Darwin quiso reducir la lucha por la Libertad del Hombre a un estado de locura del pobre, canonizando de esta manera la Ciencia su fracaso para entender las causas de esta Lucha Milenaria del pobre contra el rico, el Siglo XX se lavó las manos sobre las consecuencias de la Ley criminal que le sirve de base al Crimen de Género, entregando al hombre y a la mujer al imperio de la ley criminal que le sirviera de regulación a su unión procreadora.

 

Evolución de la Ley

 

La única salida de esta situación desastrosa es la Abolición del Concepto de Patria Potestad como Título de Propiedad, para dar paso a la Razón de Tutoría Ontológica, estableciendo la Igualdad de Derechos y Responsabilidades en el Acto de Formación del Ser Procreado, e implicar como delito la separación del Procreado de su Procreador por una parte de la Pareja Procreadora. ¡A Derechos iguales, Deberes iguales!

El análisis del efecto de la negación de Plenitud de Libertad del Ser que la ley le niega al Procreado al dividir a su Procreador, devolviendo la Patria Potestad al carácter de Propiedad, por cuyo carácter el Procreado es privado de su Derecho sobre ambas partes de la Pareja procreadora, por ley; y la relación de este efecto con el Crimen de Género debe desgajarse, lógicamente, de las causas adyacentes referidas al adulterio, la maldad de las leyes de división de los bienes y la delictividad de la justicia por dejación de sus deberes. Pero esta distancia no debe jamás excluirse como factor participativo en ese efecto final que es el Crimen de Género.

En definitiva, mientras el Ser esté sujeto al Concepto de la Patria Potestad y nazca esclavo, condenando mediante la Libertad Original que defiende el derecho Natural y el Divino, el Crimen de Género, aun cuando las otras causas se pulieran, seguiría existiendo, porque al ser una Propiedad la parte procreadora alienada luchará hasta la muerte por lo que es suyo, y siendo una propiedad para la parte favorecida ésta usará lo que es suyo como arma de venganza o simplemente de escarnio, tanto una como la otra parte olvidando que el Ser del Hombre en su Infancia no es de la Propiedad de nadie, y sólo está bajo la Tutoría de sus Progenitores hasta que la Vida en él alcanza la Plenitud de su Autonomía e Independencia Física e Intelectual.

Observamos en la experiencia del Divorcio cómo la mala natura, apoyada por la injusticia que el poder establece y la ley defiende, irrumpe en la Civilización y priva al Ser de la Libertad alcanzada por Derecho, Natural y Divino. Bajo las ruedas del enfrentamiento lógico en la etapa del Divorcio la abolición de la Libertad y la involución hacia la esclavitud del Ser Humano deviene el pan de cada día del Ser, que, indefenso para luchar por sí mismo, asiste impotente a ser arrastrado, contra natura, lejos de su Derecho Natural, para ser tratado como un vulgar esclavo cuya propiedad le pertenece, por ley, a una de las partes de su Origen.

Dicen que No, la justicia lo dice, que la Patria Potestad lo niega. Pero el simple hecho de su existencia es ya un tráfico de personas, y en consecuencia un delito, de manera que su misma existencia es causa de crimen. En los casos más extremos observamos que corre la sangre. Pero en la mayoría de los casos ¿quién ve lo que muere en el Ser? Obviamente de esta muerte la justicia se limpia las manos. Lo que de no hacerlo, cuando se limpia no ya las manos sino hasta el cuerpo de la sangre que corre, sería un improcedente.

En lo que atañe, pues, a la Patria Potestad como causa eficiente contributiva al Crimen de Género, su abolición y la Declaración de la Tutoría Ontológica, determinando Deberes y Derechos Iguales, es de una necesidad existencial sin concesiones. Partiendo de esta plataforma las partes tendrán que determinar su Divorcio y sus relaciones Postreras de acuerdo a una Ley de Libertad y no a un Delito por el que el Ser del Procreado deviene un esclavo cuya propiedad le pertenece a todos menos a él mismo.

El Divorcio en sí, referido desde esta plataforma de aplastamiento de la Libertad y del Derecho del Ser, es un delito y en consecuencia las partes maquinan sin mirar al Tercer Miembro del Matrimonio, el Procreado. ¿Debe sufrir el hijo las consecuencias de los errores de los padres?

La Ley del Divorcio del Siglo XX determinó que sí. Y los padres más afectados y más débiles respondieron con el Crimen. La Justicia fue la culpable, el Poder fue el origen y la ley, su razón.

La Justicia nunca debe mirar al más fuerte, sino al más débil. Pero cuando la Justicia y la Ley vienen determinadas por el Poder, ¿qué se puede esperar sino el crimen y el delito como fruto de la justicia y la ley?

En lo que respecta al Divorcio como causa contributiva al Crimen de Género todo lo que se diga de más es ofensa contra el Ser y su Libertad Natural y Divina. Pues es evidente que la plataforma sobre la que se va a mover la persona determina su pensamiento. Si tiene que caminar por una región de barro adoptará y pensará de acuerdo a la naturaleza del terreno, si por una zona pedregosa adoptará los zapatos y el vestido a esa naturaleza. De la misma manera si a quien se divorcia se le pone una plataforma en la que sus rencores, sus venganzas y sus celos pueden ser descargados, pensará acorde a esta opción tenebrosa, Pero si el divorcio le pone sobre un terreno en el que esas razones no tienen ningún juego, se moverá ante el hecho del divorcio acorde a esta nueva realidad.

Y pues que la función de la justicia es defender al débil, y en este caso es el Niño, una ley que le sirve a las partes un terreno abierto a la venganza, los rencores, y... el crimen... es una ley maligna, y quienes la aplican son responsables de los crímenes que por esa ley se acometen. Si la misión de los hombres es cambiar las leyes a fin de que la Ley sea el reflejo de la riqueza de su Ser, ¡cuánto más quienes tienen que moverse en ella tienen la misión de levantarse contra el Poder y unirse a la Sociedad demandando la abolición de las leyes malignas que, por ley del Poder, deben aplicar, siendo parte del crimen que el Poder ampara con su ley!

 

Capítulo Sexto

 

ONTOLOGÍA DEL PODER.-EL ORIGEN DEL PODER ABSOLUTO

I

 

El origen de la Guerra es el Deseo de Poder Absoluto; y el medio de darle realización a este Deseo es el Crimen. La experiencia, que no nos falta en este asunto de la Ciencia del bien y del mal, así lo testifica poniendo ante el tribunal de la Historia el Fratricidio de Caín contra Abel como ejemplo visible de la Matanza que en sus días se realizara y desencadenó el Fin de la Primera Edad del Hombre.

Son ya múltiples los testimonios de fuentes escritas no bíblicas, y que no conocieron la Biblia, las que saliendo de la tumba han abierto la Memoria de la Civilización a una Tragedia que marcó un Antes y un Después en la Historia del Género Humano. Se entiende que el Ateísmo Científico, ya consolidado, hiciese todo lo posible por silenciar la voz de los muertos, máxime cuando la Ciencia en su conjunto había cambiado la Doctrina de la Igualdad de los Derechos Divinos del Hombre por la Teoría de la División de la Raza Humana en dos especies, la del Pobre y la del Rico, en términos darwinistas: Fuertes y Débiles. Teoría que vino a darle respuesta al Dilema del Poder de Dios y la Tragedia del Género Humano, y justificar con su Hipótesis el Derecho de las clases gobernantes al Poder Absoluto, siendo absueltas del crimen de su ejercicio en base a la Selección Natural, raíz de su derecho al Gobierno de los Pueblos mediante la Fuerza.

Digamos en descargo de la carga latente de hiperfascismo que Darwin dibujó en su Teoría de la Evolución, que el pobre hombre, siendo por su background nacional de tendencia imperialista, absolutamente natural para él el derecho de la Corona Británica a aplastar a las naciones y ostentar poder sobre la vida y la muerte de todo inglés, predeterminado su pensamiento por esta tara mental, era lógico que su inteligencia fuese impotente para abstraerse del problema de la Naturaleza de su Siglo y, esclavo de su Cuna, no viese ninguna violación de la Ley Natural en el Poder Absoluto, que le convenía ahora a la Reina: por Orden Divino no pero sí por Selección Natural.

¿A quién le extraña que la Corona lo elevara al altar de los Lores?

No vamos a entrar ahora en la participación del Ateísmo Científico en el conjunto de causas que, acumulándose, arrastraron a las naciones del Siglo XX al campo de Gog y Magog. Aunque su participación fue masiva. Lo que nos interesa a nosotros es cómo abolir la herencia del Poder Absoluto, que jamás ha sido abortada sino pasada de unas manos a otras; y legar a los Siglos que vienen una Civilización Libre fundada, no en el Miedo a la Guerra, sino en el Derecho del Género Humano a la Paz.

Basta estudiar la estructura del mundo tal cual se nos presenta a la inteligencia y seguir la línea de caída de los pueblos en el Absolutismo para encontrar la diana hacia la que dirigir la flecha del pensamiento, mirando a cortarle a todo hombre, sea quien sea, el acceso al Poder Absoluto.

 

II

 

La estructura del mundo es el reflejo de nuestro pensamiento. El pensamiento es el origen de la idea a cuya imagen y semejanza es creada toda sociedad. Luego la sociedad es el reflejo del pensamiento.

No hay necesidad de perderse en una discusiones filosófico-metafísicas sobre la conexión invencible entre pensamiento-idea-sociedad. La existencia de la ideología un hecho universal determinante de las fuerzas de gobierno bajo cuyos principios – ora políticos, ora religiosos, económicos o científicos – se rigen las naciones, las palabras sobran cuando el discurso proviene de los hechos. Pero aquí podíamos descender a los bajos estratos de la dialéctica y liarnos a bocados con esos principios.

Ha sido el método, la costumbre, el instrumento de guerra o como quiera llamársele, adoptado por los pensadores de todos los tiempos; refutar los sistemas para abrirle camino al propio. Es un método puritano tan manido que la sola idea de echar mano de su recurso sería por mi parte una manera de esquivar la cuestión sobre la relación entre pensamiento y estructura social. Baste decir que no existiendo el pensamiento en ninguna especie, fuera del hombre, es natural que la civilización sea privativa de la especie que sí tiene en el pensamiento su naturaleza, nosotros, el hombre. La importancia de la naturaleza del pensamiento, en consecuencia, emerge de esta exclusividad universal que priva a toda especie de cualquier manifestación organizativa sujeta a leyes no autómatas - tipo instinto – y deviene exclusiva de la especie inteligente en cuyo cuerpo la Vida alcanza su apogeo al ser ella misma la que deviene ser, en este caso, el hombre.

Fuera de las contradicciones y frente a la estructura de un mundo que nos viene dado, tenemos muchas maneras de actuar sobre la estructura social de las naciones. La Historia está llena de ejemplos respecto a la acción basada en la Fuerza. Pero solamente en los últimos siglos el Pensamiento vino a formar parte de la Razón Creadora de la Civilización.

Aunque el pensamiento viniera actuando desde milenios atrás de siempre estuvo sometido a la Fuerza de las armas, y, consecuentemente, el pensamiento utilizó la fuerza de las armas, generando el concepto de Revolución como método de actuación sobre la estructura del mundo.

Pero el ideal utópico de la inteligencia es el Pensamiento, Libre de cualquier coerción, como instrumento y método de transformación de las estructuras sociales. De donde nace el concepto de Diálogo como Parlamento de trabajo.

 

 

 

 

III

 

La experiencia, ésa realidad que nos viene impuesta y observamos en toda su extensión sobre la faz de nuestro mundo, tiene por vocación aborrecer el pensamiento no sujeto a ideologías presupuestas, y su fin en hacer del hombre un esclavo del pensamiento escrito, comentado y transmitido bajo decreto a las generaciones, entre las que nosotros mismos fuimos una de tantas.

Ahora bien, Dios creó al hombre desnudo, y no precisamente para que el macho y la hembra hiciesen del sexo su norma y norte, el tope de la experiencia que puedan alcanzar. Contrariando a tanto beato y demás torpes, la desnudez del hombre se refería a su no posesión de armas de guerra y, lo que es más trascendente, a su ignorancia sobre la ciencia de la guerra. Ignorancia maravillosa por la que la Palabra y el Diálogo fue el instrumento de acción de las primeras familias y sus creaciones.

Es verdad que en las cavernas y primeras habitaciones humanas las pinturas reflejan el conocimiento del arco y la flecha. Como no es mentira que en esas mismas proyecciones de la mentalidad humana de nuestros primeros orígenes esas flechas jamás tuvieran al hombre por diana, y sí las bestias. Arcos y flechas, cuchillos y hachas prehistóricas no fueron armas de guerra y sí instrumentos necesarios para la existencia de las primeras sociedades naturales. El alto grado de composición pictórica alcanzado en las cavernas murales negaría esta afirmación y afirmaría la negación establecida mediante la representación del hombre como enemigo, algo que sólo se produciría en lo que llamamos propiamente Historia, y era desconocido en la Prehistoria, eso, la Guerra. Y porque era desconocida el arte prehistórico ejerce su mano situando al hombre frente a la naturaleza, y jamás al hombre frente al hombre. Ya sabemos que, posteriormente, y apenas a un paso en el tiempo, las grandes mentes de la ciencia, utilizando la técnica de lavado de cerebro, borraron del Pasado del Hombre su verdadera Memoria e instalaron en su Mente una Historia de las Edades Prehistóricas escrito en las cloacas del Poder, dentro de cuya estructura el hombre fue una bestia para el hombre desde que la bestia se hizo hombre. Habría mil formas de refutar esta perversión del conocimiento científico, jamás avalado por los Hechos, impuesta a la Historia en base a la mediocridad del intelecto científico de los dos últimos siglos pasados. Este Siglo se encargará de poner a secar los cerebros. Así que sigamos.

 

IV

 

Pensar no lo es todo, pero es lo máximo, y de aquí que la ruina de las sociedades y la destrucción de las civilizaciones procediesen como efecto del embrutecimiento del pensamiento humano. Sin ir más lejos no olvidemos que el mecanismo de todo poder, independientemente de su cobertura democrática, tiene en la anulación del pensamiento, mediante la imposibilidad de ejercerlo en base a la esclavización del hombre al trabajo, su aliado dantesco.

El trabajo es necesario, porque el hombre en tanto que ser es un ente creativo y creador que necesita expresarse actuando sobre la materia, pero cuando el trabajo deviene una cadena al muro de la supervivencia el trabajo es una maldición. De aquí que, conociendo esta ley, Dios hablase en su Juicio descubriéndole al mundo, una vez que el mundo eligió entre la Palabra y la Fuerza la consecuencia de su elección: “Polvo eres y al polvo volverás”.

Tenemos, entonces, dos realidades que son las dos monedas de una misma cara. El trabajo como expresión del desarrollo creativo del ser humano, que le es inherente a su propia existencia; y el pensamiento como expresión creadora de su inteligencia. Mediante el trabajo el hombre actúa en su sociedad primaria, individual y personal; mediante el pensamiento el hombre actúa en el conjunto de la sociedad y su civilización. De una forma natural digamos que el trabajo transforma el espacio en el que el ser se mueve, y el pensamiento actúa sobre el tiempo en el que el ser avanza.

Cuando el ser se fija en el espacio, haciendo del trabajo y su actividad el absoluto, la sociedad se condena a la oscuridad de la ceguera del que no dirige el curso de su actuación sobre las fronteras del tiempo y hace del aquí y el ahora su todo, abandonando el futuro a las fuerzas caóticas inherentes a la locura de la negación del ser. Es decir, somos inteligentes por naturaleza y en consecuencia el tiempo no puede ser desligado del espacio, o lo que es lo mismo, el trabajo del pensamiento. Un hombre que piensa y no trabaja no es un sabio, es un esclavista; y uno que trabaja y no piensa es un esclavo. El futuro inmediato de la Historia del Hombre tiene en el encuentro de este equilibrio su próximo salto.

Diferenciemos, consecuentemente, entre Poder absoluto y Poder Natural. El Poder Absoluto procede de la negación de la Palabra a la Sociedad sobre la razón que procede de las armas. El Poder Natural es aquel que se basa en el Diálogo y establece sus conclusiones sobre el Pensamiento de los hombres, Diálogo realizado entre hombres desnudos, es decir, voluntaria y libremente acogidos a la afirmación de la Palabra como Camino y la negación al recurso de la Fuerza, negación que deviene Ley, tal que el tiempo para el Diálogo es todo el del mundo y la acción estructural tiene su curso en el Pensamiento de la Sociedad.

Identifiquemos, de aquí, la actitud del sujeto absolutista. Y, siendo la Historia rica en memorias, no nos será muy difícil concebir que el sujeto absoluto tiende por inercia mental, superior a sus propias fuerzas, investirse de todos los poderes de quien ejerce la Fuerza de las armas para imponerle a la Sociedad su Pensamiento.

En las sociedades absolutistas de los siglos pasados la Jefatura del Estado y la Dirección de todos los cuerpos policiales, amén del gobierno de todas las componentes de la Sociedad, eran la propiedad del sujeto absolutista. Y estas propiedades le venían por derecho divino, la sangre azul …

En las sociedades del Siglo XX aquél absolutismo devino Figura y se hizo legal en la persona del Jefe del Estado. El Absolutismo no desapareció, por tanto, sino que se adaptó a la época. Pero el fin del Absolutismo no es su adaptación: sino su abolición. El Presidencialismo Democrático devino el producto final de aquella Adaptación de la bestia absolutista a las circunstancias sociales de la Civilización, y desde esta nueva posición celebró sus orgías bélicas y arrastró a las naciones al campo de Gog y Magog.

No importa, pues, la bondad de las personas sino la maldad de la posición sobre la que se establece su pensamiento en base a la Fuerza que da el Poder Absoluto sobre los cuerpos armados de un Estado. ¿Por qué aspira un sujeto a la Dirección Omnipotente sobre los ejércitos y los cuerpos policiales sino en razón de la necesidad que tiene de establecer su pensamiento, contra la Naturaleza de la propia Sociedad, sobre la Fuerza de las armas?

Es la propia figura del Jefe del Estado la que se opone a la Libertad de Pensamiento del ser y se levanta entre el Presente y el Futuro para someter la Libertad al pensamiento de un grupo. Esta Figura del Pasado es la heredera directa del Poder Absoluto de los antiguos emperadores y reyes sobre la Paz y la Guerra, que es, desde el pensamiento del ser, una negación del hombre a su propia naturaleza, por en cuanto esta decisión universal en manos de un individuo y su grupo significa una violación de la voluntad del hombre en tanto que hombre.

La Democracia Estadista y la Sociedad Monárquica fueron los dos muros contra los que se estrelló la convivencia pacífica de las naciones durante el siglo pasado y ponen en peligro la Paz y la Libertad en nuestro Siglo. Mientras estas dos figuras, la Democracia Presidencialista, con Poder sobre la Paz y la Guerra, y el Jefe de Estado, con atribuciones complementarias de Dirección sobre los cuerpos armados policiales del Estado, sigan existiendo: el Pensamiento humano, y por tanto, la Civilización seguirán moviéndose a golpe de revoluciones.

La desnudez de todo Gobierno y, en consecuencia, la exaltación de la Palabra como Ley Suprema, descansa su Valor Todopoderoso en la Separación entre Parlamento y Ejército, plataforma de encuentro del que nos separa la Figura del Jefe de Estado, de un sitio, y la Democracia Presidencialista, del otro. De la realización de esta Separación durante nuestro Siglo dependerá la supervivencia de nuestra Civilización tal como la concebimos en nuestro Pensamiento, basada en la Libertad y la Paz para disfrute de las generaciones que nos sucederán, nacidas de nuestras carnes, y formadas para mantener separadas la Fuerza y la Palabra.

   

V

 

El Ejército, tomado en tanto que concepto, tiene por función la Custodia de un territorio, y esta Custodia tal que ningún Ejército viole las fronteras sujetas a su Custodia, y bajo ningún concepto, no dándose esta violación, el Ejército pasa al otro lado de las fronteras bajo su Custodia. En este sentido el Ejército es el Derecho a la defensa de la Vida de un Pueblo en tanto que Nación. No representa ninguna Fuerza sino la expresión real de un Derecho.

Desde esta plataforma el Ejército no sale jamás de sus cuarteles. Desde este principio afirmamos la imposibilidad invencible de un golpe de Estado. Los Parlamentos resuelven los problemas mediante la palabra, y sólo mediante la Palabra. Y las Naciones sus diferencias mediante el Diálogo, y sólo mediante el Diálogo.

Este Principio determina la Separación del Cuartel del Parlamento y del Militar del Político, estableciendo la conexión ente Ejército y Gobierno, mediante adscripción de Partido, como violación del Deber Militar, y por tanto causa irresoluble del cese de Contrato entre el individuo y el Estado. Y en el caso del político como causa potencial de delito para asociación criminal con vistas a la sublevación para consumación de golpe de Estado.

 

VI

 

La Policía, en cuanto concepto, es el cuerpo social orientado hacia la lucha contra el Crimen, y su sujeción a un Gobierno temporal es una violación de su naturaleza en la medida que su esclavitud al Poder le impide ejercer su función con las garantías de Libertad natural a su trabajo. Desde esta principio la utilización del cuerpo policial contra las manifestaciones del Pueblo en el ejercicio de la Palabra: es un delito contra la propia estructura social de la Nación, y su transformación en un cuerpo represor, no mediando la violencia del pueblo en la manifestación de su humanidad, un delito contra la Sociedad.

De donde se ve que la Policía tiene por Deber luchar contra el Crimen y cualquier desviación de este Deber de trabajo, cargando sobre el Pueblo, es causa de cese de contrato entre el individuo y el Estado, y determina la criminalidad del Gobierno en funciones de mediar sangre en la perversión de las funciones.

La Policía no sale jamás de sus centros de trabajo sino en cumplimiento del Deber para el que es contratado su cuerpo, la lucha contra el crimen, aislado u organizado, y jamás en violación de este Contrato. Mediante este principio el abismo entre Parlamento y Pueblo queda abolido y la manifestación de la Palabra de la Nación sobrepuesta a la tendencia del absolutismo del Poder, por el que utiliza la represión sangrienta y violenta contra el ejercicio de la Humanidad natural al ser.

 

 

VII

 

Resumiendo: Basta estudiar la estructura del mundo tal cual se nos presenta a la inteligencia y seguir la línea de caída de los pueblos en el Absolutismo para encontrar la diana hacia la que dirigir la flecha del pensamiento, mirando a imposibilitar a todo hombre, sea quien sea, el acceso al Poder Absoluto.

El primer paso hacia la Paz es la abrogación de la figura del Jefe de Estado.

No hay excusa que sirva de justificación a la hora de coexistir frente a una figura que, sirviéndose de las circunstancias, puede proceder libremente a la instauración de la Tiranía y la Dictadura.

La Memoria de la Civilización, que llamamos Historia del Género Humano, o Universal, según el punto de vista del historiador, nos presenta infinitos casos de paso de los dictadores en potencia a dictadores en acto utilizando este paso por el que se lleva a la transfiguración de una persona en una Figura. Y que, entretanto no se ha producido el milagro, el sujeto se las arregla para mantener su apariencia de cordero, máscara que se quita cuando es demasiado tarde y el lobo que se escondía detrás del cordero de Ayer devino el Dictador y Tirano del Mañana. Que, por supuesto, excusará y justificará su Delito en la Necesidad de combatir el Fascismo de la Oposición ...

La Demagogia es tan vieja, en efecto, como la Democracia. Pero lo que verdaderamente alucina es cómo siendo tan vieja los pueblos siguen cayendo en su telaraña.

La Historia es la que testifica en contra de la Figura del Jefe de Estado, legado de las Monarquías Absolutas, cuya pervivencia es un Peligro constante para la Civilización al hacer imposible la Regulación del Movimiento del Ejército de acuerdo a la Ley para la que ha sido creado: Protección de las Fronteras bajo su Custodia y prohibición de avance sobre las mismas para cualquier fuerza extranjera.

No estando sujeto el Ejército a ninguna otra Ley es imposible que la Democracia degenere en Dictadura por en cuanto la coronación de ésta necesita del Ejército, y estando Libre el Ejército de cualquier participación en la Dinámica de la Política: la salida del Cuartel del Ejército es un Delito contra la Nación que aquéllos que lo realizan acometen exponiéndose a las consecuencias debidas a la Amenaza de Guerra Civil.

 

VIII

 

La Sociedad, en cuanto Civilización, está expuesta a transformaciones constantes, derivadas de su progreso y avance en el conocimiento de las fuerzas del Universo, que aplicadas a la Tecnología ponen sobre la mesa problemas nuevos, para solucionar los cuales están los Gobiernos. Estas respuestas se basan en la inteligencia y estando la inteligencia humana expuesta a la dinámica del error y el acierto, el síntoma del Poder Absoluto tiene por manifestación querer imponer la voluntad personal a toda costa, revistiéndose de la figura de Jefe de Estado, es decir, amenazando con Guerra Civil y Dictadura en caso de reprobación de dicha Voluntad Personal.

La Necesidad Histórica de abolir la Figura del Jefe de Estado y desligar el Gobierno del Ejército es, como se ve de los Hechos, vital. Es esta Figura, representada ayer por las coronas, con su Orden Divino, y al presente por el sistema presidencialista democrático, basado en el Orden Natural - dicen -, la cueva donde el dragón de la Guerra y el basilisco de la Dictadura crecen y se mantienen a la expectativa hasta la Hora de escupir por su boca el Fuego del Horror.

Ahora bien, el Absolutismo político necesita esta Figura a fin de imponer, vía democrática, el interés de Partido, y emplear el discurso de la Guerra Civil como instrumento de imposición de la voluntad de quien, por el miedo, impone la infalibilidad de su respuesta a los problemas nuevos que, como se ve, la Civilización pone sobre la mesa según las generaciones se van sucediendo.

Nada más contrario a la Inteligencia del Hombre Libre que la aceptación de esta Infalibilidad Política, y nada más natural a la misma que la identificación de dicha Mentalidad con la de un Dictador en potencia que se está labrando su camino hacia la Tiranía sobre la Teoría Delictiva de la justificación que le presta –según su doctrina - el Fascismo de la Oposición.

Pero cualquiera sea el juego que el Futuro depare a nuestros descendientes se entiende que roto el acceso del Gobierno al Mando Supremo del Ejército, que reposa exclusivamente en su Estado Mayor, la vía hacia la Dictadura queda imposibilitada y será el propio intento el que acuse al Gobierno de turno del Crimen consecuente en razón de lo avanzado del golpe de estado que se pretenda dar causando entre la Cúpula del Ejército división ideológica de naturaleza cualquiera.

El Ejército obedece exclusivamente a la Ley de la Paz y Defensa de las Fronteras asignadas a su Custodia; y, en lo Internacional, a lo que disponga la Alianza Internacional de las Naciones, a cuyo Consejo de la Plenitud de las Naciones, deberá el Cuerpo de los Estados Mayores de dicha Alianza su Obediencia en lo concerniente a las Fuerzas De Pacificación Universal.

Sólo sobre esta base el Futuro de la Civilización abrirá a nuestros hijos y los hijos de sus hijos un camino por el horizonte de los siglos, cuyos meandros y destinos desconecten desde Hoy y para siempre la posibilidad de la Caída del Género Humano en un Nuevo Fratricidio a nivel nacional o mundial. Cómo llegar a este punto de partida es el problema.

El principio es, sin duda alguna, la abolición de la Figura del Jefe de Estado y la adopción del Ejército de la Custodia de las Fronteras de la Nación, y esta Custodia establecida sobre la Ley de la Paz.

 

 

 

 

 

 

Capítulo Séptimo

 

ONTOLOGÍA DE LA FAMILIA.-LA CUESTIÓN DEL DIVORCIO

I

Aproximación al problema

 

La naturaleza de la relación entre el hombre y la mujer tiene dos enfoques. Por el primero, el uso del otro y el disfrute del individuo sobre la importancia del otro, éste otro relegado a una mera función de manipulación por el que la persona deviene una cosa, y la relación humana se transforma, en este orden, en la manipulación de un objeto cualquiera con funciones específicas, y por este tipo de relación el hombre y la mujer devienen simples mecanismos de satisfacción de un instinto desprovisto de todo tipo de ley natural y no sujeto a ninguna razón social fuera de la inmanente a la satisfacción personal del instinto bajo cuya ley vive el individuo, sea hombre o mujer. El adolescente se mueve sobre esta línea de comportamiento, aunque sin conocimiento de causa y efecto, y sujeto su comportamiento a la evolución de la personalidad, aún no consumada, en orden a cuyo crecimiento los valores del efecto de la relación entre el hombre y la mujer no se dan en su plenitud. En la adolescencia al amor es un juego no establecido sobre una relación dada y sujeta a ley, no hay Derecho y Deber. Durante esta etapa de crecimiento físico terminal y de desarrollo intelectual en evolución germinal la naturaleza de la relación entre él y ella se ajusta a un modelo u otro de comportamiento acorde el patrón social determinativo de la familia de la que proceden. Y el derecho y el deber a que se somete la relación entre ellos durante la adolescencia queda establecido por las leyes sociales reguladora de los límites de la libertad individual y patrocinadora del respeto entre los individuos, hombre y mujer. El término de esta fase de desarrollo del individuo en tanto que ser no se produce al pie de una única puerta, sino que tiene varias: 1.-el celibato sacerdotal, 2.-el celibato no sacerdotal, y 3.-el matrimonio. De estas tres puertas la que nos interesa en esta sección es la número

 

II

Fenomenología de la cuestión

 

Digamos pues, una vez dentro, que son muchas las causas determinantes de la transformación de dos personas maravillosas a sus ojos un día, en dos puros monstruos. Este será el otro tipo de enfoque desde el que debe procederse al estudio de la naturaleza de la relación sexual entre la pareja humana.

Por regla general, y sin detenernos en las excepciones, mirando más al futuro que al pasado, pero tomando el pasado como lección y materia desde la que extraer las conclusiones pertinentes y necesarias para aplicar al presente, la relación sexual ha sido establecida por la Naturaleza del Universo con un sentido teleológico definido y específico, a saber, la procreación de la especie humana en el seno de una organización familiar no creada por la especie y sí dada por las leyes de la Naturaleza creadora del Hombre. Aquí podemos criticar la sabiduría de la ley natural para inmiscuirse en la vida humana y mandar la Naturaleza al cuerno. ¡La demencia tiene muchas formas y sus ramificaciones llegan hasta los congresos, las academias, y por todas las esferas de la sociedad planta trono y cátedra¡

En esta sección la crítica no es nada y sí el fenómeno consumado de la existencia de una ley natural cuyas implicaciones extiende el universo de sus consecuencias sobre todas las especies de la Tierra, sujetando la reproducción de toda clase de vida a su ley y mandato. Creer que el hombre en tanto que especie viviente está fuera de la ley universal natural es, en sus raíces, tronco y ramificaciones, el principio de una demencia, y su efecto: establecer una ley que anule la ley natural, es el imperio de esa demencia sobre el individuo, él y ella.

La trascendencia del conocimiento de esta ley natural cuyo gobierno sobre la vida en la Tierra desde el principio de la Historia hasta nuestros días es una corona de éxitos, es de una importancia histórica incalificable, y su ignorancia una de las causas por las que esas dos personas maravillosas en su día, al siguiente se transforman en monstruos para sí mismos. No en vano ni con ánimo de sentar sabiduría vuelvo a esta Cuestión del Divorcio, enfocando su fenomenología desde el principio, pues para que exista divorcio debe darse primero un Matrimonio. Y será sobre éste donde deba ejercerse cualquier estudio que conduzca a la estructura cardiaca del Divorcio como puerta de salida a una situación cuyo control escapó a los dos individuos y se abrió a una psicopatología cultivadora del monstruo en el ser, que dando fruto llega al terrorismo de género.

El Divorcio, en definitiva, como una puerta a la luz después de una relación basada en sus orígenes en el amor, y no al infierno de quien se ve o se sabe impotente para no poner el pie jamás al otro lado de esa puerta de tinieblas tras la que el individuo no puede controlar el odio y procede a cultivar en su corazón el monstruo, es el punto de vista desde el que se contempla este estudio.

 

III

Filogénesis de la Reproducción y Origen de la Familia Sapiens

 

La primera causa determinante de la sustitución de la reproducción de la especie, base de la existencia, por la reproducción del divorcio, agente destructor de la propia especie en su razón de sus efectos psicopatológicos sobre la progenie, la tenemos en la ausencia total de una Educación sobre el significado de la Reproducción de la especie humana dentro del marco de la Naturaleza.

En una sociedad gobernada por los principios de la razón del animal político, tal cual tenemos como hábitat natural al alba de este Siglo y Milenio, no sólo el comportamiento sexual de la especie humana se establece sobre una alienación respecto a la ley natural a la que obedecen todas las bestias, sino que se rompe el modelo natural animal y se interpone uno nacido de la esclavitud y la servidumbre del hombre al hombre, bajo cuyo imperio el monstruosismo de las clases monárquicas y teocráticas de la Antigüedad humillaron al hombre y a la mujer mediante la desposesión de todos sus valores naturales y ontológicos, transformando el ser humano en un simple objeto sin individualidad, personalidad, derecho ni existencia consciente acorde a la ley de la Libertad Universal.

Subyugado el ser humano por el monstruosismo teocrático de las monarquías de la Antigüedad, y el salvajismo inherente a la pasión bélica de sus dinastías, en perpetuo estado de delito contra la humanidad, el comportamiento sexual de la especie humana acabó asumiendo lo que en su día fue una humillación y un delito contra la Naturaleza como un comportamiento social, procediendo el monstruosismo monárquico y teocrático a crear el Tercer Sexo.

Fueron, pues, las clases monárquicas y teocráticas de la Antigüedad, que persistieron en su existencia hasta nuestros días, las que, con su degeneracionismo de clase, impusieron un Modelo Sexual no Natural en el que la Ley del Universo fue desterrada de la Sociedad Humana y vino a ser sustituida por una ley antinatural que le impone a la Reproducción de la Especie un Modelo no escrito en la filogénesis de la Humanidad.

Las consecuencias de una ley basada en un delito contra la Humanidad se manifiestan en la reproducción del fracaso, a escala universal, de la Familia, creación natural del Universo, estructura espacio-temporal en cuya materia la Vida echó sus raíces en la búsqueda de la Creación de la Inteligencia, la dinámica de cuyo proceso de búsqueda llevaba en su filogénesis ese Modelo de Reproducción que llamamos la Familia. Es este Modelo de Familia Natural el que ha sido atacado y está siendo demolido por aquélla Ley nacida de un Delito contra la Humanidad, que las dinastías y las teocracias persistentes en la Tierra patrocinan y defienden en base a la necesidad de mantener su status quo, “más allá de la Ley”, sobre el que deben responder ante el tribunal de la Historia, invocando a su creación, el Tercer Sexo, como medio de no responder “sino sólo ante Dios”, de su Delito.

La Reproducción del Género Humano, pues, se basa en el principio de la evolución de la Inteligencia de la Vida sobre una plataforma de generaciones en el Tiempo, al servicio de cuya Ley la Naturaleza trajo a luz la Familia Sapiens. La creación de este Modelo implicaba una Filogénesis Antropológica del comportamiento reproductor del Hombre, fruto de la cual vino a ser el Modelo de Sociedad Nuclear en cuyo seno se realiza la Herencia de la Inteligencia Adquirida de una generación a otra, sobre esta Dinámica Universal levantando la Sabiduría Creadora ese maravilloso edificio que es la Civilización. Este Modelo Antropológico sobre el que la Inteligencia Sapiens fue posible y desde cuyo suelo emergió en la Historia la Primera Civilización, base de la etapa final de la Consciencia y la Memoria de la Humanidad, fue el Modelo contra el que las clases monárquicas y teocráticas de la Antigüedad se lanzaron sin piedad ni misericordia, declarándose fuera de la Ley y en estado existencial perpetuo de Delito contra la Humanidad.

En aquella tierra delictiva fue donde surgieron el Tercer Sexo, producto de la esclavitud, el imperio y el terror de las dinastías bélicas, y un modelo de familia, no filogenético, alienado de una base antropológica, impuesto por el terror, cuyas manifestaciones fueron:

 

1.-la poligamia,

2.-el sacrificio humano de los hijos a los dioses de la Guerra,

3.-el machismo monárquico,

4.-la hembra putativa aristocrática, 

5.-y la prostitución teocrática connatural al paganismo.

 

Efectos monstruosos que heredó el Ateísmo y mediante la Ciencia le dio forma a lo que fue, a los ojos de la Naturaleza Creadora y del Creador del Universo, un Delito, naciendo de esta manera el Ateísmo Científico, es decir, el monstruosismo como Modelo de Comportamiento Sexual-Social.

Tales son los orígenes de la ausencia total y absoluta de la Formación de la Inteligencia Humana de cualquier referencia a una Educación Sexual basada en una Filogénesis de la Reproducción del Género Humano y una Antropología de la Familia Sapiens, sustituyendo esta carencia, los unos mediante la teoría de la semilla que se posa en el pico de una cigüeña, y los otros mediante la programación política de la Sexualidad Humana. Si los primeros basan su inocencia en que hasta las ratas saben cómo se mete y se saca, los otros hacen basar su adopción del monstruosismo legado por la Antigüedad en razones de libertades políticas, siendo los primeros más buenos y los segundos más malos, pero ambos sin entrar en el problema de la Familia como Modelo Sapiens no creado por el Hombre y única estructura válida ante la Naturaleza, cuyo transgresión implica, efectivamente, la extinción de la especie, de aquí que el Creador del Universo le anunciara al Primer Hombre que se levantó contra la Ley Natural las consecuencias de su delito, diciendo: “Polvo eres y al polvo volverás”.

Este Modelo Natural basado en la Filogénesis de la Reproducción Sapiens es el que heredó la Familia Cristiana, si bien, como efecto de la pervivencia en el Cristianismo de las Monarquías y su modelo delictivo de comportamiento sexual, quedó sujeto a las perturbaciones connaturales a la delictividad extemporánea de las dinastías europeas.

   

IV

La Educación Sexual

 

Tenemos, pues, que para establecer una ciencia del comportamiento sexual dentro de una Sociedad sujeta a Ley, debemos basar sus principios en la Naturaleza y no en los efectos sobre el cuerpo de la Civilización del imperio fratricida que ejercieron las dinastías de la Antigüedad y sumiera al Mundo en el infierno de una Guerra Civil Perpetua.

Pero si al Conocimiento científico del Origen de la Sexualidad Reproductora Específica y la Adopción por el Cristianismo del Modelo de Familia Sapiens no le sumamos la Consciencia de la estructura de la Ley que rige los Deberes y derechos de los miembros de la Familia, incluyendo la propia ley del Divorcio, provocamos una situación de esperpento. Vemos en el día a día que la juventud sale de la escuela con mucha experiencia sobre el mete y saca y ninguna sobre la definición de las complicaciones ulteriores a que se expone por el Matrimonio, llegando a las puertas del Divorcio sin conocimiento de sus secuelas, razones, batallas y provocaciones criminales a que da lugar la contienda.

NO vamos a decir que el legislador y el educador se confabularon para bendecir el infierno y arrojar a la juventud en las manos del demonio del odio predecesor del divorcio. La estructura de la Formación Humana, aun cuando hemos dejado atrás la Edad Atómica, sigue anclada en la estructura medieval, que no rompió la Edad Moderna, limitándose ésta a sumarle al Quadrivium las nuevas ciencias, sin entrar jamás en el Problema de la Familia como Núcleo sin el cual la existencia de la especie humana se hunde en el proceso de su extinción, por un medio o por otro. Al muerto, una vez muerto, lo mismo le da que lo mataran con veneno antirratas que con veneno contra reyes. No es cuestión, pues, de perderse en buscar culpables. Pues en el matrimonio, como en la vida, no hay un único culpable.

Desgraciadamente y he aquí el origen del terrorismo de género, o violencia de género, según quien la ejecute se llama, la culpabilidad de la ruptura del matrimonio recae exclusiva, total y absolutamente en él. De aquí que la injusticia, investida de justicia, actúe como una máquina y viole el espíritu de la Ley al preestablecer un juicio deliberado sobre una situación sujeta a los tribunales. Porque como bien sabe hasta el más asesino un juicio cuyo tribunal ya está preestablecido en su sentencia no es justicia, es una farsa y en el mundo real esta farsa consta como terrible delito. Terriblemente lo que en el mundo real es un delito en el mundo del divorcio es ley. Y de aquí su consecuencia, el terrorismo de género.

El fin de una Educación Sexual comienza en la Formación del Individuo, pero el principio de ésta exige la abrogación de semejante ley criminal impuesta a la Civilización por las dinastías delictivas que desde la Antigüedad han impuesto a la Civilización un Modelo de Comportamiento Sexual y Familiar en esencia y sustancia demoledor del Modelo Sapiens que la Naturaleza trajo a luz, fruto de una evolución creadora, germen de la Vida Inteligente sobre la Tierra.

Dos, por consiguiente, son las grandes esferas que debe cubrir una Educación Sexual del Individuo. La primera el Conocimiento científico de la Filogénesis del Sapiens y su Modelo Natural de Reproducción. Y la segunda el Matrimonio como Ley. Y una tercera en la que no hemos entrado aún, la Ontología del Ser, tanto en lo que concierne al Desarrollo de la Personalidad del Individuo dentro del Matrimonio como en lo que concierne a la Psicología de la Formación del ser dentro de la Familia. Área ésta que si, hablando de las dos primeras observamos el mutis, sobre ésta tercera es la Nada la que predomina. De tal manera que no sólo se adentra el individuo en el matrimonio sin conocimiento de la naturaleza del proceso del divorcio, sino lo que es más terrible y trágico, sin conocimiento de ninguna clase sobre lo que es el Ser, la Formación del Ser y la Psicología de la Familia, tomando como núcleos de ciencia el padre, la madre y los hijos.

¿A quién le extraña que dada la complejidad de la Inteligencia y la absoluta carencia de una Ciencia de la Familia el fracaso del Matrimonio no sea una cuestión sino un Problema?

 

V

Dios y la Ciencia del bien y del mal.

 

El asco, la repugnancia, el odio, el desprecio total, el rechazo absoluto, la indignación suprema invencible, el juicio de Dios contra la Ciencia del bien y del mal, es decir, la ley por la que la injusticia de sociedades privadas y secretas se alzan como poder legislativo, administrativo y ejecutivo, la corrupción como modus vivendi político, el poder sobre la vida y la muerte como privilegio fundamental de la clase dirigente, y en fin, todo lo que le es natural al sistema bajo cuyas ruedas delictivas el Género Humano ha hecho su camino desde Adán a nuestros días; ése odio invencible de Dios contra dicha ley asesina, demoníaca, maligna, en base a la cual unos pocos se visten de justicia y verdad para con su mentira y su injusticia llevar a todo un mundo al status quo de Guerra permanente como medio perfecto de asentar su dominación per seculam seculorum; ese asco, indignación, repugnancia de Dios hacia una ley que consagra en el orden natural el derecho de esa clase a aplastar, pisar, demoler, arruinar, masacrar impunemente; este odio Divino es el espíritu santo que rige el futuro del Universo, y ante la obstinación suicida de su criatura, incapaz de comprender de dónde le viene a Dios ese odio tan definitivo, concreto, arrollador, invencible, tan grande que no perdonó ni a su mismo Unigénito cuando transgredió la Ley, y porque la necesidad de poner sobre la mesa la causa y el origen de esta imposible convivencia del espíritu de Dios con la Ciencia del bien y del mal, determinó el Juicio por el que la Creación viviría en la carne del Género Humano esa causa que encontró en Dios tierra buena y dio por fruto un amor incontrolable hacia la Verdad como principio y fundamento de la convivencia entre seres inteligentes, una pasión salvaje por la Justicia como núcleo indestructible de toda Civilización nacida para crecer eternamente, un sentido cósmico de la Paz como fuerza basada en un Derecho Universal al disfrute de la Libertad y la Vida. Y puesto a elegir entre ambas opciones, la de devenir la Cabeza de una estructura social maligna gobernada por una cúpula más allá del bien y del mal, o ser la Cabeza de una Civilización gobernada por una Ley Todopoderosa que somete a todo individuo, sea el que sea, a su Justicia, Dios eligió la segunda opción con la fuerza invencible de quien su odio hacia la opción de la Ciencia del bien y del mal es irreconciliable, en lo absoluto, con su amor hacia el Derecho a la Libertad de todos los seres, en lo perfecto. Y su opción devino tan categórica que al mismo que castigó acorde a la Ley de su pueblo, a Ése mismo, porque siguió la Ley hasta las últimas consecuencias, lo elevó a la Cabeza de esa Civilización en razón de la cual El abrió la Creación a la Vida Inteligente a su Imagen y Semejanza, pues siendo todopoderoso para vencer a todos sus enemigos y alzarse sobre la Ley, por amor a la Ley puso el sumun de su fuerza a los pies de la Ley… ¿Pero adónde nos conduce todo esto, que es doctrina vieja de cristianos antiguos?

Nos conduce al término del Juicio por el que nuestro Género devino el espectáculo del universo, o sea: a emitir nuestro Juicio sobre la Ciencia maldita que Dios quiso ocultarle a su Creación entera, y en razón de cuya Ignorancia una criatura repugnante y asquerosa se creyó tan astuta como para hacer que el Hombre, ignorante de la existencia de esta Ley asesina, cayera.

¿Qué orgullo hay en medir fuerzas con un niño? ¿Y qué ciencia hay en creerse capaz de retar a Dios a un duelo a muerte? La locura es el núcleo en el que tiene su irradiación criminal la mente que ama lo que Dios odia y desprecia lo que Dios ama. Y al afirmar esto no lo hago como quien tiene la caca en las piernas y se muere de terror ante el Poder de Dios. La Verdad es Verdad con Dios y sin Dios, pero con Dios se ha hecho invencible y elevado a la Gloria de lo que nace para ser eterno.

La abstracción del Hecho es, por consiguiente, de necesidad, a fin de siendo nuestra carne la que ha sufrido el terrible dilema final en el que Dios y su Creación fueron atrapados, nosotros, en cuanto espíritus inteligentes, observemos la Historia de nuestro Mundo a modo de quien también ha sido puesto, como si no la hubiésemos vivido en nuestra carne, alrededor de la mesa a fin de elegir entre la Ley como Fundamento de la Civilización o la Fuerza que procede de un Grupo de Poder cuyo principio es el dominio del mundo, y tiene en la Guerra su ley. La elección es cosa de cada cual.

Nadie puede decir que ignora qué sea la Ciencia del bien y del mal. Nadie puede decir que ignora el contenido y la forma de una ley que establece el derecho de unos pocos a aplastar y esclavizar al universo entero en base a un cierto derecho natural. La elección es cosa de cada cual.

Sin ir más lejos y dejarnos de demonologías para idiotas, una parte de la Casa del propio Dios rechazó la Ley del Espíritu Creador y abogó por la transformación de la Cúpula Dirigente del Reino de Dios en un Olimpo de dioses todos y cada uno de ellos más allá del bien y del mal, inmunes ante la Ley y responsables solo ante Dios. Discurso que pretendió matar al Juez en Dios y suplantarlo por el Padre. La respuesta de Dios a esta inmensa manipulación de su Verdad está escrita con la sangre de Cristo en las Crónicas de la Historia del Género Humano. Nada hay que añadir o quitar al respecto, que cabe y se nos deja es sacar las conclusiones, tomar una decisión final y poner sobre la mesa nuestra elección entre la Ley de la Vida y la Ley de la Muerte.

Y desde esta elección final es natural que quien elije la opción del Diablo actúe en consecuencia, y busque la instauración de un modelo de Sociedad de Poder en la cúpula de una Civilización Mundial dominada por la ley de su imperio, donde el derecho tiene por núcleo la voluntad de ese grupo. Creado el Hombre a imagen y semejanza de Dios se supone que el Hombre debe quitar la Voluntad de Dios y poner la suya. Tarde o temprano, por imposición o alegremente, la esclavitud, patrocinada por este Neo-Imperio, lenta pero inexorablemente, y utilizando la Guerra como catalizador acelerante del proceso de toma del Poder Mundial, tiene que forjar su Imperio Global mediante la destrucción de la fuerza oponente y la asimilación de las fuerzas competentes. Es la conclusión lógica a la que llega toda inteligencia que adopte la defensa de sus privilegios e intereses como origen de su ley y rechace por enemiga de sus intereses y privilegios la Ley Universal del Reino de Dios.

Pero esto no es nada nuevo, esto es lo que el Diablo y su Infierno buscaron y no obtuvieron de Dios y condujo a la Creación a los pies de la Cruz de Cristo Jesús. Es más, yo diría que hay que ser un poco tarado para, teniendo delante la Historia de nuestro Mundo, creer que esta tendencia es algo Nuevo, o, yéndonos al otro extremo, esta tendencia sea una paranoia de ciertos intelectuales de nuestros días. Digamos que lo que diferencia a la tendencia actual de las fuerzas que buscaron lo mismo en otros tiempos es la necesidad de moverse en la oscuridad. Antiguamente el dominio universal se buscaba a la luz del día y nadie ocultaba que el imperio era su objetivo. Hoy día esta manifestación a las orejas de todos los que no están sordos es imposible, tanto más cuanto hasta los sordos de hoy saben leer los labios.

Ahora bien, tampoco decimos nada Nuevo cuando simplemente nos limitamos a constatar la existencia de una realidad que hunde sus raíces en los milenios. Lo que diferencia nuestra posición de las posiciones que tuvieron las generaciones de los otros siglos no es la realidad, sino el conocimiento de la realidad. Y lo que nos hace encrucijada histórica es que se ha dejado en nuestra boca la decisión final hacia la que ha tendido la Historia de la Humanidad en los últimos seis milenios. O sea: Con Dios, o contra Dios y con el Diablo.

 

Punto Primero

 

Si con Dios:

abolición de todas las sociedades secretas privadas

desmantelación de toda organización estatal con poder para matar que tiene en la violación de la Ley y del Derecho su principio de existencia. Puesto que su origen es un fin criminal, justificado en la divinidad de los monarcas, doctrina en boga hasta nuestros días y a cuyo compendio se le ha sacrificado miles de millones de vidas, la necesidad es obvia y su aplicación requiere de una actuación inmediata, porque siendo el instrumento armado de quienes jamás pondrán sus privilegios y sus intereses al Bien de la Humanidad, por naturaleza de su decisión criminal tienen que usar ese brazo para destruir a cualquiera que se les oponga, Necesidad que sólo puede prosperar mediante el enfrentamiento a muerte entre el Pueblo y la clase dirigente. Ahora bien, si la parte del pueblo es la del cobarde, ¿quién impedirá que la lógica alcance su fin?

Si con el Diablo:

Toda Inmunidad para el Crimen debe serle otorgada a los cuerpos secretos del Estado a fin de por la Muerte conjurar la ruina del Derecho en la nación y en el mundo e instaurar una Civilización fundada en la superioridad de clase de su cúpula dirigente. La coherencia con el propio espíritu es una lógica natural que debe aplicarse a sí y a su colectivo quien y quienes quieran tomar la decisión de impedir que el Supremo Acto al que ha tendido la Historia del Género Humano en los últimos milenios alcance su Escena Final. Nada hay más lógico para cualquier Grupo que pretenda implantar su Voluntad a nivel Mundial que la limitación de los Derechos Civiles, la absolutización del Derecho Universal y la extensión del Poder para Matar selectivamente y a discreción de dichos cuerpos secretos estatales. Que quienes opten por la elección del Diablo actúen en consecuencia es tan natural como que caiga la nieve en invierno. La tendencia inercial de quienes creen ser semilla de dioses nacidos para dominar es la del Imperio. No es nada nuevo, basta abrir el Libro de la Historia Universal para verlo. No es acusar a nadie el sacar de la Ciencia del bien y del mal las conclusiones y principios sobre cuyos mecanismos se mueve la máquina de su infierno.

Que cada cual se mire al espejo y vea en qué lugar se ha situado, pues como el Diablo supo engañar al Hombre más grande de su tiempo, y desde entonces se viste de toda clase de ángel de luz, puede que uno, creyendo que está por la Ley de Dios, resulte que es un puro instrumento del Diablo. El Juicio Final no se ha dado aún, porque para que se dé debe darse Elección consciente. Nadie se equivoque pues. Una vez terminado el “Curso de Ciencia del bien y del mal”, el Creador regresa para retomar lo que estaba haciendo, ¿y quién podrá resistir su Omnisciencia?

 

 

Punto Segundo.

 

Si con Dios:

Abolición de toda Inmunidad para todo individuo, bajo toda circunstancia, y sujeción de todo hombre a la Ley de Responsabilidad sobre sus actos, sea quien sea, ocupe el cargo que ocupe.

La Justicia es todopoderosa y a su llamada desde el hombre más poderoso de una nación hasta el más humilde de esa misma nación acuden, ambos sujetos a las mismos deberes y derechos. Cualquier excepcionalidad que prive a la Justicia de su todopoder es un golpe de Estado contra la Ley y el Derecho. El Futuro tiene por norma el crecimiento del Bien y la consecuente potencialización de todos los sistemas internos de protección de la Vida; la Inmunidad, creando islas de salvación donde los ladrones de las Riquezas de las Naciones se refugian, es una aberración de la Justicia y su efecto, la ceguera, es la tiniebla que, inundando los Parlamentos, los convierten en guaridas de los más temibles delincuentes. La decisión es de cada cual. Dios tomó la suya y abominó de esta Excepcionalidad que es la Inmunidad del Sujeto frente a la Justicia que le reclama responsabilidad sobre sus actos. No hay mayor derecho de propiedad intelectual que el que une al Hombre y sus Actos, Pensamientos y palabras.

Si con el Diablo:

La absolutización de la Inmunidad del Individuo ante la Ley, y consagración del derecho al delito y el crimen de ese individuo o grupo mediante la alienación de su persona o colectivo del deber de responder de sus actos ante la Justicia, y la extensión de esta excepcionalidad, en sus días monárquica, es la consecuencia natural de quien elige la existencia en un sistema social basado en la ley para todos y el delito para unos pocos como medio de vida. Es más, lo contrario, que se extienda la Impunidad-Inmunidad y no se extienda con él la corrupción, el delito y el crimen es una parodia de la inteligencia política, que únicamente un idiota integral puede asumir como realidad necesaria y connatural al sistema democrático por el que se bendice en unos pocos lo que en todos es castigado con las penas más severas. Ahora bien, lo natural a quien aboga por el privilegio al delito para la clase dirigente y defiende este privilegio como signo de clase dirigente, lo natural es que no sólo defienda y abogue por este delito contra la Naturaleza de la Ciencia Política sino que irrumpa en todos los estratos de la Justicia y desplace la oposición mediante la suplantación en sus cúpulas de peones esclavos perfectamente lobotomizados para elevar a categoría de institución natural el delito que representa semejante Artículo Constitucional sobre la Inmunidad de Reyes, Presidentes, Parlamentos y Diplomáticos. Y lo contrario, que quien se decida por un modelo social basado en el Poder en cuanto Juego democrático, actúe dejando a la Justicia lo que es de la Justicia es, por incongruente, la estupidez más grande concebible. Mientras más firme es la decisión de integrarse en esa clase privilegiada sujeta al “derecho de los dioses” más contundente es la irrupción de dicho partido en la esfera de la Justicia, derrumbando todos los soportes de la legalidad independiente y anatematizando toda oposición a su fuerza. Es cosa de lógica. Lo contrario sería una aberración de inconsecuencia con la propia política de excepcionalidad establecida por la cúpula dirigente del Partido.

“Por las obras pues los conoceréis”. Según sea el cato será rana o sapo. Si esa demolición de la independencia de los cuerpos de la Justicia se produce, sabemos que la irrupción de un Grupo Absolutista totalitario y con fines delictivos se ha introducido en el Estado y pretende formalizar un golpe mediante la perversión de la propia estructura del Derecho. ¿Por qué un Partido irrumpe en la Justicia sino promover el Delito como ley natural de la clase política? La elección es cosa de cada cual. El Curso de Ciencia del bien y del mal ha llegado a su término.

 

 

Punto Tercero.

 

Si con Dios: Abolición del Poder de la Guerra y la Paz en manos de un único individuo y su grupo dirigente exclusivo, y sujeción de este Poder a la Nación, a cuya Ley y sólo a su Voz se debe sujetar el Movimiento de las Fuerzas de Defensa de la Nación. ¿No es esta la tendencia histórica que ha escrito sus páginas en nuestra carne? ¿En qué ha cambiado si el Poder de la Guerra y la Paz pasa de una cabeza a otra? Al abolir toda Corona y poner sobre la de su Hijo la Corona Universal, Dios le arrancó a todos los Gobiernos de su Reino este Poder, limitando su Acto a la Defensa. El Poder de la Guerra y la Paz en manos de un hombre o de un grupo es un delito contra el Futuro de la Humanidad. Y en consecuencia quien está por la Ley tiene en la abrogación de dicho Poder su objetivo necesario y su meta inmediata. Prohibimos la Guerra mediante la prohibición a nosotros mismos de llevar adelante cualquier tipo de Agresión Bélica contra nuestros vecinos, sean amigos o enemigos. El derecho a la Defensa, en su forma de Deber, es el Poder que Dios ha puesto en manos de las Naciones, a su vez alienando el movimiento de los Ejércitos al servicio del interés de un grupo, sea el que sea, componente de una Nación. La Prohibición de la Guerra es, en consecuencia, su derivación natural. La Prohibición que Dios decretara sobre el Árbol de la Ciencia del bien y del mal iba dirigida contra la Guerra, su fruto.

Si con el Diablo: Consagración del Poder de la Guerra y la Paz en las manos de un individuo y su colectivo, abandonando la Paz de la Nación y del Género Humano a los pies de los intereses del colectivo que representa ese individuo, cuyo poder lo elevó a esa posición a fin de servir los intereses malignos de ese colectivo. ¡Qué más lógico! El que odia la Paz y pone sobre la Libertad los intereses en los que se basan sus privilegios de clase, debe, por lógica, hacer de la Guerra su modus vivendi, su instrumento de imperio, su sistema de defensa mediante el ataque contra los hijos de Dios, según lo que está escrito: Bienaventurados los pacíficos, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Lo otro, esperar que quien despreciando la Ley de la Libertad y de la Vida pone sus privilegios de clase, se dedique a hacer lo contrario de lo que por inercia hace, sembrando guerra como medio de mantener sus privilegios y camino hacia su imperio, es de una incoherencia tal que tendría que estar discurseando con un verdadero idiota para siquiera meterme en una mala película de réplica y contrarréplica.

Lo lógico en el Diablo es sembrar en el infierno, y no hay nada malo en ello, Dios no ve malo en ello, simplemente que se vaya al Infierno y allí siembre tantas como se le antoje, tiene la eternidad para plantar tantas como produzca. ¿No es Dios consecuente consigo mismo?

 

Punto Cuarto

 

Si con Dios: Abolición de la Pena de Muerte y abrogación del Poder de la Vida en las manos de un individuo. El Poder sobre la Vida y la Muerte sólo le corresponde a Dios.

Si con el Diablo: Absolutización del Poder sobre la Vida y la Muerte en las manos del Poder dirigente y sus miembros, y extensión de la Pena de muerte a los delitos indicados por ese grupo de intereses, sean religiosos, económicos o políticos.

 

Punto Quinto

 

Si con Dios: Separación de Gobierno y Justicia en el seno del Estado. Es en Dios en quien ambos miembros encuentran su Cabeza. ¿Pues cómo perseguirá la Ley al criminal si éste se esconde en el Gobierno, siendo el Gobierno el verdadero amo de la Justicia?

Si con el Diablo: Sujeción de la Ley y la Justicia al Gobierno, ¿pues cómo si no podrían el criminal y el delincuente burlar la responsabilidad debida a sus actos si no existiera un Parlamento dentro de cuyas puertas la Ley no tiene jurisdicción?

 

Punto Séptimo

 

Si con Dios: Limitación de los poderes del Gobierno en el Estado en razón de los Deberes administrativos y sólo en torno a los Derechos que adquiere en función de su naturaleza administrativa del Estado, siendo uno el administrador y otro el dueño de aquello que es administrado. El dueño del Estado es la Nación, y el Administrador es el Gobierno. Es por tanto el Dueño quien formula las funciones del Administrador, y no al contrario, pues si el Gobierno deviene dueño absoluto de la propiedad de la Nación, por este hecho es expropiado el Pueblo de la Nación de sus derechos sobre el Administrador.

Si con el Diablo: Poder absoluto al Gobierno de la Nación para expropiar al Pueblo de su derecho sobre el Estado, y usar el Poder del Estado para imponer la ley de ese Gobierno con total y absoluta impunidad, el crimen por ley, y el pueblo por enemigo sobre el que descargar el delito de apropiación del Estado por ese Gobierno.

 

Conclusión

 

La experiencia es la madre de la ciencia, en verdad que lo es. Y el conocimiento el padre de la inteligencia, tan verdad ésta como la otra. Y de aquí que todo Gobierno fundado en la opción de la Ciencia del bien y del mal tienda a limitar la experiencia del hombre a los clásicos y estúpidos elementos de “alcohol, sexo y drogas”, y podar el cúmulo de conocimiento que un hombre puede absorber mediante la manipulación de todos los estados de enseñanza, cuyo supremo estado final es la conversión de la Formación de la Inteligencia humana en un proceso de aprendizaje profesional, cualificado o no, es absolutamente igual. La primera de las funciones de la Pedagogía es el cultivo de la Inteligencia humana y su fruto el amor del Hombre por el Conocimiento. Pero seguir esta ley Divina significaría poner delante de la urna un votante con personalidad intelectual propia, inmanipulable por los mass media, libre de toda obediencia a cualquier organización política, dotado de un juicio cuya base es la Historia Universal como Memoria Crítica, de una Inteligencia activa y dinámica que se mueve dentro de unos horizontes abiertos a los límites naturales que le impone a nuestro conocimiento la eventualidad del tiempo; y éste tipo de votante, por reflejo animal, es el enemigo número uno de cualquier Poder que tenga en la Ley de la selva política su hábitat y su status quo. Mas este es el fin natural de la Enseñanza, y de aquí que todos los Gobiernos busquen la demolición de este Método y lo suplante con reformas de enseñanza cuyo objetivo es la búsqueda y crianza de un votante superidiotizado por los mass media, absolutamente lobotomizado por una experiencia cuyo horizonte es el alcohol, el sexo, las drogas, cualquiera sea el muro que sirva para apartar al Hombre de su verdadero Valor Universal: La Inteligencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo Octavo

 

EL FUTURO DE LA LEY INTERNACIONAL

 

 

La Vida se basa en un Único Principio inteligente cuyo radio de acción sujeta a su naturaleza el comportamiento de todas las naciones del Universo. Siendo el Origen de todos los seres el mismo, Dios, la estructura básica de la Inteligencia es Universal. La formación de la cultura del ser individualizado en tanto que ser en crecimiento procede desde diferentes puntos, parte desde diferentes bases, acorde a la singularidad objetiva del mundo de origen y su constitución física, pero el término, la Inteligencia Creadora, es común a todas las Civilizaciones del Universo. Es desde esta base que 2+2=4 tiene un valor cósmico y cualquier reflexión que implique la negación de este principio eterno es un acto de irracionalidad.

El Lenguaje de la Creación tiene su origen, pues, en su Creador. Esta Comunidad en el Origen le permite a todas las Naciones, con independencia de su cuna en el espacio y el tiempo, reunirse alrededor de una misma Civilización Universal, polifacética, multiforme y abierta, y entenderse en lo infinito gracias al Lenguaje Universal que el Creador de todas las Naciones aporta como Base de Comunicación. Este Lenguaje es el propio de Dios, que, siendo perfecto en El, es un campo de conocimiento abierto al infinito para nosotros, y nos implica a todas las Naciones de la Creación en una Evolución de la Inteligencia, los límites de cuyo horizonte comienzan en la Omnisciencia Creadora y tienen en la Ciencia de la Creación su crecimiento natural y lógico.

El Pensamiento es, en efecto, la actividad del Espíritu en la materia animada de Vida Inteligente a imagen y semejanza de la Inteligencia de aquel que hizo de su Pensamiento la Causa de la existencia del Hombre. Es la propia Naturaleza, dejada libremente, la que llevó al ser humano al encuentro con el Pensamiento, en quien el hombre se encontró a sí mismo, y este descubrimiento en sí de la Imagen Divina abrió la revolución que conocemos como Civilización.

Todos sabemos lo que pasó luego, cómo la Caída echó abajo aquella Imagen en el Hombre, y la Humanidad arrojada lejos de su Creador, pero aspirante a la imagen perdida de su Ser, se inventó una imagen mental con objeto de satisfacer la necesidad natural de su pensamiento.

El curso de la Historia Universal desde la Caída a la Redención es lo que llamamos Mundo Antiguo. Llamamos Era Medieval a la etapa que va de la Caída del Mundo Antiguo al Nacimiento de la Civilización Cristiana. Y Edad Moderna a la etapa en la que el Hombre, de nuevo libre, volvió a hacer del Pensamiento su principio de conducta.

¿Es más importante en la vida del ser la etapa del niño que la del adolescente o la del adulto? Únicamente desde un principio de irracionalidad se podría demonizar al niño, o desear regresar al periodo de la infancia. No hay adulto si no hay niño y la naturaleza de la infancia no depende del hombre sino del Universo que forjara su existencia.

La mirada al Pasado desde una plataforma de juicio es, por tanto, un acto de esquizofrenia, y las consecuencias de este enfrentamiento con el Pasado conducen a un proceso patológico. Desde esta plataforma esquizofrenia el siglo XX fue la consecuencia del enfrentamiento entre Razón y Fe que el pensamiento científico y filosófico levantó al demonizar la Infancia de la Civilización Cristiana, es decir, la Edad Medieval; buscando la alienación de esta Naturaleza en la Civilización como medio de alcanzar un fin, a saber, la edificación sobre las ruinas del Cristianismo de un nuevo modelo social, el pensamiento científico y filosófico no dudaron en arremeter contra la infancia de la Civilización, por ser Cristiana, sin querer comprender que, una vez el proceso en marcha, únicamente mediante la destrucción del ser se puede llegar a impedir que la Criatura alcance su Destino, en este caso: el nacimiento de un Hombre dotado de Inteligencia a imagen y semejanza de su Creador.

Tenemos, pues, que buscar la Causa matriz de la ruptura entre el Creador y su Creación, los efectos de la cual fueron la privación del Hombre de la imagen de su Ser tal cual fue puesta en movimiento y determinó el movimiento de la Historia del Universo en función del nacimiento de la criatura humana. Y al mismo tiempo tenemos que centrar la búsqueda donde se halla la respuesta, abandonando la postura irracional de la ciencia aquélla que, ante el fracaso para sin la Fe alcanzar el Conocimiento de todas las cosas, se inventó un universo a su medida a fin de satisfacer su necesidad de conocimiento.

El momento determinante en la Historia de la Humanidad, por sus consecuencias futuras, lo tenemos grabado en la Memoria del Género Humano. En un tiempo y espacio concreto, durante la fase final de la Primera Civilización que conociera la Tierra y Germen de la Plenitud de las Naciones que habían de llenar su superficie, hablando del final del Neolítico, la Ley Universal sobre la que fue edificada la Primera Sociedad Humana, a saber, la Prohibición bajo Pena de Muerte de cualquier y todo tipo de Declaración de Guerra, esta Ley fue pisada, y por su Transgresión entró en la Historia de la Humanidad un juego de fuerzas suicidas y fratricidas cuyo núcleo tuvo en la negación positiva de la Ley su principal enemigo. Este juego de fuerzas que irrumpió en el curso de la Historia Humana para imponer su ley propia sobre y contra la Ley Universal hasta entonces operante: causó la ruptura entre el Creador y su Creación, efecto de la cual fue el abandono del ser humano, en tanto que Mundo, a sus propias fuerzas.

¿Cuál fue la naturaleza esencial y sustancial de aquel juego de fuerzas provocante de la ruptura entre Dios y el Hombre, origen de la Caída del Mundo Antiguo en el infierno que vivió el Género Humano desde Adán a Cristo?

El hecho de no haber respondido la Teología a esta cuestión se debe a la naturaleza determinante del propio crecimiento de la Civilización desde las ruinas del Mundo Antiguo. Esta Ignorancia de la Teología es la que puso en juego eso que llamaron Dogma, tras cuya infalibilidad se oculta la Ignorancia de los obispos para responder al Por qué Dios abandonó al Hombre en las manos de quien tenía que destruir al Hombre para salvar su vida.

La Teología nació de un Hecho: La Esperanza de la Resurrección. Y toda su filosofía y ciencia tuvo en este Hecho su Misterio. En razón de la Naturaleza de este Acontecimiento la propia realidad teológica quedó condicionada a la defensa y proyección de la RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO a la plenitud de las naciones. La teología definió la Resurrección como cuerpo de todo el Misterio de Cristo: Redención, Salvación... pero su radio de pensamiento quedó limitado a la Resurrección como Respuesta a la Caída, y viceversa, dejando Dios el Misterio de la Caída fuera de ese radio de acción que le diera a la Teología, predestinando sus Secretos a la Generación que había de nacer del Matrimonio entre Cristo y su Iglesia, por la que fue escrito el Testamento de Cristo, del que fue depositario la Iglesia.

Cumplidos los tiempos de la expectación, la libertad de los hijos de Dios define la propia esencia de la inteligencia de nuestro siglo, y su discurso abre el espíritu del hombre al Lenguaje de su Creador como fase final de un Crecimiento centenario que por fin ha dado sus frutos. Ciencia, Filosofía y Teología, independientemente de sus encuentros, de sus virtudes y de sus defectos, y aunque en oposición irracional, cada una por su sitio pero todas unidas en una misma empresa que las superaba a todas, han cumplido las expectativas que dieron principio a su cultivo. En efecto, “Si hablándoos de cosas terrenas no creéis, ¿cómo creeréis si os hablase de cosas celestiales?”. El trabajo de formación de la inteligencia humana quedó, pues, delimitado a superar ésa limitación impuesta por la que los hombres no estábamos preparados para creer en “esas cosas celestiales”.

Esto asumido volcamos nuestro pensamiento en el Principio y abrimos la Puerta que permaneciera cerrada hasta que naciera este Día. La Respuesta al Porqué Dios abandonó al Hombre a sus fuerzas, y no precisamente en condiciones ideales de independencia si no sujeta la existencia de nuestro mundo a la destrucción buscada por una fuerza no de este mundo, ha encontrado su Hora. Y la Respuesta es la Ley.

Ya vimos arriba que Dios le abrió el Futuro a su Creación entera mediante la proclamación de su Inteligencia como Lenguaje Universal, independientemente del origen en el espacio y el tiempo del mundo en cuestión. La Lógica es, por tanto, Universal y el valor de las leyes bajo las que se gobiernan la materia, el espacio y el tiempo son de valor positivo-absoluto. Dos y dos son cuatro en todas las partes del universo, en todo tiempo y lugar aunque cada cual emplee un sistema de señalización típico. El origen del movimiento es distinto pero el fin es general, y el punto de encuentro se produce en el mismo punto final.

Pero esta Ley de la Inteligencia gracias a la cual múltiples civilizaciones, basadas en espacios científicos distintos, se unen en un mismo Edifico Universal, tal que ramas de un mismo árbol, ¡el Árbol de la Vida!, fue Creado y cultivado por Dios sentando como Ley de comportamiento un Espíritu Universal, único, a cuya Ley se sujetan todas las Naciones. Por esta Ley todo ser es responsable de sus actos ante la Justicia, con independencia de la relación de este individuo con Dios y su situación en el edificio social al que pertenece.

Por esta Ley el Creador entra en Sociedad con su Creación como Juez, y deviniendo Cabeza de una Justicia cuyo Tribunal tiene Jurisdicción Universal, en razón de su Naturaleza Divina la Justicia deviene el Principio Todopoderoso en cuya Omnipotencia la Paz y la Libertad de todas las Naciones de su Reino encuentran su Felicidad y su Vida.

Asumiendo la Responsabilidad del Juez Universal el propio Creador devino garante de la Igualdad de todas sus criaturas ante la Ley. Y poniendo su Todopoder y su Omnipotencia al servicio de la Justicia ninguna criatura queda al margen de la responsabilidad debida sobre sus actos, palabras y pensamientos, siendo esta Imposibilidad la que levantó, por su propia Naturaleza, la Prohibición que se nos manifestó en el Edén al principio de nuestros días. Y es, por su esencia y sustancia, la garantía invencible en cuyo cuerpo todopoderoso la Paz y la Libertad de la Creación entera descansan.

La Prohibición es efecto, como vemos, de la propia naturaleza de la Ley. Porque donde hay una Ley inoperante o con poder limitado la Prohibición deviene causa de burla. Pero cuando la Justicia está fundada en un Poder sin límites para activar la Responsabilidad que levanta la Ley con independencia de la naturaleza del delincuente, la Ley deviene Prohibición por efecto de su propia esencia magnífica.

Observamos en el Edén que, prohibiendo, la Ley no anuló la Libertad. Pues es imposible que siendo la Libertad la propiedad determinante de la esencia del ser, la Ley, para afirmarse, venga a negar lo que sin la Libertad la hace inoperante. La característica sustancial de la Inteligencia es la Libertad, y precisamente porque esta realidad es inapelable la Ley alza su prohibición sin abrogar la Naturaleza.

Ciertamente la Ley procede de la Justicia y la Justicia de un Poder ajeno al propio individuo. Pero de no ser así la Ley no sería Justicia. Y si la Ley fuera determinada por el individuo su Justicia sería un acto delictivo en sí, sobre lo cual el Absolutismo y la propia Historia de la Ciencia del bien y del mal en la Tierra nos han ofrecido toda una gama de ejemplos. Al venir el Creador a su Creación como Criatura, es decir, al entrar en Sociedad con su Criatura en tanto que Juez, Dios extiende la Ley de lo individual a lo Universal y exalta el espíritu de la Ley al levantar entre Justicia y Corrupción el indestructible Muro que es su propio Espíritu, que no necesita de nada ni de nadie para alcanzar el más grado alto de satisfacción en Su existencia. 

Pero la Libertad, como hemos visto, subsiste. Y siendo la propiedad esencial de su espíritu el poder de elegir, delinquir o no, aceptar esta Justicia o rechazarla, queda siempre en la mano del individuo, pues la Creación no puede basarse en un Principio de Libertad y a la vez en una Regla de obediencia animal a la Ley.

El animal se rige por la ley en forma de instinto, tal que siendo parte de su estructura física es impotente para actuar acorde a una elección consciente, y esta incapacidad es la que hace del instinto una ley robótica. El cervatillo no huye ante el olor del depredador, aunque no vea al enemigo, siguiendo un proceso mental consciente: es la propia ley la que deviene su instinto y mueve su comportamiento.

Pero en el ser inteligente esa ley cae por tierra y el principio de la consecuencia se abre al pensamiento que antecede a la libertad de movimiento. Creando el ser a su imagen y semejanza el Creador supera la ley animal y eleva la vida a la consciencia que le es propia, determinando la relación de su criatura con la Ley de acuerdo al principio de libertad que procede del conocimiento.

Toda criatura, por tanto, tiene el poder de amar la Ley y el poder de levantarse en rebelión contra la Justicia. Como vemos, Dios no puede separar Libertad de Consciencia. Y la Consciencia implica la Inteligencia, y la Inteligencia el poder de elección.

Este fue el juego que se puso en acción en la Caída. El punto contra el que se alzara la rebelión de quien hasta entonces fue un hijo de Dios, tenía que ver con la Libertad de la Creación para aceptar o rechazar, en parte o en su totalidad, la Naturaleza dada por Dios a la Ley. Este punto, la Igualdad de todos los individuos, independientemente de su relación con el Juez y de su posición en la Sociedad, ante la Justicia, este era el punto que no podía aceptar aquélla generación de hijos de Dios que hablara por boca de aquél que se puso a la cabeza de la parte descontenta con la Naturaleza Universal y Omnipotente de la Ley.

Acorde a la Ley: nadie, ni el que se sienta en el trono del Rey, ni el que vive semejante a los pajarillos y los lirios del campo, está sobre la Ley, tal que, cometiendo un delito, en razón de su relación con el Juez se ve inmune frente a la responsabilidad que se le pide a todas las demás criaturas.

La Ley es una para todos. Todo hombre, todo ciudadano está, desde el que se sienta en el Consejo de Ministros hasta el que cultiva el campo, todos están bajo la Ley, que es la misma para todos, y el Juez aplica la Ley sin mirar la función del sujeto en el Reino de Dios.

No hay excusa, nada justifica el delito contra el que la Ley se alza, ni el nombre de Dios, ni el nombre de la Iglesia, ni el nombre del Estado, ni el nombre del interés privado; nada justifica ni excusa ante la Ley el acto delictivo. Y Dios, para garantizar esta Igualdad Universal se hizo Criatura para entrando en su creación, sentar a Dios en el Trono del Juez Universal, garantizando mediante la Naturaleza Divina la Incorrupción de la Justicia y el Todopoder de la Ley para hacer que el delincuente pague su delito.

Ahora, nuestra misión es hacer el Reino de Dios en la Tierra, lo cual significa tomar el Modelo Divino como base del edificio humano. Sin embargo observamos que estamos aún lejos, aunque mucho más cerca de lo que estuvieron nuestros padres, de la perfección. Observamos cómo el Poder y el Dinero compran al Juez, prostituyen la Ley y cometen impunemente los delitos contra los que la Ley se alza. Sacerdotes lo mismo que políticos, empresarios lo mismo que científicos, todos se rigen por la Ley de la excepcionalidad de sus funciones, en base a la cual la Ley tiene un poder limitado y debe, por sus funciones, poner a sus pies la Igualdad que la Ley defiende.

La excepcionalidad de la Ley, sin embargo, es ignorada por el Universo. Las leyes universales no tienen excepciones. La creación de Estados como medio de escapar a la Ley Universal, restringiendo la Jurisdicción de la Justicia, es un delito contra la Naturaleza del Espíritu de la Ley, que es Santo.

Observamos, por tanto, que el sueño de todo delincuente, asociación terrorista o simplemente criminal, es tener un Estado propio, a fin de imponiendo su ley, escapar a los delitos cometidos en otro Estado, so pena de declaración de guerra. Observamos, pues, que este estado de cosas obedece y responde a la impotencia de la Ley para impedir la creación de Estados delictivos y la incapacidad de la Justicia para hacer valer su Jurisdicción sobre la Plenitud de las Naciones. Pero el fin espiritual de la Justicia es su Universalidad, y su Razón es la omnipotencia de la Ley, y hacia estos objetivos camina la Historia, como vemos en la creación de los adecuados organismos con que el Creador está dotando a nuestra Civilización, y que, si son simples actualmente, nadie debe ignorar que el árbol que porta la semilla, toda pequeña, no es visible hasta que despliegue su germen toda su grandeza. Mas siendo el Creador su Origen se comprende que el Futuro de la Justicia Internacional camina hacia la Formación del Modelo sobre el que se funda el Reino de Dios. Los obstáculos no importan; la Fuerza que mueve el Movimiento Histórico es Invencible y su Libertad para llevarla a término, llegada la Plenitud de las Naciones, es igual a su Omnipotencia.

 

TERCERA PARTE

Respuesta al problema de la Libertad del Ser

Respuesta al problema de la Paz

Respuesta al problema de la Naturaleza del Poder Político

El Reto del Siglo XXI

LEY DE PROCREACION DEL SIGLO XXI

La Magistratura de la Ciencia del Bien y del Mal