Siguiendo
con la distribución de masa astrofísica en los Cielos
se observa la misma ley regulando los cúmulos estelares abiertos
que ya vimos haciendo lo mismo sobre la entera familia de los cúmulos
estelares globulares. Tal cual se observa en la Tierra un desplazamiento
de masa litosférica sobre un hemisferio, lo que hace que su
ángulo de rotación conserve su estado, igualmente observamos
cómo la inmensa masa de la materia astrofísica cae sobre
un lado del hemisferio celeste, haciendo imposible la visión
hacia el exterior, y, por el contrario, el otro hemisferio se abre
a los Cielos de los cielos, es decir, a la Creación Local Divina
centrada en Andrómeda, de un lado, y. del otro, al mundo de
las Galaxias propiamente dicho. La salida hacia el exterior de nuestros
Cielos, por tanto, muestra su Puerta Natural y cierra la vía
en la que la Masa Astrofísica cumple su Función Cósmológica
Divina por excelencia: Separar la Luz de las Tinieblas.
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