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BIBLIOTECA DE HISTORIA DEL CRISTIANISMO Y DE LA IGLESIA

 

 

HISTORIA DE LA IGLESIA EN MEXICO

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HISTORIA DE LA IGLESIA EN MEXICO

TOMOI
LIBRO PRELIMINAR
ESTADO DEL PAIS DE ANAHUAC ANTES DE SU EVANGELIZACION
Y
LIBRO PRIMERO
ORIGENES DE LA IGLESIA EN NUEVA ESPAÑA
1511—1548

LIBRO PRELIMINAR

CAPITULO PRIMERO.—LAS RAZAS Y LENGUAS DEL ANAHUAC.

CAPITULO II.—DESCRIPCION DEL CARACTER NACIONAL.

CAPITULO III—LAS FALSAS RELIGIONES DEL ANAHUAC.

CAPITULO IV—¿HUBO EN EL ANAHUAC EVANGELIZACION PRE­HISPANICA?.

LIBRO PRIMERO.-ORIGENES DE LA IGLESIA EN MEXICO.—1511-1548.

CAPITULO I.—PRIMEROS ALBORES DE NUESTRA FE.

CAPITULO II.—GEOGRAFIA DE ESTA HISTORIA.

CAPITLO III.—RASGOS RELIGIOSOS DE NUESTRA CONQUISTA.

CAPITULO IV.—LOS PRIMEROS MISIONEROS FRANCISCANOS.

CAPITULO V.—TRABAJOS DE ROTURACION.

CAPITULO VI.—SOBRE LO QUE DESTRUYERON LOS PRIMEROS FRAILES.—

CAPITULO VII.—PRIMEROS TRABAJOS DE LOS DOMINICOS EN NUEVA ESPAÑA.

CAPITLO VIII.—LA BULA “UNIGENITUS”.

CAPITULO IX.—EL ILMO. SR. D. FR. JUAN DE ZUMARRAGA.

CAPITULO X.—EL CARGO OFICIAL DE PROTECTOR Y DIFICUL­TADES CON EL RELACIONADAS.

CAPITULO XI.—De la Milagrosa Aparición de María Santísima en el Tepeyac.

CAPITULO XII.—ERECCION DE LAS DIOCESIS PRIMITIVAS.

CAPITULO XIII.—EL IMO. SR. DON VASCO DE QUIROGA, OBISPO DE MICHOACAN.

CAPITULO XIV.—EL ILMO. SR. D. FR. BARTOLOME DE LAS CASAS

CAPITULO XV.—Los primeros Obispos de Tlaxcala, Antequera y Nueva Galicia.

CAPITULO XVI.—SOBRE LOS LIMITES DE LAS PRIMERAS DIOCESIS.

CAPITULO XVII.—PRIMEROS TRABAJOS DE LOS AGUSTINOS EN LA NUEVA ESPAÑA.

CAPITULO XVIII.—SEGUNDO PERIODO DE LA INQUISICION.

CAPITULO XIX.—LOS ORIGENES DE NUESTRA INSTRUCCION PUBLICA.

CAPITULO XX.—LAS PRIMERAS INSTITUCIONES DE CARIDAD.

CAPITULO XXI.—JUNTAS DE LAS AUTORIDADES ECLESIASTICAS.

CAPITULO XXII.—NUESTROS PRIMEROS MARTIRES.

 

 

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HISTORIA DE LA IGLESIA EN MEXICO

TOMO II
LIBRO PRIMERO
CONSOLIDACION Y ACTIVIDADES DE LAS INSTITUCIONES FUNDADORAS
1548—1572
LIBRO SEGUNDO
LOS ELEMENTOS REGENERADORES. 1572—1600
Y
LIBRO TERCERO
FRUTOS ESPECIALES DE LA IGLESIA EN EL SIGLO XVI

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HISTORIA DE LA IGLESIA EN MEXICO

TOMO III

LIBRO PRIMERO
INSTITUCIONES Y LABOR DE LA IGLESIA ORGANIZADA
LIBRO SEGUNDO
LAS MISIONES
LIBRO TERCERO
FRUTOS DE LA IGLESIA EN EL SIGLO XVII

TEXTO

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HISTORIA DE LA IGLESIA EN MEXICO

TOMO IV
1700 - 1800
LIBRO PRIMERO
INSTITUCIONES Y LABOR DE LA IGLESIA ORGANIZADA
LIBRO SEGUNDO
LAS MISIONES
LIBRO TERCERO
LA DESTRUCCION

TEXTO

 

HISTORIA DE LA IGLESIA EN MEXICO

POR EL

P. MARIANO CUEVAS

 

PROLOGO

 

“Apuntes sobre la Historia Eclesiástica de México” o “Ensayo” o algo semejante, es el título que sinceramente creemos que se debe dar a este libro. Solamente razones de subordinación a quienes gustosamente la debemos, nos han podido forzar a darle el título con que aparece.

Sirva de atenuante a nuestra audacia en presentar y hasta en haber emprendido obra tan por encima de nuestras fuerzas, el deseo que tenemos de dar ocasión a que otra pluma mejor cortada que la nuestra escriba una Historia de la Iglesia Mexicana como ella se lo merece, pues triste es decirlo, no hay una sola.

Fr. Jerónimo de Mendieta en el último tercio del siglo XVI escribió su precioso libro "Historia Eclesiástica Indiana.” Lo terminó en 1598 aunque no vio la luz pública sino hasta el año de 1890. De inmenso valor como es esta obra, por su abundan­te información, su veracidad y su estilo sabroso y fácil, todavía es insuficiente, aun para el corto período que abarca, pues lleno el buen religioso de amor a su Orden y sobrándole datos a ella referentes, descuidó casi por completo los otros temas que según el título se esperaban y nos vino a dar de hecho, sola­mente una crónica de su Provincia franciscana del Santo Evangelio.

Casi un siglo después de Mendieta, Don Juan Diez de la Calle publicaba su ya rarísima obra “Noticias Sacras y Reales del Imperio de las Indias Occidentales” así como tres años después, el de 1649 Gil González Dávila comenzaba a publicar su “Teatro Eclesiástico de la primitiva Iglesia de las Indias Occidentales”.

Sin quitarles su mérito a ambos autores peninsulares, podrá observar quien los leyere, que sus obras resultan pobres aun para el período que alcanzaron.

Por Iglesia entendían lo que pudiéramos llamar el armazón humano de ella: Jerarquía eclesiástica, Cabildos, Comunidades tomadas en globo, lo material de fundaciones y rentas; en una palabra, lo que pudiera interesar en la contaduría del Consejo de Indias para quien fueron escritas. Nada se ve en estas obras, de vida, ni menos de vida sobrenatural. Además están plagadas de errores e inexactitudes.

Nada de carácter general se hizo en este sentido en el siglo XVIII a pesar de los laudables esfuerzos del Arzobispo Lorenzana y del P. Pichardo, Felipense, quienes hicieron inmenso acopio de documentos a este propósito.

En el siglo pasado y año de 1881 con excelente buena voluntad y gran mérito, el entonces Cura de Amecameca D. Fortino Hipólito Vera, publicó su “Catecismo Geográfico-histórico-estadístico de la Iglesia Mexicana”, librito en octavo menor que prescindiendo de las inexactitudes que contiene, será muy útil (y es lo que el autor se proponía) en los colegios y escuelas.

No sabemos que se haya publicado otra obra que satisfaga al deseo muy justo de nuestro pueblo, de tener un libro de la historia de su Iglesia.

Con esto no queremos decir que nosotros vayamos a descubrir un mundo nuevo y a formar un libro de noticias desconocidas. No; casi todas las partes de nuestra historia eclesiástica están ya escritas e impresas, pero todas ellas sueltas y desparramadas. Son los sillares más o menos labrados de un edificio que querríamos ver construido.

Piedras son y muy sólidas, aunque en bruto, las colecciones impresas de importantísimos documentos, sillares son aunque anticuados y de reformarse, las crónicas de órdenes religiosas y las vidas de tantos varones ilustres de la antigüedad; y piedras muy bien labradas aunque pocas y separadas, las monografías modernas de autores de primer orden. ¿Pero podemos remi­tir al público para el conocimiento de su historia eclesiástica a estos centenares de libros, sin unidad de estilo ni de criterio, obras en su mayor parte agotadas o de muy subido precio?

Llegamos pues con nuestro humilde trabajo, no a llenar este hueco inmenso sino a dar ocasión para que lo llenen quienes con más talento y más elementos, se levanten hoy o mañana a suplir nuestras deficiencias y corregir nuestros errores.

Dos palabras sobre nuestro plan, fuentes y método.

Proponémonos en este volumen dar a conocer a nuestros lectores los orígenes de la Iglesia en México, o sean, sus principales personalidades e instituciones así como sus actividades, luchas y éxitos dentro del período que anunciamos en nuestra portada. Ábrese éste con las primeras plegarias de los náufragos de 1511 y se cierra con la organización Jerárquica de nuestro episcopado en 1548.

Precede al cuerpo de la obra un Libro Preliminar en que se describe el terreno que Dios entregó a la labor cristiana, pues sólo así se apreciará lo prodigioso y excelente de ésta.

Como más largamente describiremos, nuestros límites geográficos para este primer tomo obedecen a los cronológicos y nos ciñen por lo tanto a la mitad sur de la hoy República Mexicana.

Dentro del período que abarcamos hay tres obvias subdivisiones correspondientes a las tres influencias que principalmente orientaron las actividades cristianas: la de Cortés hasta 1524, la de los Franciscanos hasta 1534 y la de los prelados y primeros religiosos hasta el fin de nuestro período. Pueden llamarse las épocas de conquista, de roturación y de cimentación.

Fuentes de las noticias que forman nuestro trabajo son ante todo, por razón de su antigüedad, los Códices y Anales indígenas cuyos títulos y ediciones, de los que están publicados, encontrará el lector en nuestra bibliografía preliminar.

Son nuestros Códices mexicanos tiras de piel y más frecuentemente de papel vegetal, en las que por medio de pinturas jeroglíficas significaban los indígenas sus historias, sus fábulas mitológicas y sus leyes La parte histórica se reduce por regla general a describir dinastías y guerras: elementos que poco hemos podido utilizar. La parte mitológica, despreciable y repugnante para estudiarse en sus detalles, da en su conjunto elementos para ideas muy importantes y muy históricas sobre el carácter de los pueblos y su reflejo en la vida práctica. La parte de legislación aunque la más utilizada, es por desgracia la menos abundante en esta clase de documentos. El más apreciado de los Códices es sin duda el llamado Mendocino y lo es, por la parte descriptiva de las costumbres y de las instituciones más importantes del pueblo nahuatl.

Los principales Códices pueden conocerse reproducidos, en la lujosísima edición de Lord Kingsborough (Londres 1681) quien en los siete volúmenes en gran folio de sus “Antiquities of México” perpetuó los más valiosos monumentos de nuestra historia precortesiana.

Con el nombre de Anales, conocemos otra clase de libros o tiras de procedencia indígena. En ellos al lado de las fechas, puestas en línea vertical, anotaban por medio de jeroglíficos los acontecimientos más notables. Aunque por su naturaleza, muy escasos en pormenores, son sin embargo los Anales de mucho valor histórico. La ingenuidad infantil del jeroglífico, la brevedad misma y la falta de tendencias, les da un innegable sello de veracidad. Cuando ya hubo indios que supieran leer, y los hubo abundantes en 1525, a los jeroglíficos de sus anotaciones les ponían explicación con letras de nuestro alfabeto. Ya a mediados del siglo XVI, sólo con éstas expresaban las noticias. Todos los Anales que conocemos fueron escritos originalmente en mexicano. Los más apreciados por su antigüedad, como que se remontan al año 583 de nuestra era son los llamados Anales de Cualiutitlán que particularmente describimos en el curso de la obra.

Tales son las fuentes de donde proceden los datos de nues­tra parte preliminar, si no siempre directamente explotados, a lo menos tal cual los tradujeron y presentaron los intérpretes más fidedignos. El más notable de ellos fue Fr. Benardino de Sahagún, hijo de un pueblo de este nombre del antiguo reino de León. Vino a Nueva España en 1529 y desde entonces hasta su muerte acaecida en 1591 dedicóse cum amore a estudiar profundamente, lengua, historia, mitología y cuanto se relacionase con la vida de sus amados indios. Tratándose de asuntos aztecas precortesianos, Sahagún es la primera autoridad histórica.

Lo que Sahagún fue para esta región central, fueron respectivamente para las de Yucatán y Jalisco Fr. Diego de Landa y Fr. Antonio Tello. Los tres fueron gloria de la orden Franciscana.

El dominico Fr. Diego Durán primer intérprete y glosador erudito del mal llamado Códice Ramírez, el Jesuita P. Javier Clavijero, D. Mariano Veytia y en tiempos más recientes Dn. Manuel Orozco y Berra, aunque autores de segunda mano, son, en punto de historia antigua de México, de verdadero mérito y los principales autores de consulta.

Muchos han sido los historiadores de la Conquista. Las fuentes empero, son cuatro. Hernán Cortés en sus cinco Cartas de Relación escritas sobre el terreno a sangre caliente y en la historia que dictara a su Capellán Gomara. El segundo fue Francisco de Terrazas, criado del Conquistador. Siguióle Andrés de Tapia más puntual y también más gráfico.

Mas a todos supera en valor histórico, en descriptiva, en plan y en extensión el incomparable Bernal Díaz del Castillo. Cuenta sencillamente lo que vió con sus propios ojos, con una honradez y gracia nativa tan singulares que por sí solos bastarían para persuadirnos de que sus noticias no pueden ser más que la verdad. Para nuestros propósitos Bernal Díaz es fuente más fecunda y más aceptable que los antes nombrados. Más fecunda, porque su piedad lo llevó a fijarse y a describir con más cuidado los asuntos religiosos; más aceptable, por no haber en él el peligro de parcialidad y exageración que cabía en los familiares de Cortés.

Aunque de segunda mano, Oviedo y el grave Herrera, por lo bien documentados, pueden considerarse como indispensables en la materia.

Otros son los autores fuentes para nuestras relaciones sobre la labor de los religiosos. Para la principal de nuestro período o sea la de los franciscanos, el grupo o dinastía: Motolinia, Mendieta y Torquemada son ciertamente y a pesar de sus defectos, imprescindibles.

Llegó Motolinia a México en 1524. El año 36 ya estaba escribiendo su Historia de los indios de Nueva España que terminó en año 1542. Publicóla el Sr. Icazbalceta y últimamente el preclaro historiógrafo Franciscano R. P. Daniel Sánchez García. Motolinia es el Bernal Díaz de la conquista espiritual. Como él también es ingenuo y vivísimo en sus descripciones, aunque sumamente desordenado, y poco exacto con frecuencia en datos cronológicos.

Mendieta (diciéndolo) toma por base a Motolinia aunque añadiéndole de su peculio muchas y muy buenas cosas. El ejemplar inédito de Mendieta cayó en manos de Torquemada. Copiólo en gran parte (sin decir de donde lo tomaba) y le añadió algunas cosas buenas entre mucho fárrago de consideraciones y malas retóricas que abultaron lo de Mendieta hasta presentarnos el libro titulado “Monarquía Indiana”.

Los dominicos tuvieron en Dávila Padilla y Remesal dos insignes cronistas para sus dos provincias, de México y Chiapas. El P. Méndez a fines del siglo XVII refundió y ciertamente mejoró la obra de Dávila Padilla en una crónica que, inédita hasta ahora, nos ha servido de base a lo que referimos de los dominicos en este libro.

En 1624 apareció la Crónica de la orden de San Agustín compuesta por el P. Juan de Grijálva. Sus fuentes como lo indica el eruditísimo P. Gregorio de Santiago Vela, fueron escritos tan fehacientes como los del primer Cronista de la orden en México, Fr. Alonso Buiza, la relación del P. Juan Estacio presentada al Capítulo general de 1545 y los valiosos apuntes de los PP. Hurtado, Agustín de la Coruña, Diego de Salamanca y Juan Núñez. Los PP. Agustinos del Escorial hacen una nueva edición de dicha Crónica con notas del P. Sicardo y con otras modernas de mucho mérito. También han publicado su continuación por el P. Esteban García. El por tantos títulos célebre P. Basalanque y el P. Juan González de la Puente son los Cronistas de la Provincia Agustiniana de Michoacán.

Si el clero secular hubiese tenido cronistas de oficio como los había en todas las órdenes religiosas, aparte de otras ventajas consiguientes, habría la de tener algo así como base o esqueleto para su historia. Para lo poco que en este volumen de él tratamos hemos suplido esta falta con los papeles inéditos de D. Juan Diez de la Calle que estudiamos en la Biblioteca Nacional de Madrid, con las relaciones de los Obispados publicadas por nuestro excelente amigo D. Luis García Pimentel y con los apéndices del Cardenal Lorenzana a su publicación “Concilios Mexicanos”.

La cita completa de los libros a que nos hemos especialmente referido va en nuestra bibliografía preliminar. Aparecen en ella con caracteres más gruesos los que pueden llamarse autores fuentes o de gran importancia.

Las otras obras que citamos, alabándoles sus méritos, se dan a conocer porque por una razón o por otra, hay que tenerlas en cuenta en sus respectivas materias. Esto no significa que recomendemos a todas ellas sin excepciones, ni bajo el punto de vista histórico ni menos bajo el punto de vista religioso.

Aparte de las historias y colecciones impresas nos hemos servido de la documentación que personalmente obtuvimos en los Archivos de Madrid, México, Londres y sobre todo del de Sevilla cuyas citas van en nota correspondiente al documento utilizado. No es ésta sin embargo la parte de nuestra obra donde más documentos nuevos hayan de aparecer pues, tratándose sobre todo del primer tercio del siglo XVI, la documentación es más escasa y las publicaciones de ella más numerosas que las de los siglos subsiguientes.

Respecto a nuestro método, creemos conveniente hacer algunas advertencias.

En un trabajo de índole sintética y general no nos ha sido posible dar cabida a ciertos pormenores muy de desear en trabajos monográficos, y si a veces a ello descendemos es por su alta significación en la marcha de los sucesos.

A los mismos acontecimientos que tenemos por principa­les no siempre se les puede consignar dentro del período en este volumen incluido. Traérnoslos al tiempo y fecha en que tuvieron su centro histórico, entendiendo por tal, el más importante del asunto o personaje de quien se trate. Entonces es cuando, trayéndolos de varios años a la redonda, se reúnen los datos referentes al tema. En virtud de este nuestro método quedan pospuestos para el siguiente volumen, por ejemplo, los capítulos referentes al Real Patronato, al Clero parroquial y a los Cabildos eclesiásticos. En cambio la erección del obispado de Yucatán viene anticipándose, en este volumen, ya que sus momentos más importantes y primer origen cayeron en el primer tercio del Siglo XVI.

Aun cuando no aparezca muchas veces la crítica de nuestros asertos y documentos (porque la Historia no debe convertirse en alegato) crítica ha habido y cada documento de los aquí presentados tiene a retaguardia documentos comprobantes con que pudiéramos defenderlo.

Las noticias históricas no son sólo para conocerse. A ser posible, deben también sentirse y nada nos hace tanto sentirlas y vivirlas como escucharlas de los labios y con las mismas palabras de los testigos de vista. Por eso insertamos lo más que podemos de textos originales, que aunque de duro lenguaje a veces, son siempre inteligibles y, a quien lleva en sus venas sangre castellana, muy expresivas y agradables.

Bendiga Dios estas semillas de verdad histórica.

Las flores y los frutos vendrán a su tiempo.

Mariano Cuevas, S. J.

México, fiesta del Apóstol San Pedro, Año del Señor de 1921.

 

BIBLIOGRAFIA DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA EN MEXICO

INSTRUMENTOS DE ESTUDIO



BERISTAIN Y SOUSA JOSE MARIANO—Biblioteca Hispano-Americana Septentrional o Catálogo y noticia de los literatos, que nacidos o educados o florecientes en la América Septentrional española, han dado a luz algún escrito o lo han dejado preparado para la prensa. Segunda edición. Amecameca. 1883.

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CARTAS Y OTROS DOCUMENTOS DE HERNAN CORTES novísimamente descubiertos en el Archivo de Indias de Sevilla y publicados por el P. Mariano Cuevas de la Compañía de Jesús. Sevilla. 1915.


Clero de México durante la dominación española según el archivo inédito archiepiscopal metropolitano. México. 1907.


Colección de Documentos Eclesiásticos de México, o sea antigua o moderna legislación de la Iglesia Mexicana. Copilados por el Pbro. Fr. Fortino H. Vera. Amecameca. 1887.


ANCONA ELIGIO.—Historia de Yucatán.

COLECCION DE DOCUMENTOS INEDITOS relativos al descubrimiento, conquista y colonización de las posesiones españolas en América y Oceanía, sacados en su mayor parte del Real Arch ivo de Indias. 42 tomos. Madrid. 1864.

Colección Eclesiástica Mexicana. México 1831/.

Colección de documentos para la historia de México.TOMO PRIMERO. historia de los indios de Nueva España y docummentos del Siglo XVI

DOCUMENTOS INEDITOS PARA LA HISTORIA DE MEXICO. Siglo XVI. Colegidos y anotados por el P. Mariano Cuevas, S. J. México. 1911/.

Documentos Inéditos o muy raros para la Historia de México. HISTORIA DE NUEVA LEON

Documentos Inéditos o muy raros para la Historia de México. DON JUAN DE PALAFOX Y MENDOZA . SU VIRREINATO EN LA NUEVA ESPAÑA Y SUS CONTIENDAS CON LOS JESUITAS

Documentos Inéditos o muy raros para la Historia de México. MEMORIAS DEL CORONEL MARIA MANUEL GIMENEZ,, AYUDANTE DE CAMPO DEL GENERAL SANTA ANA, 1798-1878

Documentos Inéditos o muy raros para la Historia de México. LA INTERVENCION FRANCESA EN MEXICO

Nueva colección de documentos para la historia de México CODICE FRANCISCANO

Nueva colección de documentos para la historia de México EL CLERO Y LA INDEPENDENCIA

Colección de documentos para la historia de México (VERSION ACTUALIZADA. BVMC) 

FERNANDEZ NAVARRETE MARTIN—Colección de los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV. Madrid. 1825.

GAYANGOS PASCUAL DE.—Cartas y relaciones de Hernán Cortés al Emperador Carlos V. París. 1866.

NUEVA COLECCION DE DOCUMENTOS PARA LA HISTORIA DE MEXICO.MEMORIALES DE FRAY TORIBIO DE MONTOLINIA

Abadiano Dionisio.—Estudio arqueológico y jeroglificó del calendario O GRAN LIBRO ASTRONÓMICO, HISTÓRICO Y CRONOLÓGICO DE LOS ANTIGUOS INDIOS.

Alamán Lucas.—Disertaciones sobre la historia de la República Mexicana desde la época de la conquista hasta la Independencia de México

ALBORNOZ RODRIGO DE.—Carta al Emperador Carlos V, dirigida desde México, a 15 de Diciembre. Col. Icazbalceta.


Andrade Vicente de P.—Primer estudio sobre los conquistadores espirituales de Nueva España. 1519-1531.

Arlegui José de.—Crónica de la santa provincia de N. P. S. Francisco, de Zacatecas

Arricivita Juan Domingo.—Crónica seráfica y apostólica del colegio de Propaganda Fide de la Santa Cruz de QuerEtaro, en la Nueva España. Segunda parte.

Alvarez José J. y Duran Rafael.—Itinerarios y derroteros de la República Mexicana

ALVARADO DE TEZOZOMOC FERNANDO DE.—Crónica Mexicana.

Basalenque Diego.—Historia de la provincia de San Nicolás Tolentino de Michoacan, del Orden de N. P. S. Agustín.

Crónica de la provincia de los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, de Michoacán

Benavente Toribio—Historia de los indios de Nueva España. Barcelona, 1914.

Carrillo y Ancona Crescencio.—Compendio de la historia de Yucatán.

Carrión Antonio.—Historia de la Ciudad de Puebla de los Angeles. Puebla. 1896-1897.

Bartolomé de las Casas. HISTORIA DE LAS INDIAS ..

TOMO 1 --- TOMO 2 -- TOMO 3

VIDA DE CRISTOBAL COLON

Cavo Andrés.—Los tres siglos de México durante el gobierno Español hasta la entrada del Ejército Trigarante. México. 1836-1838.

MANUEL OROZCO .- HISTORIA DE LA CONQUISTA DE MEXICO .PRIMER TOMO

Historia de la aparición de la Sma. Virgen María de Guadalupe de México desde el año MDXXXI al de MDCCCXCV

CORTES HERNAN.—Historia de la Nueva España

DIAZ DEL CASTILLO BERNAL.Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España.

MOTA PADILLA MATIAS DE LA.—Historia de la conquista de la Nueva Galicia.

MARIANO CUEVAS Historia de la Nación Mexicana

Peñafiel Antonio.—Indumentaria antigua. Vestidos guerreros y civiles de los mexicanos.

Veytia Mariano.—Texcoco en los últimos tiempos de sus antiguos reyes.

VILLAGUTIERREZ SOTO MAYOR JUAN DE.—Historia de la conquista de la provincia de el Itza, reducción y progresos de la de el Lacandon y otras naciones de indios bárbaros de la mediación del reyno de Guatemala a las provincias de Yucatán. Madrid. 1701.

Alegre Francisco Javier.—Historia de la Compañía de Jesús en Nueva España.

Díaz de Arce Juan.—Libro de la Vida del V. P. Bernardino Alvarez.

Larrainzar Manuel.—Estudio sobre la historia de América, sus ruinas y antigüedades, comparadas con lo más notable que se conoce del otro continente en los tiempos más remotos y sobre el origen de sus habitantes. —México, 1875-78.

Alegre Francisco Javier.—Historia de la Compañía de Jesús en Nueva España.

Bosse Emilio y Fernández del Castillo Francisco.—Las misiones de Sonora y Arizona

González Obregón Luis.—Don Guillén de Lampart y la Independencia en el siglo XVII.

Lanz Manuel.—Compendio de Historia de Campeche.

Muñoz Camargo Diego.—Historia de Tlaxcala

Historia antigua de México: sacada de de los mejores historiadores españoles, y de los manuscritos y de las pinturas antiguas de los indios: dividida en diez libros ... e ilustrada con disertaciones sobre la tierra, los animales y los habitantes Mexico

Orozco y Berra

Historia Antigua y de la Conquista de Mexico-1

Historia Antigua y de la Conquista de Mexico-2

Historia Antigua y de la Conquista de Mexico-3

Historia Antigua y de la Conquista de Mexico-4

FRANCISCO HERNANDEZ ( 1517 - 15587 )

Historia de las plantas de Nueva España TOMO 1

Historia de las plantas de Nueva España TOMO 2

Historia de las plantas de Nueva España TOMO 3

BHL México -todo sobre la Flora de Mexico

 

Historia de la Revolución de Nueva España, José Guerra Rondóes. 1813. XXXV. José Guerra es el Seudónimo de Mier.

 

RELATOS E HISTORIAS EN MEXICO (REVISTA)

 

 

Mapa del imperio mexicano y señoríos tributarios, con los reinos de Acolhuacán y de Michuucán

TIPOS DE INDIOS DE PURA RAZA

Tlaxcalteca  Tarasco Mixteca   Otomí

Galería del antiguo Convento de S. Francisco; hoy en el Museo Nacional.—México

 

El sistema astronómico de los Aztecas es ciertamente muy perfecto. Su siglo, a que llamaban una edad o vejez, constaba de ciento cuatro años. Dividíase en dos períodos de cincuenta y dos años, que a su vez constaban de cuatro de trece. Los años tenían cuatro nombres: Conejo, Caña, Pedernal y Casa, y con ellos y los diferentes números se formaban los nombres del siglo.

Dividían el día en cuatro partes principales: desde el nacimiento del sol hasta el mediodía, del mediodía al ocaso, del ocaso a la medianoche y de esta a la salida del siguiente sol. Tenían un reloj solar para conocer los intervalos del tiempo durante el día y de noche se regían por las estrellas.

El sistema aritmético de los mexicanos era muy sencillo: los primeros veinte números expresados por otros tantos puntos: los cinco primeros puntos tenían su nombre propio y los subsecuentes se formaban combinando el quinto con los cuatro anteriores. Diez y quince tenían cada uno su nombre particular, y, combinado con los cuatro primeros, servían para expresar los comprendidos entre 10 y 15 y entre 15 y 20. El 20 se expresaba por una bandera, el cuadrado de 20 por una pluma y el cubo por una bolsa. Con estos signos se podían dar a conocer todas las cantidades posibles.

Los tarascos contaban de la misma manera que los mexicanos; mas sus seis primeros números tenían nombres simples, y no tenía el 15 que era un compuesto de 10 y 5.

Los mixtecas tenían nombres simples para expresar desde 1 hasta 10: el 15 y el 20. Este número en lengua mixteca era OCO. pero había una terminación DZICCO que viene a tener el mismo significado que 20 o al menos conviene en idea, pues con esta terminación y los demás números seguían los mixtéeos su cuenta de 20 en 20 hasta llegar a cuatrocientos. El 400 y el 8000 tenían nombres propios y todos los demás eran combinaciones de los dichos.

Y basta, dados nuestros fines, lo dicho respecto a la cultura material que, sin embargo, hay que tener en cuenta, pues toda disciplina, policía e industria es elemento de preparación de las potencias espirituales.

El año civil constaba de trescientos sesenta y cinco días: 360 repartidos en 1S meses y al fin de ellos agregaban 5 que llamaban inútiles. Pero lo que más es de admirarse en dicho sistema es que para concordar los años civiles con los solares; cada 52 años añadían doce días y medio, corrección que parece ser la más exacta de cuantas se han inventado para dichos fines.

Diosa de la Muerte. (Museo Nacional.—México).